Cristina ve las ventajas de seguir en default – Por Rosendo Fraga

Mercados y encuestas llevan a Cristina Kirchner a prolongar el default y escalar el conflicto con los “buitres”, que hoy ya se plantea con los EEUU. En enero, cuando el gobierno giró al pragmatismo, el riesgo país superaba los 1.000 puntos; en cambio ahora, en default, apenas está por encima de los 700. Ello es una de las causas que llevan al gobierno a considerar que ha adoptado una buena decisión política. Un funcionario políticamente importante como es el titular de la Comisión Nacional de Valores (Vanoli) dijo la semana pasada que “los mercados no han convalidado el default”. La idea de que el país no está realmente en default ha pasado a ser así un autoconvencimiento creíble del oficialismo y quienes se oponían al mismo han sido “buitres internos” que han dado una “versión agorera”, en términos del discurso K. Un sondeo del oficialismo publicado por el diario Página/12 sostiene que la imagen de la Presidente se encuentra en 54% de aprobación, recuperando lo perdido desde comienzos de 2012. Otros dan cuenta de mejoras menos importantes. La realidad es que hay una mejora no sustancial, pero que alimenta la idea de que “Patria o buitres” puede ser un punto de inflexión a favor del gobierno, como lo fue cuatro años atrás la muerte de Néstor Kirchner, cuando el oficialismo enfrentaba la elección presidencial de 2011 con perspectivas de derrota. Si la elección presidencial fuera en octubre de este año, tanto la calma de los mercados como la euforia política del oficialismo tendrían sentido, pero faltan 16 meses para la finalización del mandato y es un plazo demasiado largo para que ambos sean correctos.

La estrategia del gobierno es así escalar el conflicto en distintos ámbitos: la política exterior, las acciones judiciales y la exaltación del nacionalismo. El oficialismo plantea que las opciones judiciales en los EEUU están agotadas y que ahora el conflicto es con el Ejecutivo, que debe alterar el fallo Griesa. Así lo reclamó públicamente el ministro de Economía (Kicillof) y la propia Presidente al decir que el Ejecutivo estadounidense puede no cumplir un fallo judicial si afecta la política exterior, citando un caso del presidente George Bush hijo respecto a un conflicto entre “fondos buitres” y el Congo. Lo que no dijo es que el fondo que lidera Paul Singer en el caso terminó cobrando más de cuatro veces el valor inicial de los bonos -además concesiones petrolíferas- al probarse la corrupción de la familia presidencial. Al mismo tiempo, se dará rápida respuesta al pedido de Rusia de importar alimentos frente a la decisión de suspenderla de Europa en el marco del conflicto por Ucrania. El miembro de la Suprema Corte más alineado con el oficialismo (Zaffaroni) ha calificado públicamente de “escándalo mayor” la decisión de la Suprema Corte de los EEUU que convalida el fallo de Griesa. Ha pedido a sus colegas un pronunciamiento contrario del máximo tribunal argentino, la que a través de su Presidente (Lorenzetti) con cautela ha dicho que ya se pronunció en 2005 en un caso (Gotti) en el cual rechazó la pretensión de que un acreedor local cobrara la totalidad del valor de sus bonos en default. La denuncia de la Comisión Nacional de Valores por la compra de seguros de default se transformará en una causa local y bonistas litigarán impulsados por el gobierno contra el Banco de New York en sede argentina. La exaltación del nacionalismo será la estrategia política central y ello se hará evidente en el acto convocado por el Kirchnerismo en el Luna Park para esta semana, en repudio a los “buitres”. En este marco, el gobierno no muestra interés por impulsar iniciativas para resolver el conflicto vía intervención de bancos internacionales, grupos empresarios argentinos o bancos locales.

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Aunque la mejora de la Presidente en los sondeos no es relevante -posiblemente sea efímera- y no ha logrado ampliar su coalición, el conflicto le ha servido para cohesionar su frente interno. Al entrar Argentina en default el 30 de julio, el oficialismo enfrentaba las fisuras políticas más importantes desde que Cristina asumiera su segundo mandato en diciembre de 2011: la rebelión de gobernadores contra el proyecto de ley de hidrocarburos que limita las atribuciones de las provincias y el cuestionamiento de sus propios senadores a la permanencia del Vicepresidente al frente del Senado. Con una fuerte demostración de poder, y en contra de lo esperado, dio la orden de que Boudou presidiera el Senado horas antes de viajar a Colombia para representarla en la asunción de Santos. La mayoría oficialista en el Senado se mantuvo intacta y sin defecciones, por lo cual la sesión en la que el Jefe de Gabinete dio su informe mensual al Congreso se realizó, aunque todos los bloques opositores se retiraron. Los senadores oficialistas de las cuatro provincias en rebelión por el tema petrolífero (Neuquén, Mendoza, Río Negro y Chubut) se mantuvieron con el oficialismo nacional. Al mismo tiempo, en diputados logró por 201 a 8 la sanción definitiva del proyecto que declara intangibles los recursos de los bancos centrales extranjeros en el país -para proteger el swap con China durante el default- y por 128 a 61 la aprobación de la ley que traslada el monumento de Colón, votada por el Kirchnerismo y el PRO, con el rechazo del resto de la oposición.

Pero la realidad social y política va mostrando que los problemas no desaparecen, sino que se incrementarán en los próximos meses. El Juez Bonadio procesó por segunda vez al Vicepresidente en otra causa de corrupción (la de papales falsos de un auto) y es así como la justicia ha procesado más funcionarios por corrupción en lo que va del año (Jaime, Picolotti y otros, además de Boudou) que en los once años previos de gobiernos kirchneristas. La oposición ha encontrado en el ataque a Boudou un punto de unión y un flanco para diferenciarse del gobierno cuando este tiene la iniciativa con el conflicto con los “buitres”. La rebelión de los gobernadores por el petróleo no cede y esta semana la legislatura neuquina votará contra el proyecto del gobierno nacional y otra tanto sucedería con la de Chubut. Pese al tema “buitres”, un sindicato oficialista (bancarios) desoyó el pedido del gobierno para que postergara el paro que realizó el jueves. Las centrales sindicales opositoras han ratificado que realizarán una protesta que será paro o movilización. Los despidos y suspensiones siguen y seguirán aumentando en el marco de la recesión. Entidades empresarias que han sido aliadas del gobierno (como Uia y Came) ahora asumen una inusual posición crítica y el campo endurece también sus reclamos. La inseguridad genera una demanda creciente por parte de la sociedad y esto seguirá sucediendo y puede agravarse.

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En conclusión: encuestas y mercados llevan al gobierno a profundizar el conflicto con los “buitres”, pero los efectos políticos de esta estrategia no pueden prolongarse en los 16 meses que quedan hasta la finalización del mandato; pero la estrategia del oficialismo es escalar el conflicto en la política exterior, la intervención de la justicia argentina y la exaltación del nacionalismo; aunque la mejora en la opinión publica no ha sido sustancial ni Cristina ha logrado ampliar su coalición política, el conflicto le ha permitido por ahora cohesionar un frente interno que se fisuraba; por último, los problemas políticos y económicos no desaparecen: estarán muy presentes a pocos días de comenzar el default y se agravarán en los próximos meses, posiblemente antes de finalizar el año.

Fuente: http://www.nuevamayoria.com/

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