Lun. Sep 21st, 2020

Prensa Republicana

Con las ideas derechas

Decálogo de la Nueva Derecha Argentina. Por Eric Harris

Decálogo de la

Nueva Derecha

Argentina

Por Eric Harris

WWW.SEACABOLAJODA.COM

Fecha de publicación: Mayo 11, 2020 

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Índice

Agradecimientos                                                                                                              5

Introducción                                                                                                                     6

Sección I – La Nueva Izquierda: el enemigo de occidente               

     1- El origen de la Nueva Izquierda                                                                               7

     2- El operar de la Nueva Izquierda                                                                               8

Sección II – La Nueva Derecha: la esperanza de occidente

     1- El surgimiento de la Nueva Derecha                                                                       12

     2- Los referentes de la Nueva Derecha                                                                        13

Sección III – El Decálogo de la Nueva Derecha

     1- Nacionalismo                                                                                                           16

     2- Moral Cristiana                                                                                                        17

     3- Ciencia, Comercio y Propiedad Privada                                                                  18

     4- Conservadurismo                                                                                                     18

Sección IV – Adopción                                                                                                     19

Conclusión                                                                                                                        20

Acerca del autor                                                                                                               21 

Agradecimientos

 

     Jamás podría haber realizado el siguiente trabajo sí no hubiese sido por las enseñanzas filosóficas transmitidas por mi padre Marcelo Harris, el amor incondicional de mi madre María Victoria Brito de Harris, el acompañamiento inquebrantable de mi hermano menor Ignacio José Harris y los consejos invaluables de mi hermano mayor Patricio Harris.

 

     Agradezco también a:

 

     Alexis P. Marrocco, gran amigo y compañero de extensos debates filosóficos desde nuestra temprana juventud. Fue él quien me impulsó a escribir el presente ensayo.

 

     Nicolás Márquez, por su amistad y gran inspiración hacia el estudio y el análisis exhaustivo de la presente batalla cultural.

 

     Gonzalo Jiménez, por sus enseñanzas teológicas y por abrirme los ojos hacia la fé, en momentos en que el ateísmo opacaba mis verdaderos propósitos en la vida.

Para todas las personas que no llegue a nombrar y que me han apoyado y aportado su punto de vista, amigos y familiares, les dedicó también mi infinito agradecimiento.

Introducción

     El presente decálogo tiene como fin poner por escrito de forma breve y consistente un conjunto de máximas y valores que harán de piedra angular para el Renacimiento Argentino. Son principios fundamentales para desarrollarnos en todas las áreas y hacer de la República Argentina una potencia única y ejemplar.

     El Decálogo de la Nueva Derecha Argentina también será un faro moral para el resto de las naciones occidentales, las cuales están sumergidas en lo profundo de una decadencia cultural orquestada por los tentáculos ideológicos, políticos y financieros de la Nueva Izquierda.

     En las primeras dos secciones del ensayo el objetivo será contextualizar la realidad política para comprender la urgencia que amerita la conformación de un Nueva Derecha en Argentina que confronte el avance de la Nueva Izquierda. En la tercera sección explicaremos las máximas del nuevo movimiento derechista, y por último, en la cuarta sección haremos un breve comentario sobre la adopción de tales principios.

     Vale aclarar que el objetivo de este trabajo no es explicar de fondo cada cuestión o problemática puntual sino dar un arsenal consistente de argumentos lógicos, filosóficos y morales sobre el trasfondo ideológico de esta batalla cultural. Así el lector podrá entender el origen de la degeneración cultural argentina (y de todo occidente), y asimilar los principios fundamentales para hacerle frente al dominio de la Nueva Izquierda.

Sección I

La Nueva Izquierda: el enemigo de occidente

 

1 – El origen de la Nueva Izquierda

     Durante el último siglo, las naciones occidentales han estado sometidas, por parte de la izquierda, a la aplicación política, económica y cultural de una revolución que se ha manifestado tanto de forma visible como invisible.

     Las guerras de guerrillas comunistas y la Guerra Fría ya son parte del pasado. Las naciones libres occidentales ganaron aquella pulseada geopolítica y económica pero incredulamente creyeron que la caída del Muro de Berlín en 1989 iba a sellar el fin del proyecto izquierdista. Recordemos que el comunismo, por medio de sus experimentos totalitarios del siglo XX, dejó un saldo aproximado de 120 millones de víctimas fatales[1].

