Dom. Dic 5th, 2021

Prensa Republicana

Con las ideas derechas

De castas y descastados. Por Carlos Ialorenzi por­ Myriam Mitrece

Nada más alejado de nuestra «venerada democracia» que el sistema de castas, una forma muy particular de dividir socialmente a las personas en estratos cerrados, rígidos e inmóviles.­

El sociólogo Anthony Giddens, lo define como un sistema social en el que el estatus se adjudica de por vida. El individuo permanece en el estrato social en el que nació y no mantiene relaciones estrechas con los de otras castas. Los descastados, aquellos que no pertenecen a ninguna -porque nacieron en ella o fueron expulsados de la propia- son discriminados, estigmatizados, «ninguneados» por el resto de la población.­

Si bien esta forma de ordenamiento social no es privativa del hinduismo ni de la India, se lo suele asociar a ellos. Aunque la Constitución de ese país no permita la discriminación por castas, las barreras entre una y otra ya no son tan fuertes en las grandes ciudades y estas divisiones tan estrictas ya no se condigan con la realidad actual. La India se considera un ejemplo paradigmático del sistema que está en el imaginario colectivo y permanece aún en las zonas rurales. Esto permitió que los grupos privilegiados de las castas superiores obtuvieran grandes privilegios y oprimieran a los grupos de las inferiores.­

Salvando las grandes distancias, las últimas décadas nos han mostrado una clase política alejada de las necesidades de la gente común, que se extiende y reproduce en hijos y nietos de los que otrora pertenecían a ese grupo. Clase que tiene privilegios, para los que, aunque la ley lo diga, en la realidad no rigen las mismas normas ni los mismos parámetros de conducta.­

Un pueblo cansado de que un grupo minoritario disponga de la vida de millones de argentinos, se manifestó en las urnas.­

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­LA CASTA TIENE MIEDO­

«La casta tiene miedo, la casta tiene miedo…» cantaban el domingo con fuerza los simpatizantes de los candidatos a diputados nacionales por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires Javier Milei, y Victoria Villarruel de La Libertad Avanza.­

La «casta política» tiene una agenda que no es la de la inmensa mayoría de los ciudadanos. Esto es en parte lo que se vio reflejado el domingo. Ellos están en la suya. No hay autocrítica. El oficialismo no escucha y la denominada oposición aprovechó la oportunidad. El pésimo gobierno de la dupla Fernández/ Fernández los puso nuevamente en el lugar de ganadores. Quizás encumbrados no por el amor, sino por el espanto.­

Las dos grandes agrupaciones políticas difieren en sus estilos, pero ambas adhieren y promueven la izquierda cultural. Es así que apoyan la ideología de género, el mal llamado lenguaje inclusivo y la mayoría de sus integrantes están a favor del aborto.­

La agenda 2030, con su globalismo ideológico, está presente en ambos. La del ciudadano común es otra. La mayoría quiere vivir en paz, que el Estado le brinde seguridad física y jurídica, tener trabajo, una economía estable, que se respete su propiedad y vivir en libertad.­

A los gobiernos de turno les cuesta reconocer errores. Se cierran en su mesa chica y en sus conflictos de poder y quizás sus aduladores cercanos les escriben el nuevo «diario de Yrigoyen» para hacerles creer que todo va bien o mejor dicho que la gente en su mayoría los va a seguir apoyando en las urnas. Cuando se asoman a la realidad, lo adjudican a fallas en la comunicación. ¿Es que no se les puede ocurrir que quizás lo errado no es lo que transmiten si no la sustancia de lo que hacen?­

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­OTRAS CASTAS­

Además de los políticos, podemos ver otros sectores que se fueron instalando en la sociedad impulsados por la izquierda cultural que se apoderó del discurso político, de los grandes medios de comunicación y de las universidades.­

La casta política se rodea de grupos de presión que llevan a cabo acciones influyentes en el ámbito público, asociados a grandes poderes económicos internacionales: los denominados «colectivos» que mientras preconizan la agenda del marxismo cultural -LGTBQ+, feminismo, indigenismo, etc. – miran para otro lado ante los problemas reales de las mujeres, los homosexuales y los pueblos indígenas.­

­LOS DESCASTADOS­

La casta en su avanzada cultural se sirvió del INADI (organismo que mantenemos todos con nuestros impuestos) y de algunos grandes medios de comunicación que juegan un lugar preponderante. No está bien visto ser varón, heterosexual, católico, provida y de origen europeo, así es que difícilmente sea defendido alguien que desde esa condición se haya sentido discriminado. Machirulo, homofóbico, racista, intolerante patriarcal y antiderechos, son los nuevos nombres de los descastados, etiquetas estigmatizantes que no tienen protección social. Otras facciones de descastados se aproximan: una nueva grieta entre los vacunados y los que decidieron libremente no vacunarse. Ya tenemos algunos distritos del país en donde se ha implementado el llamado «pasaporte covid» o «pasaporte sanitario». El lema «Mi cuerpo, mi decisión» solo sirvió para­ eliminar niños por nacer. Los nuevos descastados son los mal llamados «antivacunas».­

Lamentablemente la igualdad ante la ley se está esfumando. Como bien dijo Orwell en Rebelión en la Granja: «Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros».­

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