El insolente y deslenguado “filósofo” oficial confiesa la ideología del gobierno. Por Cosme Beccar Varela

En la página 14 de “La Nación” del 14/7/2018 aparece la fotografía de un individuo de mirada torva, con barba y pelo de longitud estudiada para parecer un bohemio rico y sin maneras, aunque bien podría ser un prófugo de la Justicia que oculta su verdadera fisonomía con esos artificios capilares. Está vestido “a la que me importa”, con un “sweater” adornado con elaboradas guardas, un pantalón estilo “blue-jean” y las manos en los bolsillos horizontales. La actitud general del retratado es de una displicente soberbia, sin escrúpulos, insolente, sin moral, seguro de sí mismo y “sobrador”, que oculta una amargura inconfesable porque sabe que su papel le exige fingir una autosatisfacción sin fisuras.

En resumen: la figura de un pájaro de avería digno de la sección “policiales” del diario.

Sin embargo, el personaje se autotitula “filósofo”, amigo del rockero Spinetta y ocupa una oficina en la Casa Rosada, cerca de Macri, de quien es el “filósofo” oficial y la foto ilustra un reportaje admirativo que le hizo su correligionario Rosemberg, del “staff” de cronistas del diario.

El fantoche en cuestión no hubiera merecido que le dedicara más que una lectura con repugnancia de sus dichos y hechos, pero resulta que de ellos surgen una serie de “confesiones” que prueban, por si alguna duda le quedara  a alguien, de que Macri es un “progresista” en el sentido más peyorativa de la palabra.

Publico todo el reportaje al final de este artículo para que se pueda apreciar que mi análisis del primer párrafo no sólo se basa en la foto sino en sus dichos.

El “debate” sobre el aborto fue premeditado para mostrar la fisonomía “moderna” del oficialismo: “*Macri va a volver a ganar* en el 2019 porque *la gente ya no se come el truco del fracaso*, relativizará la actual crisis y definirá al gobierno como *moderno* por debates como los del aborto”…” “Mauricio y Marcos están en contra del aborto. Habilitaron el debate y cuando salga la ley -yo estoy a favor de la despenalización-, no la van a vetar. Y si a la Iglesia le molesta, bueno…es un problema de los obispos. Para mí el Estado no tiene que tener religión”.

Es realmente indignante el desprecio con que este funcionario habla de la Iglesia.  Si él no cree en la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo que es verdaderamente a Quien ofende la legalización del aborto, si prefiere a los Anás y a los Caifás, debió al menos respetarla, y no emplear ese lenguaje de una insolencia intolerable no sólo para los Obispos, que han demostrado tener una piel de elefante a quienes no les hacen cosquillas los desafueros de deslenguados como éste, sino para Dios mismo y para cualquier católico que conserve un mínimo de fe. Pero el blasfemo sabe que puede decir lo que se le dé la gana contra Nuestro Señor y Su Iglesia porque eso no es censurable para el INADI ni para la prensa. Vamos a ver qué opina, en cambio, de mi justificada defensa de la verdadera fe.

En ese párrafo dice también que “Mauricio y Marcos están en contra del aborto”. Mienten ellos y miente el entrevistado, porque lo único que han dicho es que “están a favor de la vida”, frase ambigua que, lamentablemente ha sido adoptada por los que están en contra del aborto, incluyendo a los Obispos. Pero la verdad es que “habilitar” el debate sobre un asunto que es indiscutible, cual es el inexistente “derecho” a violar la ley de Dios y matar a inocentes niños en el vientre de su madre, es lo mismo que abrir la puerta al odio de los ateos, de la izquierda y de los frívolos a quienes poco les importa eso sino la libertad para satisfacer sus propios vicios.

Por otra parte, no hubo ni hay tal “debate” sino una campaña de prensa abortista con la cooperación de altos integrantes del partido gobernante que manejaron las Comisiones de la Cámara de tal manera que los diputados no fueran a oír a los opositores del aborto que hablaban prácticamente a las paredes, y finalmente emitieron un dictamen favorable al engendro legislativo.

Además es sabido que los cuatro votos decisivos en la Cámara de Diputados fueron gestionados por Macri y su banda mediante entregas de dinero a la Provincia de la que esos ex-“indecisos” pertenecían.