En Argentina hemos vivido bien de cerca los estragos políticos y sociales durante los años 70. Ejecutando más de 21.000 atentados terroristas[2] y dejando un tendal de más de 4000 víctimas[3], la izquierda subversiva tuvo el objetivo operativo de destruir nuestro orden constitucional e instaurar el “paraíso socialista” por medio de una tiranía comunista inspirada en Cuba y la Unión Soviética. Para fortuna de todos los argentinos, el marxismo fracasó en su intento de reforma, pero mismo hoy en día tenemos que seguir lidiando con una caricatura ideológica de tal utopía colectivista, ya que se encuentra bien impregnada en la partidocracia gobernante, en los medios y en las universidades.

     Durante la década del 90, mientras occidente disfrutaba del confort de un auge económico jamás visto hasta ese entonces, la izquierda ponía en práctica una estrategia de reconversión para ejecutar un contraataque poco convencional hasta el momento pero altamente efectivo: la conquista cultural. Su objetivo: destruir la tradición cristiana occidental. Para tal fin, la izquierda necesitó de la pasividad de una derecha centrista y acobardada, que sin lugar a dudas entregó en bandeja las tradiciones e instituciones pilares de la cultura occidental: la educación, la familia, la fé religiosa, las jerarquías sociales, la Justicia, entre muchas otras. Al fin y al cabo, nosotros, los derechistas, nos dormimos en los laureles y dejamos que un enemigo torpe y poco inteligente avance sin límites.

     La izquierda continuó con su retórica igualitarista y una metodología de lucha de clases (propia del marxismo clásico) aplicada al ámbito de la cultura, por medio del adoctrinamiento universitario y la captación de minorías (teoría hábilmente elaborada por el comunista italiano Antonio Gramsci). A esta nueva corriente se la denominó como marxismo cultural.

     El antecedente clave que constituyó el modelo transgresor de rebelión cultural callejera fue el desastroso Mayo Francés de 1968. Algunas de sus delirantes consignas eran: “la imaginación al poder”; “mis deseos son la realidad”; “desabrochen el cerebro tan a menudo como la bragueta”; o “sean realistas, exijan lo imposible”. Mucho más no vale la pena agregar a semejante grado de demencia ideológica.

     Así es como comenzó un proceso de “deconstrucción” del hombre occidental, quitándole su identidad y sumergiendolo en la peor de las decadencias: el relativismo moral. La izquierda se encargó de secuestrar la razón y la fé, y de este modo obtener un campo infinito de individuos sin ningún tipo de convicción ni propósito moral, y por consecuencia muy fáciles de manipular.

     Por medio de una retórica pasional, romántica e hipócrita, la izquierda colonizó el ámbito académico, mediático, empresarial y político camuflándose en causas “nobles” que la acercaran a su última meta: un totalitarismo global con el objetivo de aniquilar gradualmente la cultura cristiana occidental. Así es como, entrado el siglo XXI, se consolidó el proyecto político globalista de la Nueva Izquierda, orquestado por entidades transnacionales de la talla de la ONU, la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial, la Unión Europea, la CNN, la International Planned Parenthood Federation, Bill & Melinda Gates Foundation, Open Society Foundations, Greenpeace, Amnistía Internacional, entre muchas otras.

2 – El operar de la Nueva Izquierda

     La Nueva Izquierda persigue destruir el poder legítimo de nuestro orden occidental cristiano, y reemplazarlo por un poder ilegítimo que satisfaga un estado de cosas, elementos aislados y desordenados, que jamás encontrarán un orden congruente debido al fin utópico que anhelan.

     La desintegración de nuestra cultura es ejecutada por medio de las tendencias desordenadas propias del marxismo cultural, las cuales tienen como raíz las emociones desenfrenadas del hombre. Estos vicios, por esencia, contraen errores ya que anulan el análisis moral, empírico y racional, descartando por completo la certeza en la toma de decisiones. Los errores de la ideología izquierdista conforman un círculo vicioso, ya que a su vez generan nuevos errores, y así sucesivamente van corrompiendo todo el sustrato cultural de la sociedad.

     Lo que la Nueva Izquierda pretende es destruir la esencia de la existencia humana y su correspondiente orden natural dado por nuestro Padre Creador. El objetivo progresista es sustituir tal realidad por un modelo radical y utópico que jamás tiene en cuenta la evidencia empírica, y que está sumergido en el divague intelectual resultante de las fantasías y deseos provenientes de individuos conformistas y abstraídos de la realidad.

