El mito de la brecha salarial. Por Julio Nieto

El problema en la brecha salarial entre hombres y mujeres no es un problema exclusivamente argentino; ya en diferentes países del mundo el debate está a la orden del día, y ha ido tomando forma tras el revival feminista de este nuevo siglo.

La idea de que los hombres perciben una remuneración superior al de las mujeres, ante la misma actividad y bajo las mismas horas de trabajo, se ha transformado en un nuevo paladín dentro de los infinitos reclamos feministas.

En nuestro país, este tipo de reclamo tomo notoriedad de manera publica cuando en la inauguración del periodo de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación (2018), el presidente Mauricio Macri se comprometió a trabajar mediante leyes y/o decretos a fin de garantizar salarios más justos y equitativos para todas aquellas mujeres, quienes – según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) – perciben un salario inferior al de los hombres[1].

Si bien tal información estadística es endeble, en los informes de la EPH de los últimos años, se desprende que en términos generales los hombres ganan casi un 35% más que las mujeres. Pero, si vemos su evolución histórica, tal medición ha descendido y, según el último informe, la brecha disminuyo casi un 28%[2].

Meses atrás, en su sitio web, el Instituto Nacional contra la Discriminación, Xenofobia y el Racismo (INADI) emitió un documento oficial donde detalla toda la información sobre actos y prácticas de discriminación contra las mujeres dentro y fuera del mercado laboral[3]. En el mismo,  no solo se aborda la problemática estrictamente laboral (salario, carrera administrativa o el denominado “Techo de Cristal”), sino además temas como el sexo, la violencia, el acoso, la vulnerabilidad de mujeres en situación de calle y un listado de “injusticias” hoy en boga dentro del colectivo de mujeres.

Juntamente al informe de INADI, otro trabajo a complemento fue el presentado por el Observatorio Nacional de Violencia contra las Mujeres: Boletín de Estadística de Genero [4] dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, donde anualmente elabora y reporta las diferencias en el mercado laboral entre el género masculino y femenino, tomando como fuente la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).

En este último trabajo, replicado por varios medios, encontramos que el promedio de ingresos totales entre  varones fue de 19.682, contra 14.124 pesos percibidos por las mujeres, es decir, una diferencia del 28%.

La explicación científica para tal problemática contiene tantas aristas que exime por completo todo reclamo infundado por la alborotada militancia. Desde la biología, la psicología evolutiva, la teoría de la elección económica, la productividad, la legislación laboral, elección de carreras, etc. existe una explicación para tal problemática.

Sin embargo, se ha presentado la cuestión como una injusticia social, requiriendo la inmediata actuación estatal a fin de resolver coactivamente el “problema”, obviando toda explicación científica frente a un capricho militante y un oportunismo político mediante.

El debate abre muchas controversias, sea por una mera cuestión lógica, principios en la teoría económica, tergiversación estadística y hasta desentendimiento legal. A ellos me remitiré a continuación.

DIFERENCIAS COGNITIVAS Y EVOLUTIVAS

La filósofa y psicóloga argentina, Rosana Kreimer, en su blog Feminismo Científico[5]-a diferencia del Feminismo Hegemónico-, centra y basa sus datos en la evidencia empírica a fin de elaborar diagnósticos para resolver diferentes matices en cuanto a la problemática de género. Si bien el blog está plagado de artículos de índole general de cuanto feminismo se trate, resulta interesante el dedicado a las cuestiones biológicas.

En el abordaje sobre la conducta cognitiva y si bien el tema amerita un trabajo en particular, es de vital importancia algunas nociones generales al respecto, con la posibilidad de profundizar sobre las mismas clickeando en los diferentes artículos de divulgación citados en su blog.

A considerar, en los últimos años una revolución biológica cambió nuestra comprensión del cerebro. Lo que llamamos civilización ocupa un ínfimo porcentaje en la evolución del cerebro humano. Las diferencias sexuales  -evolutivamente hablando- han existido por 800 millones de años, y hoy sabemos que hay grandes disimilitudes en las hormonas sexuales entre hombres y mujeres, especialmente en forma prenatal, durante los primeros seis meses de vida y en la pre-adolescencia.

