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El Foro de San Pablo es una amenaza revolucionaria vigente. Por Jorge Mones Ruiz

Ernesto Che Guevara (Mensaje a la Tricontinental, 1967) 

Como consecuencia de la caída del Muro de Berlín en 1989 y del colapso del comunismo en la ex Unión Soviética, Fidel Castro decidió fundar una transnacional latinoamericana que le permitiera minimizar el hecho de haber perdido el apoyo, sobre todo financiero, del bloque oriental que tuvo a lo largo de tres décadas.

Para ello y con el apoyo del Partido de los Trabajadores (PT) en Brasil, con cierto poder parlamentario, Fidel Castro convocó en 1990, junto con Luis Ignacio Lula Da Silva, a varias organizaciones guerrilleras y grupos políticos y sociales de América latina a una reunión en la ciudad de San Pablo.

En la misma se destacó la presencia, además del PT y del Partido Comunista de Cuba, del Ejército de Liberación Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Raúl Reyes, líder guerrillero colombiano, admitió en una visita a Venezuela que las FARC forman parte del llamado Foro de San Pablo); el Frente Sandinista de Liberación Nacional de Nicaragua; la Unión Revolucionaria Nacional de Guatemala; el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador y el Partido de la Revolución Democrática de México. En dicha reunión quedó conformada una organización que se autodenominó el Foro de San Pablo (FSP).

Varias decenas más de grupos guerrilleros y partidos de izquierda de la región se han ido sumando a lo largo de los años, como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de México en enero de 1994. De la Argentina, doce organizaciones políticas: el Partido Comunista, Partido Comunista Revolucionario, Partido Humanista, Partido Intransigente, Movimiento Libres del Sur, Frente Grande, Partido Socialista, entre otras.

Hugo Chávez, líder notorio de esta plataforma política-estratégica transnacional, se sumó al Foro de San Pablo el 30 de mayo de 1995. Esto fue confirmado por Pablo Beltrán, líder del ELN, en una entrevista realizada por Globovisión el 17 de noviembre de 1999.

ANTECEDENTES

Un antecedente de este foro es la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Asia, Africa y América Latina (la Tricontinental), reunida el 3 de enero 1966 en La Habana (Cuba). La conferencia se considera como una respuesta de los Países del Sur al colonialismo y el imperialismo. En el marco de este histórico encuentro, se creó la Ospaal (Organización de Solidaridad entre los Pueblos de Africa, Asia y América Latina).

Entre los objetivos a alcanzar por la Conferencia estaban la lucha por la liberación nacional y la consolidación de la independencia y soberanía nacional, el derecho a la autodeterminación de los pueblos, apoyo a la justa causa del pueblo de Cuba contra el imperialismo yanqui, contra el apartheid y la segregación racial, a favor del desarme y la paz mundial.

En su primera sesión, Ernesto Che Guevara expresó la necesidad de conquistar la libertad e independencia de los pueblos creando «uno, dos, tres, cuatro Vietnam».

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Otro antecedente, y como sucedánea de la Tricontinental, surge en agosto del año siguiente (1967), también en Cuba. Se trata de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), compuesta por diversos movimientos revolucionarios y antiimperialistas de América Latina. En su primera declaración la OLAS realizó un balance sobre las estrategias aplicadas hasta el momento y apostó claramente por la lucha armada y la guerra de guerrillas como mecanismo para extender la revolución a toda Latinoamérica, oficializando la agresión externa a nuestro país. Curiosa forma de «contribuir al desarme y a la paz mundial», como sostuvieron un año antes en la Ospaal.

LA CONDUCCION

El Foro de San Pablo contó con una orgánica centralizada: un Estado Mayor civil, dirigido entre otros por Fidel Castro, Lula, Tomás Borge (ex guerrillero sandinista y ex ministro del Interior durante el gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua) y Frei Betto (sacerdote brasileño y uno de los principales referentes de la Teología de la Liberación); y un Estado Mayor militar, cuyo comandante era el propio Fidel Castro, secundado por el líder sandinista Daniel Ortega.

Integraba la cúpula militar el conocido terrorista guerrillero argentino Enrique Gorriarán Merlo, uno de los fundadores del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) el 30 de julio de 1970, y posteriormente del Movimiento Todos por la Patria (MTP) en mayo de 1986.

Fue quien encabezó el grupo que asesinó a Anastasio Somoza en Asunción, Paraguay, el 17 de septiembre de 1980. En 1987 aportó un millón de dólares para el periódico Pagina 12, según reveló su fundador Jorge Lanata. Durante el gobierno del Dr. Raúl Alfonsín, Gorriarán Merlo fue el conductor del ataque terrorista al Regimiento 3 de Infantería Mecanizada de La Tablada, en Buenos Aires, ocurrido el 23 de enero de l989, donde murieron 39 personas.

