Antes del peronismo. Por Eloy Soneyra

En la esquina de Ángel Machado y Río de Janeiro, en la pared de la empresa Edesur, se ha pintado la leyenda “Los días más felices fueron, son y serán peronistas”, expresión falsa pues en todo el tiempo que ese movimiento ejerció el poder o puso palos en la rueda a los gobiernos no “P”, deterioró el bienestar de la clase media y baja a niveles inferiores a los existentes antes del 17 de octubre de 1945.
Antes de ese año en los hogares clase media, por lo general la madre no trabajaba y el padre con su salario costeaba a sus hijos los libros y materiales de estudio de la primaria, la secundaria y la universitaria., como también los viajes en medios públicos para el colegio o la facultad, además en la primaria abonaba sin esfuerzo una suma para la cooperadora de la escuela y los hijos con la libreta de la “Caja de Ahorro” colocaban sus pesos ahorrados en monedas, que por inexistencia de inflación conservaban por años su valor de cambio. En síntesis se bastaba en educación sin Asignación Universal por hijo, y viajaban sin boleto estudiantil.
Si alguno de la familia enfermaba la madre llamaba al médico de familia que concurría al hogar y firmaba una receta con la que se compraba los remedios en la farmacia del barrio. Si había que concretar una operación que no concretaban los centros asistenciales municipales, el padre podía en una clínica privada afrontar una operación. En síntesis se bastaba la salud sin pagar una obra social.
La madre preparaba la comida del almuerzo y cena, como la atinente a desayuno y merienda para degustarlas en familia. Que en las reuniones familiares y visitas, servía en juegos de porcelana inglesa, copas de cristal y cubiertos de alpaca. La comida diaria incluía una sopa de verduras, un plato de carnes y fruta o postres de la mano de la mamá, se festejaban los cumpleaños con una torta casera acompañada de chocolate. En síntesis los hijos en la escuela aprendían y en su casa se nutrían, y a fin de año las fiestas se festejaban sin aguinaldo, ni cajas presidenciales .
Los jefes de familia diariamente compraban un diario, que leían en el trayecto de la casa al trabajo y los fines de semana concurrirán a la cancha abonando la entrada, sin futbol para todos. Y los domingos en el café de la esquina, degustaba uno con sus amigos. Por lo general las familias vivían en departamentos alquilados con agua corriente, cloacas y sin expensas
En esa época eran ocasionales los robos y secuestros pues los malvivientes sabían que serían encontrados, sancionados y que cumplirían la sentencia sin la ley del dos por uno, ni la de “probation”, ni salidas para intervenir en eventos musicales patrocinados por la Cámpora. Por otra parte en las escuelas de Artes y oficios, los adolescentes aprendían las prácticas que les permitirían trabajar a su término, educación que el peronismo elimino.
En síntesis no solo la ciudadanía sentía que su vida, libertad, propiedad y búsqueda de felicidad no eran cercenados por el gobierno, sino que era factible honradamente escalar socialmente, bajo el lema popular “M’ hijo el dotor”. Y con los años podían acceder a una vivienda, pues tampoco debían dar anualmente dos días de su trabajo a una Fundación gubernamental.

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