     Es así como la Nueva Izquierda defiende causas totalmente incongruentes con nuestra naturaleza. Por ejemplo, la ideología de género, el feminismo y el lobby LGBT pretenden devaluar el valor de las relaciones heterosexuales entre los seres humanos, al igualarlas en jerarquía con las homosexuales; la izquierda actual jamás pone en consideración la importancia de la procreación natural de nuestra especie, la crianza de la prole y el desarrollo civilizado de una familia gracias a la institución del matrimonio. Otro ejemplo, y totalmente obvio, es el aborto o asesinato de hijos por nacer, el cual es un crimen y un atentado directo al orden natural reproductivo humano. En cuanto a la propiedad privada, es crucial tener en cuenta que la misma surgió como vehículo para civilizar nuestra propensión natural al intercambio; la izquierda ignorando nuestra naturaleza aboga por destruir (o mutilar al máximo) la propiedad privada y así diagramar todas las relaciones humanas y comerciales bajo la utopía del igualitarismo forzado por medio de la “justicia social” de un gobierno socialista. Por último, y uno de los divagues más contemporáneos: la ideología vegana, la cual atenta contra nuestra propensión natural a hacer uso y a alimentarnos de otras especies; su utopía se basa en diagramar un mundo donde las bestias tengan los mismos derechos que el hombre y, por consiguiente, donde esté prohibido todo accionar humano que afecte de algún modo la vida animal.

De acuerdo a las causas que persigue, el discurso de la Nueva Izquierda puede cambiar en la superficie pero siempre estará caracterizado por la corrección política[4] y por designar como enemigo común a la cultura occidental, cristiana y capitalista, la cual simboliza peyorativamente con la imagen del hombre blanco de familia, creyente, patriota, trabajador y heterosexual.

     El operar de la revolución cultural izquierdista se manifiesta en dos velocidades:

     Una es rápida, tajante, transgresora y violenta. Esta forma se ocupa de elevar a lo más alto el estandarte de una postura determinada, que puede ser considerada extremista en un principio, pero con el tiempo pasa a ser percibida por casi toda la población como entendible u objeto de debate. Por citar algunos ejemplos: los movimientos callejeros, las milicias irregulares, los discursos subversivos, la destrucción del espacio público y/o privado, entre muchos otros.

     La otra velocidad es lenta y difícil de percibir. Es la forma perfecta de adoctrinamiento y consolidación de la idea extremista propuesta en un principio durante la etapa transgresora. Este método se manifiesta puramente en el campo cultural, y sus principales vehículos de propagación son: los medios masivos de comunicación, la industria del cine y de la música, las universidades, las empresas transnacionales[5] y la “socialdemocracia” (un socialismo light propio de una clase política de centro que concede cualquier capricho a la Nueva Izquierda).

     Ambas velocidades de infiltración ideológica se nutren mutuamente. Una desencadena a la otra generando un círculo vicioso de errores y nuevas causas delirantes que justifican el continuo accionar subversivo y transgresor de la Nueva Izquierda.

     Por otro lado, el nuevo hombre izquierdista adoctrinado ya no es la “máquina de matar” propia de la revolución armada comunista (que tanto hacía apología el sanguinario guerrillero Ernesto “Che” Guevara), sino un hombre débil “progresista”, sin códigos ni reserva moral, adicto a la protesta (virtual o callejera), y que se encausa en cuanto fetiche ideológico “revolucionario” se pone de moda.

     Para visualizar mejor a lo que nos enfrentamos, es importante citar algunos ejemplos de los flagelos culturales que la Nueva Izquierda está imponiendo hoy en día en occidente: el feminismo, el lobby LGBT y la ideología de género[6]; el lenguaje “inclusivo”; la promiscuidad; el aborto o, mejor dicho, el asesinato de hijos por nacer; el control poblacional bajo una óptica malthusiana[7]; la censura y persecución bajo el eufemismo del “crimen de odio”; la “deconstrucción” de la familia tradicional; la destrucción de la fé cristiana; el “multiculturalismo”[8]; la imposicion del Islam (principalmente en Europa); la tiranía de las mayorias, que por mandato democrático avanza sobre los derechos fundamentales de propiedad y vida; el odio entre ricos y pobres; la “redistribución” de la riqueza o, mejor dicho, el robo institucionalizado; el adoctrinamiento escolar y universitario; el igualitarismo forzado por una “justicia social”; el derecho humanismo selectivo (solo para los izquierdistas); el garanto/abolicionismo penal; el ecologismo; el indigenismo; el veganismo; el relativismo moral, estético y artístico; entre muchos otros.

