El anuncio de Grabois. Por Miguel De Lorenzo

Le debemos a Juan Grabois la conmovedora noticia. Él nos informa y no tenemos derecho a sospechar lo contrario, que Cristina maduró.

La buena nueva, en cierto modo nos estaría anunciado que Cristina finalmente alcanzó su pleno desarrollo, es decir que estaría a punto.

Surgen naturalmente algunos interrogantes, todavía no debidamente aclarados.

Ante todo que, durante más de una década la persona que estaba, primero al lado del entonces presidente y luego ella misma en la presidencia del país, y durante dos períodos, no era madura.

Superado el desconcierto inicial que viene de la mano de tal información, es posible sostener que fuimos gobernados –de alguna manera hay que llamar a ese tiempo– por cierta señora, escasa en reflexión y dudosa en el análisis de sus actos.

Vistos esos años y sus consecuencias con cierta perspectiva, es posible concluir que el dato de la no madurez, que trae Grabois, acaso fuese correcto.

Alguno podría preguntar, de acuerdo, pero que significa madurar en el diccionario Grabois.

Esta ya es una cuestión aún más difícil, dado que el dirigente utiliza la misma base de datos de su jefe, el Obispo de Roma, base que generalmente viene encriptada en clave neo marxista, populista, masónica, prochina, y su lectura para los no iniciados en el difícil arte del embrollo, y la ambigüedad, los deja en la más grande perplejidad.

Así que por el momento, tal vez lo apropiado sea quedarnos con el dato de la madurez a secas.

Y como una posibilidad no remota, indicaría que Cristina, ahora madura, pudiera ser nuevamente presidente de un país, que contra viento y marea, sigue enamorado de sus rufianes, tal vez sea durante el desarrollo de esa gestión, donde seguramente encontraríamos las claves para comprender,  que nos quería decir Grabois.

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Aunque para entonces, un punzante olor a esclavitud enrarecerá el aire de la patria.

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