No hay un sexo más inteligente que otro, pero cada sexo tiene en promedio particulares habilidades cognitivas.

Para la psicóloga Diane Halpern, la experta más reconocida en diferencias sexuales en habilidades cognitivas, las estrategias reproductivas moldearon la psicología de hombres y mujeres, cuyas prioridades no fueron idénticas.

Las mujeres poseen en promedio más facilidad para la lectura y la escritura, para ciertas habilidades de la memoria, para el álgebra y son mejores alumnas incluso en carreras en las que predominan los hombres. Las mujeres en promedio califican más alto en tests de reconocimiento de emociones, sensibilidad social, empatía e inteligencia emocional.

Los hombres, en cambio, tienen en promedio y en todo el mundo una mayor habilidad para la orientación en el espacio, expresada en la capacidad de rotación mental más presentes en los extremos positivo y negativo de la habilidad para las matemáticas y también en los extremos positivo y negativo de otras habilidades, algo que también había observado Darwin en otras especies animales.

Muchas de estas diferencias aparecen a los pocos días de vida: las bebas hacen más contacto ocular y responden más a los sonidos y a la angustia (algo que correlacionará después con su mayor habilidad para reconocer los estados mentales de los demás y empatizar), y los bebes a objetos móviles, algo que correlacionará con la mayor habilidad masculina para la orientación espacial.

Hasta hace apenas 10.000 años, éramos cazadores-recolectores. Durante 1.8 millones de años lo más frecuente no era que los varones pasaran el día en la oficina sino desplazándose en busca de los mejores animales para cazar. Esta actividad requiere de una buena orientación espacial y menos diálogo que silencio. El cazador que esperaba a su presa conversando tenía muchas más posibilidades de convertirse en el almuerzo de otro animal, y no pasar sus genes a la próxima generación.

Las mayores habilidades lingüísticas que en promedio poseen las mujeres se vincularían con el sistema cooperativo que durante millones de años se estableció entre ellas para la crianza de los hijos, y también con la necesidad de conocer los estados mentales de los más pequeños, que todavía no hablan. Son hipótesis de los psicólogos evolucionistas, pero bastante plausibles en virtud de nuestro pasado como especie.

Estas diferencias son universales. Están presentes en todas las culturas. Sabemos también que los hombres que han sido castrados al nacer y criados como mujeres a menudo siguen identificándose y actuando como hombres[6].

UNA EXPLICACIÓN ECONÓMICA: NECESIDADES DE MERCADO, ELECCIONES Y EXPECTATIVAS

La ley de la oferta y la demanda es precisamente una ley porque su teoría es general. En este caso puntual, la oferta de trabajo está conformada por el conjunto de trabajadores dispuestos a trabajar, y la demanda por las empresas o empleadores dispuesta a contratar. El comportamiento y los desplazamientos de sus curvas son idénticos a cualquier otro mercado y obedece tales leyes,de modo  que -por ejemplo en el caso del salario – si la oferta es mayor a la demanda,  el salario baja; y si la demanda es mayor a la oferta,  sucede lo contrario.

Dicho esto, podemos afirmar, que el principio de competitividad está muy presente dentro del mercado laboral. Y la competencia dentro del mundo laboral tiene una relación directa con

Capital Humano,de tal forma que el conocimiento y la capacitación son las variables más relevantes dentro de este mercado.

Necesidades de Mercado

En su último trabajo ¡Sálvese quien pueda! el periodista Andrés Oppenheimer casi de manera profética analiza cual será el futuro del trabajo y que oficios y profesiones tienden a desaparecer en los próximos años. El libro, que es una serie de entrevista a empresarios de la innovación, sostiene que el 50% de los trabajos hoy existentes corren riesgo de automatizarse o volverse directamente obsoletos.

El novedoso trabajo de Oppenheimer, quien desde hace años nos viene alertando en varios de sus libros la necesidad de apostar a tecnología e innovación, es un llamado, sobretodo para Latinoamérica de saber cuál es el camino que países hoy desarrollados que hasta poco menos de medio siglo atrás eran aldeas o impensadas potencias, hoy son modelos en los que cualquier individuo desearía vivir.