     Estos sesgos ideológicos no quedan solo dentro de las aulas universitarias o en la agenda mediática de turno, sino que tienen consecuencias sociales, políticas y económicas nefastas y en muchos casos irreversibles. He aquí algunos ejemplos de ello: la inseguridad en alza; la violencia y el caos social, como vimos en los levantamientos subversivos en Chile a fines de 2019; los niveles de endeudamiento público y privado récord; el despilfarro de recursos estatales; la imposición de regulaciones inútiles; los altos impuestos; los países usurpados por inmigrantes ilegales o irregulares que no se integran a la cultura local, como sucede hoy en día en muchas ciudades de Europa (Oslo, Estocolmo y Bruselas son buenos ejemplos) donde la inmigración musulmana ha sido promocionada y financiada por los poderes de la Nueva Izquierda, para asentarse e imponer su cultura en territorio occidental[9]; la corrupción de las tradiciones y los valores de los hombres y las mujeres occidentales, lo que ha llevado a niveles de infelicidad y vacío espiritual muy preocupantes (a pesar del confort material y tecnológico en el que viven).

     Podemos concluir esta sección afirmando que la Nueva Izquierda posee un componente revolucionario (toma las calles de forma subversiva) pero a la vez es hegemónica (tiene adentro del bolsillo a la clase política, a los medios, a los empresarios y a todos los organismos internacionales). Es por ello que debemos tener bien claro que la misma se disfraza de rebelión para seguir seduciendo a las masas, pero en realidad es el status quo del siglo XXI.

 

Sección II

La Nueva Derecha: la esperanza de occidente

1 – El surgimiento de la Nueva Derecha

     A medida que la Nueva Izquierda iba avanzando en pos de hegemonizar su ideología, copando los medios y las universidades, toda la clase gobernante centrista de occidente se rindió y adhirió, de forma completa o parcial, a los caprichos de la agenda neomarxista. Esta nueva política progresista y pusilánime del siglo XXI comenzó a abarcar tanto al sector ideológico de izquierda como también a una derecha “deconstruida” y acobardada, que suelen llamar “centro-derecha”. Con el correr de los años, y como era de esperar, la dirigencia fue demostrando su torpeza, hipocresía y naturaleza derrochadora de recursos económicos y humanos en la toma de decisiones tanto a nivel nacional como internacional.

     Los gobiernos empezaron a ceder ante los reclamos izquierdistas. En principio les concedieron el nefasto “Estado de bienestar” por medio de la tan aclamada “redistribución de la riqueza”, castigando de forma sistemática el éxito laboral. Su ejecución fue a base de impuestos altos y niveles récord de deuda pública y privada, incentivando la cultura de la vagancia, la prebenda y el odio entre los diferentes estratos sociales. Los ciudadanos se volvieron débiles, conformistas, envidiosos e irresponsables, bien dependientes de un Estado concededor de caprichos. Estos nuevos individuos sin identidad, rehenes del gobernante de turno y caracterizados por la mediocridad intelectual, tomaron como causa de vida la cultura del reclamo. Así se encargaron de consolidar por añadidura, y de forma gradual, el resto de la agenda de la Nueva Izquierda.

     Año tras año, las sociedades occidentales fueron reinventando su rebeldía, poniendo en manifiesto un sin fin de reclamos ideologizados y muy distantes de la evidencia empírica. Por supuesto, los políticos centristas cedieron sin reparo alguno, y los medios masivos y las universidades hicieron apología sin empacho de todos los divagues izquierdistas[10].

     Mientras que este proceso de degeneración cultural iba avanzando, la derecha más conservadora, que había sido relegada y difamada por el centrismo “bien pensante”, comenzó a redescubrirse, perfeccionándose de forma aislada y gradual, tanto en el campo político como filosófico.

Fue necesario un evento político bisagra para que la Nueva Derecha comience a consolidarse: la victoria de Donald J. Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016. Fue a partir de ese momento que en el resto del mundo comenzó a alinearse un pensamiento derechista, dispuesto a defender la tradición cristiana occidental y a presentarle batalla en todos los frentes al marxismo cultural de la Nueva Izquierda.