LEÉ TAMBIÉN:  Mis siete minutos fuera y contra del Congreso. Por Antonio Caponnetto

Y por si quedara alguna duda, en “La Nación” del 15/7/2018, pag. 10, al pie, aparece una nota en negrita que dice así: “Pero esta semana, en una conversación reservada, (Macri) dejó entrever un razonamiento novedoso para él: *Esto es una discusión sobre los derechos de las mujeres a decidir. Es un debate sobre ese derecho individual y no sólo sobre una cuestión de salud”, explicó en un almuerzo en el que también intervino el jefe de Gabinete, Marcos Peña”.

Es decir: Macri considera que el aborto es el eventual “derecho individual” de la mujer-madre de hacer matar al hijo en sus entrañas. Ese es el argumento cínico de los abortistas.

En otro pasaje el periodista dice:

“-Durán Barba suele decir que este es un gobierno de izquierda…

Y Rozitchner responde: -Sí, claro, coincido. Lo venimos diciendo desde hace muchos años; (Hernán) Lombardi inventó el “macrismo-leninismo”. Hay varios de este equipo que tenemos pasado de izquierda.”

Esto le he denunciado varias veces en “La botella al mar” pero este reconocimiento del “filósofo oficial” de Macri, que, para más datos, cita a Durán Barba, “cerebro político” del macrismo y a Lombardi, titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos de la Jefatura de Gabinete de ministros, es un prueba irrefutable de que este es un gobierno de izquierda.

Eso no se contradice con el sesgo oficialista favorable a los aventureros empresarios, banqueros y financistas que sin duda se están enriqueciendo a la par de los políticos bajo la mirada cómplice y partícipe de Macri, porque esos enriquecidos sin causa lícita son tan inmorales como la izquierda cuyas actividades subversivas no les alcanzan, y en materia de aborto están casi todos de acuerdo. Esos millonarios apoyan con una discreción interesada la política económica nefasta del gobierno  que los enriquece y cuando el país quiebre una vez más, ellos serán más ricos que antes.

Rozitchner y su “discípulo filosófico” se sienten tan seguros de que terminarán su obra destructiva que ha tenido el descaro de decir lo que dice en este reportaje.  A su afrentosa petulancia sólo cabe responder con un categórico repudio.

……………………………………………………….

TEXTO COMPLETO DEL REORTAJE A ROZITCHNER

Alejandro Rozitchner: “Si a la Iglesia le molesta el aborto, es un problema de los obispos”
14 de julio de 2018, “La Nación”, pag. 14.

