Diez puntos de Macri, otros diez de Massa y diez de Lavagna: Todos suman cero. Por Cosme Beccar Varela

La política es una mentira organizada para engañar al “soberano”, es decir, al electorado. La semana pasada se publicaron los diez puntos que propone el macrismo para un “acuerdo de gobernabilidad”, se recordaron los otros diez de Massa y hay un número igual propuesto por Lavagna, el candidato de la galera (como el conejo de los magos).

Los voy a copiar aquí para facilitarle la tarea de desinformarse como corresponde a un ciudadano dispuesto a todo menos a actuar con inteligencia, coraje y generosidad.

Los de Macri:

1- Lograr y mantener el equilibrio fiscal
2- Sostener un Banco Central independiente, que combata la inflación hasta llevarla a valores similares al de países vecinos
3- Mayor integración al mundo, promoviendo el crecimiento sostenido de nuestras exportaciones
4- Respeto a la ley, los contratos y los derechos adquiridos con el fin de consolidar la seguridad jurídica, elemento clave para promover la inversión.
5- Creación de empleo a través de una legislación laboral moderna.
6- Reducción de la carga impositiva, a nivel nacional, provincial y municipal y enfocado en los impuestos más distorsivos.
7- Consolidación un sistema previsional sostenible y equitativo.
8- Consolidación de un sistema federal, basado en reglas claras, que permitan el desarrollo de las provincias y que impidan que el gobierno nacional ejerza una discrecionalidad destinada al disciplinamiento político.
9- Asegurar un sistema de estadísticas transparente, confiable y elaborado en forma profesional e independiente.
10- Cumplimiento de las obligaciones con nuestros acreedores.

Los de Massa:

1. Compromiso con el crecimiento y la prosperidad inclusiva
2. Compromiso contra la pobreza y la desigualdad
3. Compromiso con la niñez
4. Compromiso con la educación
5. Compromiso por el trabajo y por la defensa de los jubilados
6. Compromiso con la seguridad
7. Compromiso con la igualdad de género y contra la violencia machista
8. Compromiso por el medioambiente
9. Compromiso para un Estado eficiente: por una nueva institucionalidad y por su transformación digital
10. Compromiso con la Argentina Federal y con la soberanía nacional.

Los de Lavagna:

1. Convocatoria a la unidad, el diálogo, la concertación y la formulación de acuerdos.
2. Instituciones fuertes, estabilidad y profundización de la democracia.
3. Un proyecto de desarrollo integral.
4. Un Estado promotor del crecimiento económico y la Justicia social
5. Igualdad de oportunidades: educación de calidad para un trabajo con dignidad.
6. Gobernar es crear trabajo.
7. Federalismo y rediseño de la geografía económica argentina.
8. Transparencia y decencia como parte fundamental del modelo de desarrollo.
9. Una Nación relacionada con el mundo.
10. Derechos Humanos, soberanía nacional y cooperación para la paz.

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¿Qué quiere decir toda esa cháchara política? Quiere decir que los políticos quieren ponerse de acuerdo para seguir monopolizando las candidaturas, seguir ocupando todos los cargos y seguir robando a cuatro manos, desvalijando a la gente normal que no tiene poder, o sea, a los que son NADIE, porque en este país de maffiosos el que no tiene poder es NADIE. No interesa, no pesa, su opinión con cuenta ni se la piden. Sólo está para recibir los golpes y pagar.

Los autores de los tres decálogos son peronistas. Macri dijo, cuando era Intendente: “Cada día soy más peronista”. Y los otros no lo disimulan, ni podrían hacerlo, porque son notoriamente ordinarios, deshonestos y mentirosos. Basta con acordarse de la “carrera” política de Massa y Lavagna para darse cuenta de que esa es su “carpeta”, sólo que la gente común se la olvida y se la hacen olvidar aún más. Los tres son, por lo tanto, astillas del mismo palo, con algunas diferencias puramente anecdóticas. O sea, los tres son repudiables con la misma náusea.

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Si analizamos los tres decálogos, vemos que sólo varían en forma de mentir. El de Macri, obviamente, como está por ahora en el poder y pretende perpetuarse por sí mismo o a través de su “barbie” política, léase la Sra. Vidal, es más descarado en su planes de asalto y son más notorios sus silencios acerca del aborto, del homicidio de los secuestrados políticos, de la destrucción de la moneda, de los robos impunes, de sus sueldos gigantescos e inmerecidos, de la inseguridad, de la inexistencia de un Poder Judicial confiable,  etc. Pero en estos silencios los tres decálogos son idénticos.

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El repudio de la población contra la banda oficialista es tan grande después de estos tres años largos de agresiones a la Justicia, destrucción de la economía y empobrecimiento general, que es muy probable, como también he dicho varias veces, que sean derrotados por una izquierda igual o peor que la de la ex-usurpadora presidencial CFK a la que Macri le ha dejado “la pelota picando frente al arco”, como dicen los futbolistas.