2 – Los referentes de la Nueva Derecha

En Argentina, los exponentes más importantes de la Nueva Derecha son los autores Agustín Laje y Nicolás Márquez, quienes publicaron en el año 2016 “El Libro Negro de la Nueva Izquierda: ideología de genero o subversión cultural”, la primera obra que desenmascara categóricamente el avance de la última ola izquierdista. Vale aclarar que el magistral intelecto de estos dos pensadores no solo se centró en el ámbito literario, sino también en muchos campos de esta batalla cultural: en los medios de comunicación, en las redes sociales y en las centenares de conferencias (sin contar las censuras) que han dado tanto en Latinoamérica como en EEUU y Europa. Los dos pensadores han influenciado a líderes políticos de la Nueva Derecha, como son el presidente brasileño Jair Bolsonaro y el líder de VOX en España Santiago Abascal.

     Márquez y Laje han conformado y puesto en práctica el estereotipo perfecto de lo que podríamos denominar como el cruzado de la Nueva Derecha. Sus formas son confrontativas y políticamente incorrectas, distando mucho de la pusilanimidad pasiva propia de la centro-derecha “bien pensante”. El cruzado en esta batalla cultural no repara en humillar al contrincante izquierdista, utilizando un arsenal argumentativo basado en el pensamiento lógico, la evidencia empírica y la honestidad intelectual.

     A nivel internacional, no nos podemos olvidar del gran aporte del pensador brasileño Plinio Corrêa de Oliveira en su obra “Revolución y Contrarrevolución”, publicada en 1961. Si bien él no llegó a presenciar el avance cultural de la Nueva Izquierda en el siglo XXI, el autor se ocupó de describir y denunciar magistralmente la destrucción cultural llevada a cabo por la izquierda revolucionaria clásica, pasando por el igualitarismo y la eliminación de las jerarquías en todos los órdenes durante la Revolución Francesa, hasta la imposición totalitaria, socialista y atea del Comunismo en el siglo XX. El aporte de Plinio Corrêa de Oliveira fue clave para que hoy en día podamos entender la naturaleza cultural del proyecto revolucionario izquierdista y la urgencia que amerita la restauración de un orden basado en la austeridad, las jerarquías y la moral cristiana. Dicho esto, aclaremos que con esta mención no estamos haciendo una adhesión completa a todo el contenido de su obra, sino recalcando la importancia y veracidad de muchos de los postulados que el autor pronunció en ella. Mantenemos nuestras reservas respecto a su crítica absoluta a la Reforma protestante.

     Hoy en día, la Nueva Derecha está poco identificada pero conformada por toda clase de referentes independientes: periodistas, políticos, trabajadores, creyentes, escritores y activistas del mundo online. Su operar se encuentra bajo la lupa amenazante, difamadora y represora del aparato mediático, político y financiero de la Nueva Izquierda. Son incontables los casos de referentes censurados, condenados por “discurso de odio”, encarcelados, deportados o hasta amenazados de muerte por el simple hecho de hacer preguntas y/o dar argumentos que desenmascaran los intereses de la agenda global progresista.

     Por citar algunos ejemplos: el periodista inglés Tommy Robinson (referente de la lucha contra la islamización de Europa) ha sido condenado y encarcelado en dos oportunidades por tener la valentía de investigar los casos ocultos de violación de menores por parte de adultos musulmanes en Inglaterra[11]; también es importante el ejemplo de la activista canadiense Lauren Southern, quien fue deportada del Reino Unido e interrogada como si fuese una terrorista por el hecho de documentar y poner en evidencia el extremismo islámico y la crisis migratoria de Europa occidental[12]. En países como Canadá, Australia o el Reino Unido hoy en día podes ir preso por profesar lo que el progresismo llama “discurso de odio” o “perturbación de la paz social”, siempre juzgando a tales “delitos” con un sesgo totalmente izquierdista.

     En Argentina, tenemos el nefasto organismo progresista del INADI[13], que cada vez tiene mayor poder al operar como una agencia perseguidora del pensamiento disidente a la agenda de la Nueva Izquierda. Uno de los tantos ejemplos es el del periodista deportivo Walter Queijeiro, quien fue demandado y perseguido por la titular del INADI, Victoria Donda, solo por el hecho de definir al hombre travestido Florencia de la V por lo obvio: su sexo (no nos referimos a “sexo biológico” ya que es una redundancia).

