El gobierno quiere profundizar “Patria o buitres”, pero lo asusta la corrida cambiaria – Por Carlos Tórtora

En su guerra cotidiana contra la justicia de los EEUU y un sector de los fondos buitre, el gobierno dio ayer otro paso para allanarle el camino al proyecto de ley de pago soberano de la deuda externa, que será tratado por ambas cámaras ni bien se sancione la reforma a la ley de abastecimiento, que ayer obtuvo dictamen favorable de comisión en el Senado. Como se sabe, el proyecto de pago soberano, en su artículo 3°, establece: “Autorízase al Ministerio de Economía y Finanzas Públicas a adoptar las medidas necesarias para remover al Bank of New York Mellon como Agente Fiduciario y a designar, en su reemplazo, a Nación Fideicomisos S.A.” Ayer, por la resolución 437/2014 del BCRA, se advierte al BoNY por la falta de cumplimiento en el “objetivo operacional” que los representantes de entidades financieras del exterior tienen en el país de gestionar “garantías o financiaciones a favor de residentes del país”. La resolución firmada por Juan Carlos Fábrega sostiene que el banco “no registró operaciones activas, ni existen operaciones activas vigentes desde el período que finalizó en diciembre de 2012 y que dicha entidad es la única que no cuenta con financiamiento a residentes del país desde enero de 2013 hasta la fecha” y establece la revocación de la “autorización” otorgada por el Gobierno nacional a María de la Cruz Solares y Mariel Verónica García Sturzenegger para “actuar en el país en nombre y representación de The Bank of New York Mellon, de Nueva York, Estados Unidos de América, como representantes titular y suplente, respectivamente.” La medida habría sido preventiva. Es que, de acuerdo con documentos legales que ingresaron a la Corte londinense la semana pasada, Quantum Partners LP, un fondo manejado por la familia Soros, se unió a un grupo de inversionistas contra el Banco de Nueva York (BoNY), por no distribuir 226 millones de euros (298 millones de dólares) entre ellos, correspondientes a los intereses de pagos de deuda argentina. En la Casa Rosada temerían que el fondo de George Soros y otros que no cobraron debido a la orden de no pagar dada por el juez Thomas Griesa al BONY inicien también acciones legales en Londres contra el Estado argentino. Sancionando a la representación del BONY en Buenos Aires, el gobierno intenta mostrar la fachada de que un sector importante de los acreedores, encabezado por Soros y Kyle Bass’s Capital Management, entre otros, participan de un frente común contra Griesa y la Corte de Apelaciones del Segundo Distrito de Nueva York. En realidad, la desesperación del gobierno apuntaría a tratar de dar señales fuertes que tranquilicen al mercado y frenen la impresionante trepada del dólar blue, que ayer alcanzó los 14,20 pesos. Con esta tendencia, la sanción de la ley de pago soberano, que se espera para la tercera semana de mes entrante, podría precipitar una nueva escalada que, según estiman algunos, llevaría al blue por encima de los 16 pesos.

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La caída del plan original

La realidad es que el kirchnerismo viene improvisando desde que el 16 de junio pasado la Corte Suprema de los EEUU rechazó tratar el expediente del litigio con NML y Aurelius. Desde que en enero pasado el BCRA devaluó y subió las tasas de las LEBAC, los grandes inversores estaban jugados a que, con el apoyo del Gobierno de USA, del FMI, de Francia, de Anne Kruger, etc., la Corte Suprema de USA iba a conceder el certiorari, y que hasta iba a pedir opinión al General Solicitor (el Procurador General). De haberse cumplido el objetivo oficial, el fallo definitivo podría estirarse hasta mediados de 2015. Con ese panorama, los grandes inversores locales colocaron su dinero (y el de sus clientes) en letras a 90, 120 días y a un año. Pero el rechazo de la Corte del 16 de junio les cayó como balde de agua fría (ahora de moda en las redes). En unos meses el stock de Letras del BCRA había subido de $ 108.000 M hasta $ 225.000 M. Para ganar tiempo y poder recuperar algo del dinero inmovilizado, los operadores mediáticos del gobierno comenzaron a hacer circular noticias de que Argentina iba a arreglar con los holdouts. Para darle credibilidad a esta cortina de humo, movilizaron a Jorge Brito, Eduardo Eurnekian y otros, haciendo correr la voz de que el Citi y el Morgan iban a comprar los bonos, etc. Cada una de esas “noticias” frenaba la cotización del blue por unos días. Pero la verdadera estrategia del gobierno se centra en no arreglar nada y buscar el default para culpar a Griesa y EEUU de la crisis que inevitablemente tendremos. Con el envío del proyecto de pago soberano al Congreso se disiparon todas las dudas acerca de las reales intenciones del dúo CFK-Kicillof. Eso se notó en la disparada del dólar contado con liqui y el dólar MEP. Ahora, el mercado esta cada vez más convencido de que, default mediante, vamos a una crisis mayor y no se dejará tentar por la suba de tasas anunciada por el BCRA. Como se advierte, el cristinismo está consiguiendo mantener la iniciativa política alrededor del eje “patria o buitres”, con cierto repunte en las encuestas. Pero este relativo éxito es un boomerang financiero, ya que estamos en plena corrida cambiaria y con pronósticos de empeorar. En el caso -una probabilidad remota- de que el gobierno decidiera dar marcha atrás y sentarse a negociar el pago con los holdouts como pretende Griesa, estaría siguiendo lo hecho por ejemplo con REPSOL, a la cual Kicillof aseguró que no se le pagaría un dólar y terminó cobrando una compensación de US$ 5000 millones. Pero la situación política es hoy muy distinta. Si Cristina arría la bandera de guerra contra Griesa y los buitres, el gobierno se quedaría sin la única saga que todavía le da algún jugo político. Sería en la práctica el comienzo del fin de su liderazgo.

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Fuente: site.informadorpublico.com

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