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Hoy, de este lado del globo, las empresas establecen cada vez parámetros más exigentes a la hora de buscar nuevos integrantes para sus planillas. El dominio de idiomas, informática, trabajo en equipo y capacidad de innovación son condimentos esenciales para formar parte de ellas. El capital humano es la llave para los trabajos de aquí en adelante, y el problema de su escasez representa también un problema para quienes demandan tal fuerza de trabajo. Esto, en parte, explica porqué muchos trabajos no relacionados con la tecnología e innovación van cada vez perdiendo validez en el mercado laboral, sea por sustitución tecnológica o desaparición automática.

Casi semanalmente y de manera conjunta los diferentes portales de negocios y recursos humanos publican sus ofertas laborales. El podio es liderado por Ingeniería, Programación, Biotecnología, Comunicaciones,Negocios, Finanzas y Medicina.

Durante 2017 en la Ciudad de Buenos Aires se llevó adelante la Expo Empleo Joven, donde casi 200.000 jóvenes y 200 empresas se encontraron a fin de cubrir 11.000 ofertas de empleo. Lo llamativo fue que solo se concretaron 3.150 contrataciones, es decir un 27%. El motivo de tal vacío fue la escasez de oficio y/o conocimiento en áreas puntuales[7].

Esta insatisfacción del mercado en cuanto a mano de obra calificada representa un problema esencial, ya que el vacío laboral en determinadas áreas y la imposibilidad de contar con profesionales en las mismas, por la ley de oferta y demanda, genera una sobrevaloración salarial para las personas (sean hombres o mujeres) que cuenten con tales habilidades. Es por eso, que el mercado informático, en programación, en comunicaciones o biotecnológico hoy en día ofrecen los mayores salarios del mercado sin distinción de género alguno.

 Elecciones Educativas

El vacío que encuentra el mercado en los oficios o profesiones demandados encuentra una explicación de base, que es la elección educativa que hombres y mujeres optan a la hora de especializarse o prepararse para su inserción laboral, y es aquí donde se ve una notable diferencia a la hora de elegir.

Según datos de la Dirección de Políticas Universitarias, dependiente del Ministerio de Educación de la Nación, la preferencia a la hora de elección de una carrera, por lo general, difiere entre hombres y mujeres. A excepción de Abogacía, Medicina y Contador Público.[8] Los hombres tienden a entrar en campos más duros y complejos como la ingeniería o los negocios; y las mujeres, en cambio, optan ingresar a campos más blandos como las ciencias sociales, la psicología o la enfermería,  donde los salarios son marcadamente diferentes en un área u otra.

Como se aprecia en la imagen, en el caso de las mujeres: Abogacía, Enfermería, Psicología, Contador Público y Administración de Empresas son las más elegidas, y en el caso de los hombres son Abogacía, Administración de Empresas, Contador Público, Computación, Sistemas e Informática.

Aproximadamente un 45% de las mujeres se decidió por carreras en el campo de las Ciencias Sociales y Jurídicas, mientras que 34% lo hizo por disciplinas en el área de Ciencias de la Salud. Apenas un 7% de las mujeres se inclinó por carreras en el terreno de la Computación, ingeniería y arquitectura y un 4% en Ciencias.

En el caso de los hombres, el 41% se inclinó por el campo de las Ciencias Sociales y Jurídicas, siendo al igual que en el caso de las mujeres el sector donde están las carreras de mayor preferencia. Sin embargo, la principal diferencia en la elección por parte de ambos sexos está en el campo de la Computación, ingeniería y arquitectura, donde un 25% de los hombres encuentra en este sector la carrera que le gustaría seguir.

De modo que aunque pueden tener los mismos años de educación, pero las diferentes elecciones que hicieron sobre sus carreras los llevan a trabajar en áreas diferentes y por lo que se les pagará diferente.

Expectativas

Las expectativas de uno y otro en cuanto la conducta juega otro papel. Por ejemplo, si las mujeres esperan tomarse un tiempo libre para criar a los hijos hoy harán diferentes elecciones sobre qué tipo de habilidades deberían adquirir, en comparación de que si imaginan que estarán trabajando a tiempo completo por el resto de sus vidas.