     En la mayoría de los casos, la población no llega a percibir estas realidades debido a que los medios masivos están encargados de difamar al acusado o esconder bajo la alfombra el sin fin de maniobras inmorales e ilegales de los grupos de poder izquierdistas. Es así como existe una mayoría silenciada pero a la espera de conocer la verdadera cara totalitaria de la Nueva Izquierda. Son hombres y mujeres de bien que están a punto de despertar en todas las naciones de occidente.

     El primer país en catalizar el descontento social tan latente fue Estados Unidos, con Donald Trump a la cabeza. Posteriormente, en las elecciones brasileñas de 2018, también se dió el mismo fenómeno con la victoria del excelentísimo derechista Jair Bolsonaro.

     Dada la realidad actual, tenemos el deber de identificar y sistematizar el campo ideológico de la Nueva Derecha, en pos de poder ejecutar una acción política de forma coordinada y consistente a una escala de valores fundados en la honestidad intelectual, el compromiso nacional, la fé cristiana, el sacrificio y la conservación cultural.

Sección III

Decálogo de la Nueva Derecha Argentina

1 – Nacionalismo

     “Cuando la Patria peligra, todo esta permitido, excepto, no defenderla”

     – Gral. José de San Martín

     Defendemos y amamos a nuestra Patria soberana. Glorificamos a nuestros padres fundadores, a nuestros héroes y veteranos de guerra, a nuestra bandera, a nuestros símbolos y al Himno Nacional Argentino.

     La Nueva Derecha sostiene que los argentinos somos libres gracias a nuestros antepasados patriotas e independentistas, y al contrato social que nos consolidó como país: la Constitución Nacional de 1853. Es por ello que cada uno de nosotros tiene el deber de defender la Patria y sus instituciones ante todo agresor que pretenda subvertir el orden constitucional.

     Defendemos la igualdad de cada ciudadano argentino ante la ley, y jamás cederemos al igualitarismo liberticida impuesto por la Nueva Izquierda.

     Reconocemos la importancia de un sistema federal con un límite al poder político por medio de la descentralización y competencia institucional. Tal sistema se caracteriza por la autonomía administrativa y financiera de cada una de las provincias unidas, siendo el Estado Nacional sólo el guardián protector en materia de Defensa, Justicia y Conservación Cultural.

     Concebimos a la función pública como un honor, sin ningún tipo de fin lucrativo, cuál único objetivo es servir a los ciudadanos. Condenamos, repudiamos y castigamos todo hecho de corrupción y traición a la Patria. 

2 – Moral Cristiana

     Reconocemos que nuestra reserva de valores y brújula moral está basada en las Leyes de Dios[14] y en los Santos Evangelios[15]. El resultado cultural es sin duda una guía moral tanto para creyentes, agnósticos y no creyentes.

     Enaltecemos a la vida humana como el derecho supremo y divino de nuestra civilización, el cual debe ser protegido hasta las últimas consecuencias.

     Defendemos la familia tradicional como la institución pilar de nuestra sociedad para la devoción a Dios desde temprana edad y la transmisión de valores. Consideramos también a la familia como un importante límite al poder político y como la unidad esencial que da lugar a la expansión de la vida humana. Vale resaltar que la izquierda siempre ha pretendido destruirla, ya que la misma dificulta mucho el adoctrinamiento y el control del Estado sobre los individuos.

Algo muy similar sucede con las iglesias cristianas, la izquierda siempre ha estado empecinada en difamarlas, y en muchos casos desintegrarlas por completo. Una iglesia se conforma por la asociación voluntaria de sus miembros, y su principio fundamental es el amor a Dios y al prójimo, haciendo que la vida en comunidad sea virtuosa, cálida y pacífica. Los diferentes tipos de iglesias desplazan la labor demagoga y violenta de un Estado socialista, reemplazandola por la acción solidaria y la transmisión de valores comunitarios sin hacer uso de la violencia.

     Los valores tan importantes como el sacrificio, la honestidad, la austeridad, la belleza cultural, la nobleza, el perdón, el arrepentimiento, la empatía y el amor al prójimo hacen que la vida cristiana en comunidad florezca en armonía sin necesidad de un estado que controle cada detalle de nuestras vidas. Estas virtudes también relegan a un segundo plano a los placeres materiales, los cuales lamentablemente han dominado la vida del hombre occidental contemporáneo.

