Del poder neo-comunista, no hay retorno – Por Cosme Beccar Varela

Considero que la misión de «La botella al mar», más que atacar a la izquierda, aunque sin dejar de hacerlo, es tratar de alertar sobre la traición de los falsos dirigentes y sobre la pereza (o cobardía) de los «buenos». Es posible que los «buenos» no se den cuenta de la gravedad de su inacción y de las consecuencias irreversibles que tendrán, ciertamente, los avances de la izquierda contra las libertades legítimas que son la condición, «sine qua non», para poder vivir una vida civilizada y aceptable en este valle de lágrimas.

Los «buenos» se caracterizan por no pensar, no estudiar, no sacar conclusiones, no usar la lógica, no desconfiar de los malos y en cambio, execrar a los que los queremos bien y por eso los vapuleamos, con riesgo de incurrir en sus odios que, a pesar de ser «buenos», son implacables, aunque disimulados.

Mi anhelante aspiración es conseguir que los «buenos» piensen y tengan coraje. «¡Pero qué pedazo de idiota es Ud.! ¿Cómo cree que eso es posible?» -me parece oír de la boca de un cínico inteligente que se complace viendo como los «buenos» caen en todas las trampas y creen en todas las mentiras, sin que haya fuerza intelectual humana que pueda suscitarles una chispa de lucidez.

Con ese «viento de popa», que es para la izquierda la permisividad suicida de los «buenos» aquella avanza sin cesar y el plan que tienen pergeñado para este desdichado país se va cumpliendo paso a paso, sin interrupción.

No quiero recapitular lo que he escrito a lo largo de estos once años de tiranía kirchnerista. Quienes quieran enterarse no tienen más que abrir la página en www.labotellaalmar.com y pulsar «Páginas anteriores». Ahí está todo. Sólo me limitaré a recordar que en este momento, la economía del país está en manos de un marxista desaliñado, enano y soberbio que en ahora está en la China, el país comunista más grande del mundo aceptando no sé qué sumisiones, mientras inventa una disensión fabricada con los EEUU. O sea, está clarísimo en cual de los «bloques» está siendo insertada la argentina.

Los «buenos», que no quieren pensar, creen píamente que esto no quiere decir nada porque China ahora tiene una economía que parece «capitalista» y el conflicto con los EEUU se resolverá porque sí, porque ellos no creen que no se resuelva(¡!); o sea, sí porque sí.

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De las dos proposiciones de los «buenos» la primera es falsa, la segunda, lamentablemente, es verdad, porque los gobiernos de los  EEUU hace rato que han dejado de ser los «defensores de Occidente» (si es que alguna vez lo fueron) y no les importa que un país como la argentina caiga en manos del neo-comunismo.

Sin embargo, lo que debe tenerse en cuenta es que el alineamiento con la China es nuevo y dinámico, y la confrontación con los EEUU parece pálida e inconsecuente pero es venenosamente dañina porque coincide con la del bloque comunista iberoamericano encabezado por Cuba y Venezuela. Sumados ambos hechos, el resultado es que la argentina está cada vez más a la izquierda en el mundo y no hay quien nos ayude para no caer en esa pendiente fatídica en que nos hemos metido.

Si pasamos del plano internacional al local, la cosa no es mejor. Los «buenos» que no quieren pensar ni actuar, creen que por una especie de “pase mágico”, la argentina zafará del poder de la izquierda en el 2015. Cómo y por medio de quién, no les importa averiguarlo. Pero si pensaran un poco verían algunas realidades obvias:

1) El sistema de poder montado por el kirchnerismo, (o sea, por el «think tank» que está detrás de él), domina todo el gobierno, o sea, la Administración o sea, el poder. Desde el 2003, la tiranía ha aumentado el número de funcionarios en un 300% y todos ellos son gente de su confianza. «La cámpora» ocupa los cargos más rentables y más importantes. Y «la cámpora» es un seudónimo de marxismo-leninismo. Esos funcionarios no son electivos de manera que seguirán a cargo, sea quien sea el Presidente en el 2015.

2) La «oposición» es cómplice del kirchnerismo en todos los asuntos que definen tendencias. Lo apoyan en la destrucción de las FFAA, en el secuestro de los 2.000 injustamente encarcelados, son culpables de la muerte de 250 que murieron en las mazmorras de la tiranía, han apoyado todas las leyes inmorales, como la del «homonomio», y la mayor parte de ellos son peronistas, inclusive Macri, o sea, son más de lo mismo. Hasta ayer eran colaboradores del kirchnerismo, como Massa, ¿por qué les creen cuando ahora se presentan como opositores?

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Por lo tanto, sea quien sea el futuro Presidente, una cosa es indudable: será peronista y de izquierda, con el mismo «think tank» por detrás. Luego, nuestra lenta deriva hacia el neo-comunismo continuará sin interrupción.

Ahora bien, un movimiento que se dirige siempre hacia el mismo objetivo con una fuerza suficiente, termina, tarde o temprano, por llegar a él si no hay algo que se lo impida. En este momento no hay NADA que le impida a la tiranía alcanzar su objetivo, o sea, la implantación de un Estado neo-comunista.

Los «buenos» serán los máximos responsables de esa catástrofe porque con muchísimos más que los sicarios de la izquierda. Pero están desunidos, no saben lo que quieren, no quieren oír a quien les dice lo que hay que querer y no quieren arriesgar nada para impedir el triste destino que nos espera.

Santo Tomás enseña que «los buenos que no combatieron los vicios de los malvados,…también ellos son castigados temporalmente junto con los malvados» (Suma Teológica, 2-2, q.108, a.4).

Alguien me dirá: «¿Qué pueden hacer los buenos para oponerse a esta marea de izquierda?» Respondo: mucho, pero lo resumo en una frase: pensar, juzgar y actuar. Creo haber ayudado a eso en los 1290 artículo de «La botella al mar». Pero no he sido convincente.

Me queda una sola cosa por decir: si el plan de la tiranía tiene éxito y caemos en la misma situación de Venezuela, sepan que de eso no hay salida. El comunismo nunca cedió el poder por las buenas. Y por la fuerza, no tenemos cómo. Vean el caso de Venezuela. El pueblo resistió heroicamente, dejando más de 100 muertos y 3.000 presos en el intento. Los cubanos pagaron aún más caro su heroísmo y lucharon como héroes apenas se dieron cuenta del engaño castrista, con más de 5.000 héroes muertos o presos hasta la muerte. Pero ambos pueblos fueron derrotados. ¿Ud. cree que un pueblo de poltrones como este luchará como los cubanos y como los venezolanos en defensa de su libertad? Yo no creo, pero si lo hiciéramos, una vez que el neo-comunismo se haya sacado la máscara y asuma todo el poder, será demasiado tarde.

Fuente: http://www.labotellaalmar.com.ar/

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