Es jueves por la tarde y Alejandro Rozitchner está a horas de dejar su despacho, en un rincón del primer piso de la Casa Rosada, al cual llegó hace pocos días. “Vuelvo al segundo piso el lunes, después de mudarme unos días acá. Soy un soldado de la revolución”, dice sonriente y desafiante el filósofo y asesor presidencial, un verdadero rara avis en un gobierno donde abundan exempresarios y funcionarios de larga trayectoria. Mientras recuerda su amistad con el rockero Luis Alberto Spinetta, o muestra sus dibujos de arte abstracto y sus libros, Rozitchner puede emprender su ataque directo contra la Iglesia, el kirchnerismo o los partidos tradicionales. Optimista hasta el cansancio dirá convencido que ” Macri va a volver a ganar” en 2019 , porque “la gente ya no se come el truco del fracaso”, relativizará la actual crisis y definirá al Gobierno como “moderno” por debates como los del aborto .
-Sería más difícil dar hoy el “taller de entusiasmo” que dictó en 2014.
-No, nosotros siempre estuvimos un poco en la lona, siempre estuvimos por perder las elecciones que terminamos ganando. Y si mirás la carrera de Mauricio desde que empezó hasta ahora, siempre saca más votos. Y eso va a volver a pasar el año que viene.
-¿Está tan seguro? Inflación, acuerdo con el FMI, recesión…
-¡Sí!. Cambiemos es una acción, un movimiento que está liderado por el votante, harto de un sistema de fracaso reiterado, una Argentina que se decidió a desafiar las verdades básicas de su visión del mundo: el fracaso es inevitable, el dolor es la verdad, la soledad es la verdad de las relaciones. La política no puede ocultar más su truco, que es transformar la pobreza en un valor, hacer que parezca épico ser pobre. Hay un gran conservadurismo en el populismo, encarna el rol del líder fuerte, el papá o la mamá de los pobres.
-¿Eso es el peronismo?
-Esos son los partidos tradicionales, sobre todo el peronismo…
-¿También el radicalismo?
-Creo que los partidos no existen, son fantasmas del pasado. No existe peronismo ni radicalismo, izquierda, derecha, son fantasías de los analistas, el votante está en otro planeta, ve quién lo ayuda a vivir y quiénes lo engatusan con el objetivo de hacer el mal en paz.
-Hay opositores que dicen lo contrario: Macri es ajuste, desocupación.
-Pueden decir lo que quieran, vamos a las cifras. Hubo siete trimestres de crecimiento, disminución de la pobreza, 600.000 nuevos empleos, inversiones destacadas como Vaca Muerta. Una situación que ahora se pone difícil, pero que va a ser retomada el año que viene. El votante se ha corrido de la zona del verso a la zona de la realidad, por eso va a seguir apoyando el cambio.
-¿Y las encuestas que hablan de una caída en la imagen del Gobierno?
-La baja en algunos índices es real, pero los números siguen siendo altos. Si escuchás las cosas que cuentan los ministros no podés sino sentir entusiasmo: la apertura de mercados de Etchevehere, las líneas aéreas nuevas que cuenta Guillo (Dietrich), lo de Turismo, son cosas que decís…, ¡guau!, qué bueno.
-¿No sería un poco el diario de Yrigoyen?
-Son cosas reales, documentadas. No escondemos los problemas, lo que se ve en Mauricio es una aceptación de los problemas de manera insólita. Los medios no logran distinguir que esto no es 2001.
-Durán Barba suele decir que este es un gobierno de izquierda…
-Sí, claro, coincido. Lo venimos diciendo desde hace muchos años; (Hernán) Lombardi inventó el “macrismo-leninismo”. Hay varios de este equipo que tenemos pasado de izquierda. Las reivindicaciones sociales están en vías de realizarse más en este gobierno que en los que se declaman populistas. Cuando termine sus ocho años, Mauricio va a anunciar una baja en la pobreza muy grande.
-¿Debatir el aborto fue una decisión oportunista?
-El votante y la época mandan. Este es un gobierno que no pone límites a nuevas visiones, nuevos valores, el rol de lo femenino en la sociedad, la preocupación por la discapacidad, un gobierno realmente moderno que de forma lógica habilitó el debate.
-A Peña lo responsabilizan de habilitar ese debate…
-Mauricio y Marcos están en contra del aborto. Habilitaron el debate, y cuando salga la ley -yo estoy a favor de la despenalización- no lo van a vetar, se la van a bancar. Y si a la Iglesia le molesta, bueno…, es un problema de los obispos. Para mí, el Estado no tiene que tener religión.
-¿No hay uso político del tema?
-Te diría que no, aunque eso está sujeto a opiniones. Podemos sí decir que es bueno que aparezcan otros temas, porque si no hay una especie de tendencia al miedo, comprensible porque el que vivió 2001 ve que el dólar sube y se asusta. La discusión del aborto puede haber contagiado una idea de mayor libertad y tolerancia, que es lo que se promueve hoy.
-Hay muchos intelectuales kirchneristas que se sienten mejor con un gobierno que promueva la redistribución de la riqueza.
-Entre ellos redistribuyen la riqueza, ¡entre ellos! (se ríe). Los intelectuales alineados con el progresismo son profundamente conservadores, reverenciadores de un nuevo establishment que repite el fracaso de sus padres, que no pudieron hacer la revolución y defienden el fracaso, la corrupción y la delincuencia.
-¿Decide todo Mauricio con Peña y sus coordinadores?
-No debe haber presidente más dialoguista que Mauricio. Es cierto que después él toma las decisiones, y es cierto que lo nutre mucho más el criterio de Marcos que de otros. Hoy anda circulando mucho el “péguele a Marcos”, pero su rol y su importancia en el equipo no se han movido ni un milímetro, la verdad es esa.
-¿Cambió mucho Macri en los últimos tiempos?
-Sí, yo lo cambié (se ríe). Quienes lo conocen dicen que ahora es un tipo más abierto y libre que antes. Para mí siempre fue fácil trabajar con él, no tiene ninguna impostura.
-¿Y si la gente vota otra cosa?
-Y bueno, me habré equivocado, pero no creo que pase. De los siete dirigentes con mejor imagen, seis son de Cambiemos. La séptima es la malvada, ¿no es una mala de telenovela?
Por: Jaime Rosemberg

LEÉ TAMBIÉN:  "El progresismo ataca con la superchería del género y la diversidad" Márquez y Laje en TV (México)

http://www.labotellaalmar.com/

Más en Opinión y Actualidad
La neomojigatería. Javier R. Portella

Los tiempos, decididamente, cambian que es una barbaridad. O quizá no tanto. Quizá no sean, en el...

Cerrar