Otra diferencia entre hombres y mujeres es el trabajo a tiempo completo versus el trabajo de medio tiempo. Las mujeres son mucho más propensas que los hombres a trabajar a tiempo parcial.

Finalmente, hombres y mujeres difieren en su permanencia en el trabajo y en la manera en que su carrera es interrumpida. Si es el caso de que las mujeres toman tiempo del trabajo para criar a los hijos, esto tendrá un impacto en su salario en el futuro.

Cuando ponemos estas cuatro cosas juntas lo que obtenemos es que la diferencia entre el pago de los hombres y el de las mujeres no es el resultado de discriminación en el mercado laboral sino de las decisiones que hacen hombres y mujeres antes de entrar al mercado laboral o incluso cuando están en el mercado laboral, sobre los tipos de trabajos que quieren tener y la manera en la que quieren equilibrar la familia y el trabajo. Estudios que han tratado de analizar todos estos factores han demostrado que si usted toma a un hombre y a una mujer, con la misma experiencia, la misma educación, el mismo trabajo y compara sus salarios, lo que se encuentra es que las mujeres ganan alrededor del 98% de lo que los hombres ganan. Así esa brecha de género salarial prácticamente desaparece.  Y en algunos trabajos las mujeres ganan más.

LA DETERMINACIÓN SALARIAL

El ciudadano promedio piensa el salario y el sueldo como algo idéntico. Contablemente, si bien ambos hacen parte de una remuneración, no son lo mismo. El sueldo se refiere a la regulación regular asignada por el desempeño de un cargo o servicio profesional, es decir, algo fijo, que es pactado entre empleador y empleado; se paga por mes o quincena. En cambio, el salario se refiere a la cantidad económica que el trabajador recibe en contraprestación de un servicio al día o por hora en base a la productividad, es decir, fijado por unidad de tiempo; aunque se liquide semanalmente.

Desde la antigüedad se realizan tareas a cambio de alguna forma de pago. El salario proviene de la época del Imperio Romano cuando los legionarios cobraban parte de su paga en sal, muy valiosa para aquella época. Más tarde, durante el feudalismo, se asignaba al Siervo un lote de tierra a explotar a cambio de parte de su producción. Con el auge del capitalismo, la producción y el salario cambiaron vertiginosamente: nace el mercado laboral.

En un mercado laboral, el precio de cualquier producto surge de la interacción entre la oferta y la demanda. Lo que se ofrece y demanda es la fuerza de trabajo y su precio es un salario. De modo, que se entiende al salario como un precio más dentro de la economía.

Los salarios no se miden ni calculan en base al voluntarismo o la sensibilidad social de parte del empleador para sus empleados, sino de tasas de capitalización, como por ejemplo, la inversión

o el conocimiento. Recuerdo al profesor Alberto Benegas Lynch en una conferencia, ejemplificar tal definición: “No es lo mismo arar manualmente un campo que hacerlo con un tractor. Los equipos de capital permiten mejores ingresos por unidad de tiempo. Un trabajador tecnificado gana 10 veces más que alguien que desarrolle el mismo trabajo de forma manual”[9]. La productividad por horas trabajada aumenta con la capitalización.

Uno de los mitos económicos contemporáneos es que las mujeres ganan 75 centavos por cada dólar que ganan los hombres. En Argentina, como se mencionó anteriormente esa brecha oscila entre 24-30% según distintas estimaciones.

La falacia de la brecha salarial sucede por la siguiente anomalía. Si se suman todos los ingresos de las mujeres y se lo divide por el número de mujeres en actividad y luego se hace lo mismo con los hombres, tal como lo hace el INDEC y cualquier otro Informe Estadístico sobre el tema,  encontramos en promedio que las mujeres ganan alrededor del 75% de lo que ganan los hombres.

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Sin embargo, cuando se miran las remuneraciones dentro de las empresas, las diferencias parecen evaporarse. Para la consultora internacional Korn Ferry, en las principales economías de Europa las diferencias salariales entre hombres y mujeres eran de 28,6%, 17% y 15,1% respectivamente. Sin embargo, cuando uno compara el mismo tipo de trabajo, en la misma compañía y con las mismas funciones, entonces la brecha salarial se reduce a solamente 0,8%; 2,7% y 3,0%; y tal margen se explica en que algunas mujeres trabajan menos cantidad de horas.