El financiamiento del Foro de San Pablo se basó en operaciones delictivas como ser el secuestro, el abigeato, el cobro de vacuna (peaje), asaltos a bancos, la piratería, el narcotráfico, y demás actividades ilegales que rutinariamente practican los grupos guerrilleros en Latinoamérica.

Las FARC y el ELN de Colombia fueron las principales fuentes de financiamiento del Foro. Sin dudas, los narcoestados de la región (Venezuela, con el Cartel de los Soles, y hasta hace pocas semanas Bolivia, con el Cartel del Chapare) constituyen otros mecenas de la «revolución marxista-bolivariana» en la región.

LAS TACTICAS

Habiendo perdido vigencia el marxismo de los años sesenta y setenta con su estrategia revolucionaria militarista (foquismo y «acción insurreccional de masas») el Foro de San Pablo despliega su accionar a través de diferentes maniobras basadas en supuestas reivindicaciones de neto corte ideológico de izquierda, ejecutadas por nuevos actores que podemos identificarlos como los movimientos sociales alternativos; nuevas tendencias ideológicas, culturales y políticas que enfrentan a los estados naciones, y de las cuales el nuestro no está exento. Estamos frente al Socialismo del Siglo XXI.

Una de las maniobras es el indigenismo, o la supuesta lucha por los derechos de los indígenas para encubrir la formación de grupos guerrilleros y terroristas (v.g.: el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en México o la Coordinadora Arauco Malleco – CAM de Chile); y también la promoción del separatismo o segregación territorial, argumentando que los territorios ocupados por los aborígenes les pertenecen por ser pueblos originarios y que fueron arrebatados por el Estado Nacional o los blancos desde la conquista (v.g.: Resistencia Ancestral Mapuche – RAM – en Argentina).

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Otra tendencia o maniobra es la del ecologismo que, so pretexto de la preservación o protección del medio ambiente, justifica la acción contra el avance del Estado en la ejecución de obras de infraestructura, como rutas y tendidos eléctricos. En este contexto, la maniobra cultural de fundamental relevancia abarcó otros ámbitos para el logro de los fines propuestos.

Y finalmente, una tendencia se da en el factor religioso. Es la llamada Teología de la Liberación (Gustavo Gutiérrez, Frei Betto, Leonardo Boff -hoy, teólogo de la Ecología-, Evaristo Arns, etc.), que desarrolla su accionar con el objetivo de dividir la Iglesia Católica propugnando iglesias locales autónomas de Roma y justificar la violencia con argumentos presuntamente cristianos. Varias de sus consignas están alejadas de la Tradición y el Magisterio de la Iglesia.

El Foro San Pablo tuvo gran influencia en la elección del ex presidente y ex dirigente cocalero boliviano Evo Morales (jefe del Cartel del Chapare, proveedor al Cartel de Sinaloa de México). Dicho apoyo se llevó a cabo a través de Chávez de Venezuela, Kirchner de Argentina y Lula de Brasil para aumentar el eje de centroizquierda regional en lo cultural y aceptando todas las imposiciones de los organismos financieros internacionales, como por ejemplo las políticas sobre control de la natalidad y educación impulsadas por el Banco Mundial, que condiciona sus créditos en este sentido.

EL DESPRESTIGIO

La ideología de los derechos humanos es el arma para acorralar y destruir a las Fuerzas Armadas que pueden hacerles frente. Lo que acontece en la Argentina y otros países en este sentido es una prueba palmaria de ello.

La Iglesia Católica es desprestigiada, ridiculizada, hostigada permanentemente, cuando no perseguida, inventando o potenciando denuncias por «escándalos sexuales», reales o falsas. La acusación de ser retrógrada e insensible es una constante entre las diatribas lanzadas por los blasfemos y oportunistas de la política. Los empresarios, a su vez, fueron y van a seguir siendo acusados de corruptos y los dirigentes sindicales de acomodaticios y burócratas, aprovechando hechos ciertos, aumentándolos o inventando otros. Sobre estas grandes líneas de acción se desarrolla la llamada Guerra Social para alcanzar la toma del poder.

George Soros, el multimillonario empresario internacional, es uno de los principales sostenedores del FSP y con ello busca consolidar una izquierda que domine el negocio de la droga para lo cual aboga por la despenalización de su consumo, lo mismo que el aborto, ya que tiene intereses en cadenas de clínicas abortistas en varias partes del mundo. En Argentina, varios grupos mediáticos y empresarios, conscientes o no, forman parte de la avanzada de esta estrategia neomarxista financiada por grupos bien capitalistas.

En la segunda parte de este artículo analizaremos algunos hechos, los más significativos, en forma cronológica que precisan lo mencionado hasta acá y que refieren las políticas, objetivos y maniobras de esta organización transnacional que afecta a nuestros países, en especial al nuestro.

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