     Ante la ausencia de valores, el hombre occidental ha dejado de lado la cultura cristiana, pasando a ser rehén de gobiernos y organizaciones cada vez más absolutistas, y esclavo de un estilo de vida conformista, superficial y extremadamente materialista. Es por ello que la piedra angular de la Nueva Derecha Argentina es la moral cristiana, y pretendemos sin lugar a dudas defenderla hasta las últimas consecuencias.

3 – Ciencia, Comercio y Propiedad Privada

     La cultura del trabajo, la responsabilidad y la meritocracia reemplazan al Estado socialista, clientelista y repartidor de prebendas. Creemos fehacientemente que la austeridad y el sacrificio son las bases morales del desarrollo económico.

     El respeto a la propiedad privada es esencial para el comercio pacifico entre las personas. Violar tal derecho fundamental ha sido el objetivo sistemático de la izquierda. Nosotros, los derechistas, nos oponemos enfáticamente a tal atropello.

     Defendemos el auge del conocimiento académico por medio de la filosofía, el método científico, la ética, el debate libre de ideas, la refutación de teorías y la evidencia empírica.

4 – Conservadurismo

     Conservamos nuestra identidad nacional, occidental y cristiana incentivando el avance tecnológico y científico, pero marcando siempre los límites morales.

     Debemos preservar nuestra valiosa historia nacional, las tradiciones, los valores, la belleza artística, los modales, las formas, los códigos de conducta y el valor supremo de la palabra.

     En un mundo donde la información se esparce globalmente en cuestión de segundos, una sociedad sin identidad está a la deriva de la manipulación y el adoctrinamiento por parte de la izquierda internacional. La gran mayoría de los políticos, medios y empresarios transnacionales tienen el objetivo de “deconstruir” a los estados nación occidentales y a sus respectivas tradiciones cristianas. Ante esta realidad, la Nueva Derecha Argentina defiende el cristianismo y la identidad nacional como los dos anticuerpos culturales claves contra la agenda globalista de la Nueva Izquierda.

     Es por ello que para ser una nación independiente y líder primero debemos estar dispuestos a identificar, proteger y conservar nuestros valores y nuestras tradiciones, de lo contrario nuestra querida República Argentina seguirá estando a merced de la conquista cultural progresista. 

Sección IV

Adopción

     El Decálogo de la Nueva Derecha Argentina es integral pero demanda estricta continuidad para su adopción. En otras palabras: es crucial la aplicación en su conjunto y la posterior eterna vigilancia. De suceder lo contrario, de violar o pasar por alto alguno de los principios, será cuestión de tiempo para que la sociedad pase a ser conquistada nuevamente por la izquierda cultural.

     Vale destacar que la defensa de nuestra identidad nacional no solo debe ser resguardada por las instituciones del Estado, sino también existe una gran responsabilidad por parte de la sociedad civil y los diferentes cuerpos intermedios: las familias, las iglesias, las asociaciones, los centros educativos, las empresas, etc.

Conclusión

     Nuestra República Argentina necesita, hoy más que nunca, un cambio de matriz ideológica en la clase política. La demagogia, la corrupción y el socialismo deben ser confrontados con determinación y convicción moral. La Nueva Derecha nació para librar esta batalla cultural contra la Nueva Izquierda, y así llevar adelante el Renacimiento Argentino.

     La mayoría de nosotros quiere vivir y trabajar en paz, en consonancia con las tradiciones nacionales y los valores cristianos que hemos forjado durante muchas generaciones. Sabemos que nuestra identidad importa, y que nuestro país tiene todo para ser potencia y un ejemplo entre todas las naciones.

Debemos tener en claro que este cáncer cultural progresista no va a ceder y que su objetivo es infectar cada rincón del mundo occidental. Lo vemos hoy en día de muchisimas formas, desde la censura creciente al sentido común y a las opiniones derechistas, hasta la locura de imponerles la “autopercepción” transexual (junto a la hormonización y hasta amputación genital) a niños de cinco años de edad.

     Pero en Argentina, a pesar de la caótica situación económica que presenciamos, estamos a tiempo de revertir la situación. Somos patriotas y nuestra tradición cristiana aún no ha muerto. Nuestro país no debe rendirse frente a la Nueva Izquierda, sino que debe combatirla y luego florecer como nunca antes.

     En conclusión, la Nueva Derecha Argentina llegó para defender a los ciudadanos olvidados por la clase política y silenciados por la cultura izquierdista dominante. El punto de partida está escrito, ahora se necesita de la convicción y la participación de todos los argentinos de bien que anhelan un futuro glorioso para nuestros hijos.

