Mié. Ene 20th, 2021

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«Democráticos» mentirosos e hipócritas abandonan a Venezuela – Por Cosme Beccar Varela

En la política del mundo moderno tenemos dos enemigos: el comunismo, con todos sus satélites socialistas y las «democracias», con toda su parafernalia de mentiras e hipocresías. Al lado de estos están las tiranías tribales, que no reconocen ningún otro derecho que el capricho del soberano, como lo son, más o menos, todos los países musulmanes y africanos. No existe en el mundo ni un solo gobierno que podamos considerar justo y honesto, ni hay posibilidades previsibles de que exista en el futuro.

La mejor prueba de esto es lo que acaba de ocurrir en la OEA con el caso venezolano. Fue convocada un sesión especial para tratar sobre las atrocidades que comete la tiranía chavista cuyos esbirros, conducidos por la Cuba comunista, han matado a casi 40 personas mediante un fusilamiento indiscriminado dirigido contra pacíficos manifestantes que reclaman Justicia, la renuncia del presidente Maduro, usurpador de la presidencia y la salida del país de los invasores castro-comunistas.

En esa sesión debía hablar la diputada venezolana María Corina Machado, acompañada de la madre de una de las víctimas de los asesinos al servicio del gobierno. Podría haberlo hecho por derecho propio, de acuerdo a lo que establecen las reglas de la OEA, pero en el caso, lo iba a hacer por expresa delegación de Panamá, uno de los Estados miembros que, consciente de la enormidad de los abusos cometidos por el régimen venezolano, quería ofrecer a la Asamblea un testimonio directo de esa situación.

Pero no fue posible porque Venezuela consiguió el voto de los siete países socialistas que apoyan las violaciones al Derecho que comete el régimen chavista más otros ¡14 países minúsculos de la zona del Caribe!

Con la ayuda de esos mini-estados soberanos, comprados probablemente a poco precio por el petróleo venezolano, prevaleció en esa Asamblea el rechazo del derecho de Panamá a cederle la palabra a María Corina Machado y no sólo eso, sino que, además, se resolvió ni siquiera tratar el caso de Venezuela, como si en ese país no pasara nada, como si los muertos no hubieran sido asesinados, como si los cientos de miles de ciudadanos que marchan desde hace 45 días lo hicieran por un puro capricho y sin relación ninguna con el Derecho civilizado.

Esos 14 países de opereta que le dieron el triunfo a la tiranía chavista son:  Antigua y Barbuda; Bahamas; Barbados; Belize; Dominica; Grenada; Guyana; Haití; Jamaica; Saint Kitts y Nevis; San Vicente y las Granadinas; Santa Lucía; Suriname y Trinidad y Tobago. Un voto de cada una de esos átomos políticos valía igual que el de los EEUU, Méjico y Canadá, por ejemplo.

Los once votos de los países en serio no pudieron nada contra los 14 votos de los países enanos más los 8 de los países socialistas. Y como la democracia es sacrosanta para el mundo moderno, aunque todos sepan que es una farsa fraudulenta, aceptaron la decisión y dejaron abandonados a 30.000.000 de venezolanos que clamaban por el auxilio de sus hermanos de América.

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Repugna ver el cinismo de esos países socialistas como argentina, brasil, ecuador, nicaragua, uruguay, el salvador y bolivia que apoyaron a la tiranía de Maduro. Saben muy bien que no tienen razón, que lo que está pasando en Venezuela choca con las más elementales nociones de la civilización y que allí no existe democracia ni nada que se le parezca. Saben muy bien que Maduro no ganó la elección presidencial de Abril del 2013 sino que el fraude más descarado le dio una falsa victoria por el 1,5% de los votos, y también lo sabe el traidor candidato de la oposición Capriles que aceptó mansamente los hechos consumados.

Saben muy bien que los llamados «colectivos» son grupos de asesinos motorizados entrenados por Cuba para matar sin escrúpulos y a quemarropa. Saben que las marchas desde hace 45 días demuestran claramente que el pueblo no está de acuerdo con la situación política y quiere la salida de Maduro y toda su corte de comunistas.

Sin embargo, no les importa y ni siquiera ensayan excusarse. Simplemente se imponen por el soborno y el número ficticio de una mayoría integrada por países que casi no existen. Y el Secretario General de la OEA, el chileno marxista Insulza, colabora con esa farsa sin que se le mueva un pelo.

