El conflicto político complica la crisis por el caso Nisman – Por Rosendo Fraga

Cuando se esperaba un último año de Cristina en el que pudiera surgir un desorden económico y social, el conflicto central inesperadamente se instaló en el plano político e institucional con la crisis del caso Nisman. Su denuncia (14 de enero) acusando a la propia Presidenta de encubrir a Irán en el atentado de la AMIA y su posterior muerte (18 de enero) crearon la peor crisis político-institucional del Kirchnerismo en casi doce años de gobierno. El intento del oficialismo de imponer en las horas posteriores a la muerte del fiscal (19 de enero) la hipótesis del suicidio -como lo afirmó la Presidente por Facebook en la noche de ese día y el Secretario de Seguridad a los medios en la mañana- se derrumbó al día siguiente, cuando un testigo (el portero que abrió la puerta de acceso al departamento de Nisman) y una pericia (la que determinó que no habían rastros de pólvora en las manos de Nisman) contradijeron la tesis del oficialismo, que vio afectada fuertemente su credibilidad desde entonces. La Presidenta asumió en su segunda manifestación por Facebook (22 de enero) que había sido asesinado -lo cual entró en fuerte contradicción con la anterior- y denunció una «conspiración» de sus enemigos, a los que siempre asigna la responsabilidad por los fracasos políticos del gobierno: denunció a una conspiración de los medios, la justicia y los «grupos concentrados» (empresariado) por la muerte de Nisman, en un intento de perjudicarla. Esta vez incluyó como nuevo enemigo a los «servicios de inteligencia» y excluyó a los «fondos buitres», elegidos como «enemigo principal» desde junio del año pasado hasta ahora.

La semana pasada la Presidenta ensayó un contraataque político que tuvo como ejes sus dos mensajes por la cadena nacional del 26 y 30 de enero. De acuerdo a su estilo que deriva de su personalidad, Cristina «redobló la apuesta». En su primer mensaje por cadena nacional dijo que no tenía miedo ni se sometía a ninguna extorsión; denunció que el único  imputado en la causa (Lagomarsino) era hermano de un socio del Grupo Clarín -lo que resultó inexacto- y anunció la reforma de la Secretaría de Inteligencia, donde ubica ahora a sus nuevos enemigos. El proyecto de reforma comienza a debatirse el martes 3 de febrero en el Congreso y el oficialismo tratará de aprobarlo con las ajustadas mayorías que ha tenido hasta fines de diciembre. En realidad se intenta crear un organismo mucho más poderoso, dado que se integra a la nueva Agencia Federal de Informaciones, además de toda la actual Secretaría de Inteligencia, a la Dirección de Inteligencia Criminal del Ministerio de Seguridad, que reúne a los servicios de inteligencia de las cinco Fuerzas de Seguridad Federales (Policía Federal, Gendarmería, Prefectura, Policía Aeronáutica y Servicio Penitenciario Federal). La intención de que las escuchas telefónicas pasen a depender de la Procuradora implica, en el actual contexto político, un mayor control del oficialismo sobre el sistema. En el segundo mensaje por cadena nacional Cristina puso especial énfasis en refutar a la fiscal del caso Nisman (Fein) por haber contradicho sus afirmaciones, y agregó que «a mí nadie me va a callar» y «nadie de otro poder me puede callar». Ni una sola vez en una hora que duró la cadena nacional nombró a Nisman. Lo hizo inmediatamente después de que 17 gobernadores oficialistas y aliados firmaran el acuerdo por el cual el gobierno nacional les prórroga el vencimiento de sus deudas con él por otro trimestre.

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La crisis por el caso Nisman profundiza el conflicto político central que tenía la Presidenta antes de aquél, que es con la mayoría de los jueces. El Presidente de la Asociación de Magistrados (Recondo) pidió a la Presidenta que no interfiriera con sus declaraciones públicas en la investigación y esto también motivó la mencionada reacción. Al mismo tiempo, un nuevo fallo de segunda instancia ratificó la suspensión de la designación de 16 nuevos fiscales subrogantes por parte de la Procuradora (Gils Carbó). Jueces y entidades judías le han reclamado que la designación del reemplazante de Nisman recaiga en alguien «intachable» y fuera de la influencia del oficialismo, como ha sucedido con las designaciones suspendidas. La estrategia judicial del oficialismo en la crisis por el caso Nisman es que la causa que investiga el atentado de la AMIA, a cargo del Juez Federal Canicoba Corral, pase a unificar tanto la causa de la denuncia de Nisman sobre el encubrimiento de Irán, que han rechazado investigar los jueces Lijo y Rafecas, como también la que lleva la Jueza Palmaghini sobre la muerte del Fiscal. Este mecanismo le permitiría no sólo que las tres causas queden a cargo de un juez más afín, sino también crear una «megacausa» en la cual no será fácil avanzar. Al mismo tiempo, la Presidenta ha iniciado una ofensiva para dejar una Corte oficialista para el próximo gobierno. Lo ha hecho al proponer a un jurista públicamente kirchnerista (Carlés) para la vacante que deja Zaffaroni y al reiniciar presiones para provocar la renuncia de Fayt. Si sumara dos integrantes kirchneristas -lo que no resultará fácil-, tendría mayoría sobre cinco.

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Pero el aspecto internacional de la crisis Nisman es la faz más compleja y la que el gobierno parece manejar con menos conocimiento del terreno. El oficialismo -recurriendo al nacionalismo como hizo con los «holdouts»- ha rechazado no sólo la posibilidad de una investigación internacional, sino también que realicen pericias organismos extranjeros. Explícitamente, el Jefe de Gabinete rechazó el pedido del senador republicano Marco Rubio a Obama de que influyera para una investigación imparcial. Pero la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que funciona en el ámbito de la OEA, la ha pedido. La relación con Irán es un asunto por demás complejo en esta crisis. Como ejemplo, la dirigencia de la resistencia iraní desde París elogió a Nisman como un mártir. Frente a ello, el partido pro-iraní que funciona en Francia elogió a Cristina Kirchner por su lucha «contra el sionismo». Hezbollah -la organización acusada por Argentina de haber realizado los dos atentados, el de la Embajada de Israel y el de la AMIA, y que en estos días combate contra fuerzas israelíes en los Altos del Golan-, ha dicho que le responderá en «cualquier país del mundo». El nuevo Embajador de EEUU estuvo presente en el velorio del Fiscal, envió una carta de condolencias a su ex madre y visitó la DAIA. Las entidades judías de Argentina decidieron no conmemorar con el gobierno el día del Holocausto. Puede discutirse si Nisman ha probado que la Presidenta ha encubierto a Irán, pero sin duda ha demostrado la penetración de los servicios de inteligencia iraníes dentro del gobierno a través de figuras como D´Elía y Esteche. Mientras tanto la Presidenta, en su visita a China, confirma que la potencia asiática es su opción estratégica.

En conclusión: cuando se esperaba que el gobierno de Cristina pudiera terminar en desorden económico y social, la crisis Nisman lo está produciendo en lo político-institucional; la Presidenta ha «redoblado la apuesta», usando la reforma de la Secretaría de Inteligencia como respuesta a la crisis y confrontando con la justicia; es en este campo donde simultáneamente se desarrolla la crisis Nisman en sus diversas causas judiciales y el conflicto entre los jueces y el Ejecutivo; por último, esta crisis tiene lugar con vinculaciones internacionales complejas y se enmarca en el conflicto global que enfrenta a Israel e Irán.

Fuente: nuevamayoria.com

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