En Argentina, la situación es similar. Según Martín Rozada (Director de la Maestría en Econometría de la Universidad Torcuato di Tella), la brecha salarial entre hombres y mujeres con la misma ocupación “desaparece cuando se toman en cuenta las horas trabajadas. El salario horario de hombres y mujeres, con las mismas capacidades y en el mismo empleo, es similar”[10].El salario horario de hombres y mujeres, con las mismas capacidades y en el mismo empleo, es similar. Las mujeres, en promedio, trabajan menos horas que los hombres.

Gráfico en bases de la EPH 2016. FUENTE: Foco Económico (Blog de Martin Rozada).

Gráfico en bases de la EPH 2016. FUENTE: Foco Económico (Blog de Martín Rozada).

Lo que sucede allí no es discriminación en el mercado laboral sino más bien diferencias en las opciones que hombres y mujeres llevan adelante a la hora de invertir en sus conocimientos, su educación, sus habilidades y su experiencia de trabajo por las cuales perciben salarios diferentes.

Como sostiene el profesor Benegas Lynch, el capital humano (conocimiento, habilidad, educación y experiencia) juega aquí un papel preponderante. Y en economía, el salario se determina por capitalización y productividad.

¿QUÉ DICE LA LEY?

Otro punto de desmitificación de los temas planteados, concierne a la legislación.

En primer lugar nuestra Constitución Nacional contiene tales temas en dos artículos fundamentales (Art. 14 y 16). En su Art. 14se establece el principio de “igual remuneración por igual tarea” y dentro del Art 16 afirma taxativamente que “la Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre ni de nacimiento. Todos sus habitantes son iguales ante la ley y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad”. Estos principios, son más que

suficiente para que todas nuestras leyes y normas inferiores tutelen específicamente la garantía de igualdad de remuneración entre hombres y mujeres, ante funciones iguales.

En el plano internacional, es importante recordar que desde 1951 la Organización Internacional del Trabajo (OIT), del cual nuestro país es parte, inició el camino de diversas políticas antidiscriminatorias en materia de remuneración. Por ejemplo, el Convenio 100 de la OIT (dictado el 29/06/1951), establece que todo país miembro deberá “(…) garantizar la aplicación a todos los trabajadores del principio de igualdad de remuneración entre la mano de obra masculina y la mano de obra femenina por un trabajo de igual valor”[11]. Los Convenios de la OIT generan obligaciones de cumplimiento para los países que lo ratifican, y Argentina ratificó el convenio en 1956.

Otro respaldo legislativo lo encontramos en la Ley de Contrato de Trabajo -LCT-, donde en su art. 81, establece también una obligación genérica de dispensar igual trato ante situaciones iguales, considerando que existe trato desigual cuando Se produzcan discriminaciones arbitrarias por razones de sexo, religión o raza[12].

También podemos encontrar la Ley 20.392, vigente desde 1974, que prohíbe las diferencias remuneratorias entre el hombre y la mujer ante trabajos de igual valor; como la Ley de Protección Integral de las Mujeres (N° 26.485) vigente desde el 2009que tiene como fin la erradicación de toda forma de violencia hacia las mismas en sus ámbitos de actuación social o laboral.

Cualquier obstrucción a cualquier legislación constituye un agravio en el marco del contrato de trabajo, circunstancia que puede determinar la denuncia de la trabajadora en sede judicial y  ante el Consejo Nacional de la Mujer u Organismos competentes.

Pero además de lo expuesto, y en lo que constituye una novedad, la propia ley establece específicamente que la damnificada podrá pedir la reparación civil por los daños y perjuicios. Si bien la norma no prevé la reparación por daño moral, la misma debe considerarse procedente en el marco de la reparación integral ante la constatación de una conducta laboral violenta.

Como vemos, las leyes tutelan el derecho de las mujeres a percibir una remuneración igual ante tareas o funciones iguales. Queda en poder de los empleadores observar el cumplimiento de estas normas,  y de la Autoridad Laboral la exigencia y el control de su cumplimiento.