Es evidente que el régimen venezolano no tiene el apoyo popular sino el de la fuerza armada, tanto la de los «colectivos», como la de la «Guardia Nacional Bolivariana» y, ¡duele decirlo! también de las FFFA venezolanas dentro de las cuales los militares castro-cubanos tienen grados y mando y en cuya cúpula se sientan generales dedicados al narcotráfico.

Y todo esto, invocando la «democracia». ¿De qué democracia estamos hablando? ¿No es ese régimen el gobierno representativo elegido por el pueblo, el que una vez electo debe gobernar para el bien de todos, como cualquier gobierno civilizado?

Los tiranos de Venezuela y sus cómplices de la argentina, brasil y sus congéneres, saben muy bien -porque ellos también son hijos del mismo fraude- que el régimen de Caracas sólo existe gracias al fraude electrónico y de todos los fraudes posibles y que los resultados electorales proclamados son falsos. Si fueran «democráticos» deberían empezar por ahí y deponerlos por estafadores políticos.

Lo saben todos los países que integran la OEA, inclusive los que aceptaron sin protesta que se dejara de lado el caso venezolano en las deliberaciones de la Asamblea de la semana pasada por una mayoría de material plástico. Pero no dicen nada. Prefieren sostener la ficción democrática contra toda Justicia.

Porque los EEUU viven de y para esa ficción es que no actúan en Venezuela como lo hicieron en Afganistán y en Irak, pero con mucho menor costo, a pesar de que si lo hicieran serían aplaudidos por toda la gente de bien que habita en Iberoamérica.

Sin embargo se llenan la boca con exclamaciones democratistas mientras tiran a la basura la «CARTA DEMOCRÁTICA INTERAMERICANA (Aprobada el 11/9/2001)» algunos de cuyos párrafos cito como NOTA de este artículo.

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En una palabra, todo esto es repugnante, hipócrita y de muy mal agüero. Salvo un milagro, Venezuela y nosotros estamos perdidos.

Cosme Beccar Varela

NOTA:  CARTA DEMOCRÁTICA INTERAMERICANA (Aprobada el 11/9/2001 por la OEA)

I.- La democracia y el sistema interamericano

Artículo 1.- Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla.
La democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico de los pueblos de las Américas.

Artículo 2.-  El ejercicio efectivo de la democracia representativa es la base del estado de derecho y los regímenes constitucionales de los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos. La democracia representativa se refuerza y profundiza con la participación permanente, ética y responsable de la ciudadanía en un marco de legalidad conforme al respectivo orden constitucional.

Artículo 3.- Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos.

Artículo 4.-  Son componentes fundamentales del ejercicio de la democracia la transparencia de las actividades gubernamentales, la probidad, la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública, el respeto por los derechos sociales y la libertad de expresión y de prensa.
La subordinación constitucional de todas las instituciones del Estado a la autoridad civil legalmente constituida y el respeto al estado de derecho de todas las entidades y sectores de la sociedad son igualmente fundamentales para la democracia.

Artículo 5.- El fortalecimiento de los partidos y de otras organizaciones políticas es prioritario para la democracia. Se deberá prestar atención especial a la problemática derivada de los altos costos de las campañas electorales y al establecimiento de un régimen equilibrado y transparente de financiación de sus actividades.

Artículo 6.- La participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo es un derecho y una responsabilidad. Es también una condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la democracia. Promover y fomentar diversas formas de participación fortalece la democracia.

II.- La democracia y los derechos humanos

Artículo 7.-  La democracia es indispensable para el ejercicio efectivo de las libertades fundamentales y los derechos humanos, en su carácter universal, indivisible e interdependiente, consagrados en las respectivas constituciones de los Estados y en los instrumentos interamericanos e internacionales de derechos humanos.

Artículo 8.-  Cualquier persona o grupo de personas que consideren que sus derechos humanos han sido violados pueden interponer denuncias o peticiones ante el sistema interamericano de promoción y protección de los derechos humanos conforme a los procedimientos establecidos en el mismo.
Los Estados Miembros reafirman su intención de fortalecer el sistema interamericano de protección de los derechos humanos para la consolidación de la democracia en el Hemisferio.

…… (siguen otros artículos con el mismo «bla, bla, bla)….

Fuente: http://www.labotellaalmar.com.ar/

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