Los diarios “serios”, que no son otra cosa que panfletos macristas, tratan de hacernos creer que la Vidal tiene más popularidad que Macri y que si fuera la candidata de “Cambiemos” podría ganar. Falso. Esta mujer de reprochable moralidad (es autora del “chau tabú”, página oficial obscena creada por ella cuando estaba junto con Macri en la Intendencia de Buenos Aires), está en la gobernación de la Provincia pura y simplemente por obra del fraude electrónico cometido en el 2015, como lo he explicado varias veces en este periódico y ella misma lo insinuó ayer diciendo: “Cuando en 2015 supimos que habíamos ganado contra un aparato enorme que había gobernado la provincia 28 años le dije a la ciudadanía: hoy hemos hecho posible lo imposible.” (“La Nación”, 7/5/2019, pag. 9).

Esta mujercita con cara de alumna de un Colegio de monjas el Barrio Norte, pero en realidad una inmoral, era una desconocida total en el Gran Buenos Aires, habitado por una masa de clase humilde manejada por el aparato peronista con la punta del dedo meñique y JAMÁS pudo derrotar a ese aparato, o sea, como ella mismo lo dice, era IMPOSIBLE. ¿Cómo se hizo posible? No pudo ser por una especie de hipnosis que neutralizara el peronismo atávico de esa masa, para la cual Aníbal Fernandez era el candidato ideal por su grosería, ordinariez y nutrido prontuario, sino por el simple procedimiento del fraude electrónico que permite obtener el resultado que quiera el que maneja los cómputos electrónicos. Y eso fue lo que hizo posible el imposible, junto con la unánime aceptación del resultado por los “capos” peronistas, sobornables por definición. Por qué el kirchnerismo, que tenía el poder, hizo fraude a su favor y a favor de Macri, a esta altura de los acontecimientos es más o menos evidente. Pero no es este el lugar para repetir lo que ya he explicado varias veces.

La pregunta es si este año los peronistas se prestarán a consentir el mismo truco, en un ambiente político totalmente distinto al del 2015 o si la Vidal se verá reducida a lo que realmente es, una mujer que sólo votarían los fanáticos del PRO (que son pocos), más algunos más que haya logrado conquistar con su demagógico gobierno de la Provincia, o sea, casi nada. Tendría el caudal electoral que podría conseguir una alumna de un Colegio de monjas del Barrio Norte en las barriadas peronistas del Gran Buenos Aires, es decir, casi nada.

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En cuanto a los diez puntos propuestos por Macri, son una especie de enumeración de lo que no hizo en estos tres años y medio de gobierno. ¿Por qué alguien podría creer que realmente se propone hacer todo eso en un segundo mandato? En cuanto a los demás políticos de la “dirigencia” corrupta e inepta, ¿quién puede creer que están dispuestos a regalarle la “gobernabilidad” en un segundo mandato a un macrismo desprestigiado al máximo, arrogante y mentiroso? Para mentirosos los otros se bastan.

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Veamos el decálogo de Massa. Para empezar, hay que recordar que él fue Jefe de Gabinete de la ex-usurpadora presidencial o sea, ha sido su cómplice. ¿Quién puede creer en esos diez “compromisos” que enumera, excepto el séptimo (“Compromiso con la igualdad de género y contra la violencia machista”) en el que se “compromete” implícitamente a promover la homosexualidad, incluyendo la “educación sexual” corruptora? Y como no rechaza el aborto, puede creerse que en ese “compromiso” está incluida su promoción como un “derecho de la mujer”.

Por otra parte, Massa es un inepto. Es imposible no ver en su cara de abombado el escaso coeficiente intelectual que padece.

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Los diez puntos de Lavagna parecen una composición de colegio constituida por frases hechas sin contenido real alguno. Excepto el punto 10 en el que propone una política de “derechos humanos”, o sea, una continuación de la “política de Estado” iniciada por los Kirchner y continuada por Macri.

El punto noveno (“Una Nación relacionada con el mundo”) parece una frase irónica en boca de quien en el 2003, en Dubai, junto con Néstor Kirchner de quien era ministro de economía, repudió la casi totalidad de la deuda externa argentina con un desparpajo de asaltante de caminos. Asombrosamente, sólo el 25% de los acreedores burlados rechazó el atraco, demandaron en Nueva York y el país tuvo que pagar mucho más de lo que originariamente debía, incluyendo u$s34.000.000 de honorarios de los abogados que lo representaron en esos tribunales.

El altísimo “índice de riesgo país” que nos mancha frente al mundo se debe, en una buena parte, a esa hazaña del “candidato de la galera”. ¡Y él dice que si es Presidente seremos una “Nación relacionada con el mundo”. No dice cómo, pero con ese antecedente la “relación” puede ser de desconfianza y desprecio.

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Con esto doy por terminado el resumen de este nuevo episodio de la novela de terror que es la historia argentina en este año 2019 capítulo que podría llamarse: “proyecto de pacto entre maleantes para continuar con el saqueo generalizado, sin sobresaltos para dichos maleantes y para acabar con las últimas libertades que nos quedan.”

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