CONCLUSIÓN

El debate sobre la igualdad ha regresado abroquelado en el feminismo. El marxismo tras su fracaso en las armas se subió a una nueva aventura revolucionaria pero esta vez desde un foco más sensible: la cultura.

La igualdad –como se expuso en la última parte del trabajo-es un principio del derecho presente en nuestra constitución que exime de prerrogativas raza, género o elección sexual.

El problema de la igualdad al que apunta este nuevo feminismo neo marxista plantea todo lo contrario al principio de la igualdad ante la ley; exigiendo a cambio una igualdad a través de ella; y tales exigencias arbitrarias van teniendo sus frutos como conquistas de derechos  impuestas por coerción estatal sea desde un cupo para ocupar cargos públicos o administrativos (y próximamente privados)  hasta la subvención económica por ama de casa, madre soltera y de varios hijos, víctima de violencia de género hasta el frustrado intento de financiación pública al homicidio en el seno materno; lo cual explica porqué no hay feminismo sin Estado.

El Estado es clave en esta cruzada. La penetración ideológica sea en educación, medio de comunicación o cultura es la receta perfecta para tal objetivo. El uso del poder público para la difusión de eslóganes, campañas, datos falsos o estadísticas tergiversadas son necesarios para lograr la hegemonía cultural, como decía Milton Friedman “Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas”.

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fundacionlibre.org.ar

[1] Discurso inaugural en el Congreso de la Nación: 01/03/2018: https://www.youtube.com/watch?v=xLm7FpiQF6c

[2] https://www.indec.gob.ar/informesdeprensa_anteriores.asp?id_tema_1=4&id_tema_2=31&id_tema_3=58

[3] DOCUMENTO: La discriminación hacia las mujeres basada en el Genero- INADI (pdf) en http://inadi.gob.ar/contenidos-digitales/producto/discriminacion-hacia-las-mujeres-basada-en-el-genero/

[4] https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/boletin-estadisticas-de-genero-8-de-marzo.pdf

[5] Blog de Roxana Kreimer: www.feminismocientific.wixsite.com (Sección: Sexo y Ciencia).

[6]  Aquí podemos citar como ejemplo un caso que conmovió al mundo a principios de este siglo, como fue el de David Reimer, un niño canadiense criado como niña después de que su pene fuera accidentalmente destruido durante su circuncisión; donde médicos y terapeutas recomendaron a sus padres criarlo de tal forma a fin de demostrar que la identidad de género era una construcción y se podía aprender y adaptar. Reimer nunca logró tal cometido y acabó haciendo público su caso para así evitar prácticas similares en el futuro. Tras rehacer su vida como un hombre, casarse y formar una familia, el trastorno sufrido lo hundió en una fuerte  depresión que lo llevó acabar con su vida en 2004.

[7] Programa Expo Empleo Joven:https://potenciate.buenosaires.gob.ar/expoempleo y nota periodística al respecto en Infobae: https://www.infobae.com/educacion/2018/02/08/las-profesiones-que-buscan-las-empresas-en-la-ciudad-son-las-que-menos-estudian-los-jovenes/

[8] FUENTE: Dirección de Políticas Universitarias – Ministerio de Educación de la Nación (Datos 2015/2016); yDiario La Nación: https://www.lanacion.com.ar/2034373-radiografia-de-los-universitarios-argentinos-cuales-son-las-carreras-mas-elegidas (Donde podemos chequear todas las carreras por genero).

[9] CONFERENCIA EN LA UNIVERSIDAD FRANCISCO MARROQUIN, 2011: ¿Qué es el liberalismo?https://www.youtube.com/watch?v=51S2ZHnrhY0 (Min 13:35).

[10]http://focoeconomico.org/2017/11/25/brecha-de-ingresos-laborales-por-genero-argentina-2016/

[11]www.ilo.org (Convenio C100 – Convenio sobre igualdad de remuneración, 1951. OIT).

[12] Ley de Contrato de Trabajo, comentada y concordada. Director: Raúl Altamira Gigena. Ed. Errepar.

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