Acerca del autor

     Nacido en la Ciudad de Buenos Aires en Febrero de 1991. Eric Harris forjó una destacada vocación por la filosofía política y económica desde muy temprana edad. Más de adulto se ha especializado en tres importantes campos: el cristianismo, como piedra angular del orden occidental; los sistemas de gobierno, y la implementación de los mismos en relación a los incentivos humanos y políticos; y la economía, hallando gran inspiración en los pensadores de la Segunda Escolástica, Adam Smith y la Escuela Austriaca.

     El autor ha escrito numerosos artículos para el diario Prensa Republicana. Actualmente es fundador y director de Se Acabó la Joda.

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[1] Harvard University Press, Francia. “El libro negro del comunismo”, 1997.

[2] AUNAR, “Subversión: la historia olvidada, documento histórico”.

[3] Exactamente 1094 asesinados, 2368 heridos y 758 secuestrados. MANFRONI, CARLOS A.; VILLARRUEL, VICTORIA E. “Los otros muertos: Las víctimas civiles del terrorismo guerrillero de los 70”, 2014.

[4] Entiéndase por corrección política a una narrativa que nunca hace hincapié en la honestidad intelectual y en las verdades objetivas. Simula ser correcta, teniendo un común denominador ideológico y tendencioso con fines muy marcados, que las masas pueden asimilar sin tener que hacer uso de sus capacidades cognitivas. La hipocresía intelectual de los discursos demagogos y populistas es un claro ejemplo de corrección política.

[5] Empresas muy ideologizadas y/o muy tentadas por el lucro que deja la propaganda progresista. Ejemplos: Google, Facebook, Netflix, entre muchas otras.

[6] Recomiendo la magistral obra  “El Libro Negro de la Nueva Izquierda: ideología de genero o subversión cultural” de Agustín Laje y Nicolás Márquez.

[7] Thomas Robert Malthus, “Ensayo sobre el principio de la población”, 1798. Malthus elaboró una teoría donde afirma que la población crece más rápido que los recursos, y por ende el aumento demográfico produce mayor pobreza. Un divague bien comprado por la izquierda, pero sin ningún tipo de sustento con la evidencia empírica. Durante los últimos 200 años los números poblacionales han crecido a tasas récord, y la pobreza no para de disminuir año tras año gracias al comercio de propiedad privada y al avance tecnológico.

[8] Multiculturalismo: utopía izquierdista que solo genera como resultado la desintegración cultural (como vemos hoy en día en los principales centros urbanos del primer mundo), la segregación o el enfrentamiento explícito entre grupos sociales con modos de vida muy opuestos.

[9] Por citar un solo caso entre muchos en todo Europa. El barrio de Molenbeek en las afueras de Bruselas alguna vez fue un suburbio de habla francesa y cultura cristiana, hoy en día está tomado por musulmanes que imponen su cultura. Por las calles nadie habla francés y el crimen aumenta de forma exponencial, no se integran en lo mas mínimo a la cultura occidental que los ha recibido y peor aún, pretenden segregarse e imponer su ley: la Ley Sharia del Islam. Ingresar a los siguientes links para ver “Por qué Lauren Southern necesitó de seguridad privada para caminar a través de Molenbeek” https://www.youtube.com/watch?v=2sWaBeucCbw ; y “Partido Islámico pretende transformar Bélgica” https://www.youtube.com/watch?v=9Ly-T1BNQbw

[10] Muchos de ellos citados en la sección anterior (página 10).

[11] Lamentablemente la información mediática sobre el caso de Tommy Robinson es escasa y difamatoria. Recomiendo el trabajo hecho por Rebel News, sitio canadiense independiente que cubre muchos de los sucesos de persecución a referentes de derecha. Sobre el caso en cuestión pueden ingresar a los siguientes links: https://www.youtube.com/watch?v=4w6LdNh7MKw ; y https://www.youtube.com/watch?v=iYfStBZ2w8w .

[12] “¿Por qué tres activistas anti-islam fueron denegados a ingresar al Reino Unido?”, BBC News, 2018. https://www.bbc.com/news/blogs-trending-43393035

[13] “Instituto Nacional contra la discriminacion, la xenofobia y el racismo”.

[14] Los Diez Mandamientos. La Biblia, Éxodo 20:1-17 .

[15] La Biblia, Nuevo Testamento.

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https://www.youtube.com/watch?v=sz2yCQnS8B4

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