Sáb. Nov 28th, 2020

Prensa Republicana

Con las ideas derechas

Crecer de golpe. Por Humberto Bonanata.

La diputada Elisa Carrió dijo que «es importante que se abra una causa por la autoría de Aníbal Fernández en el Triple Crimen«, al tiempo que pidió «preservar a Lanatta con autoridades federales y en la Capital Federal».

En el mismo texto, publicado en su cuenta de Facebook, una de las puntales del frente que llevó a Mauricio Macri a la Presidencia apuntó contra los responsables de la fuga, que «tienen nombre y apellido y deberían estar presos», y señaló a tres personas: a César Albarracín, el funcionario sciolista que María Eugenia Vidal puso a cargo del Servicio Penitenciario Bonaerense y luego echó; al ex ministro de Justicia bonaerense Ricardo Casal, y a Florencia Piermarini, a quien no mencionó sino que se refirió a ella como «la jefa del servicio penitenciario provincial al momento del hecho».

Piermarini había renunciado días antes de la fuga e incluso fue reemplazada por Fernando Díaz, pero desde el macrismo sostenían que continuaba en funciones.

Retrotraerse en el tiempo y pensar que desde que Mauricio Macri asumió la Presidencia de la Nación hace sólo un mes, sinceramente cuesta y por cierto agobia al traslucir la voracidad política de la sociedad argentina.

En sus primeras setenta y dos horas, mientras cumplía con sus promesas electorales de liberalización de los mercados, quita de retenciones agro-industriales y de todo mecanismo burocrático que servía como mesa de peaje cuando Ricardo Echegaray -con dos causas abiertas ante la Justicia y denunciado por Elisa Carrió y Margarita Stolbizer para evitar asuma como Auditor General de la Nación- piloteaba la Aduana en la época de la efedrina libre o la ONNCA como caja previa a toda transacción agropecuaria y desarticulaba el mecanismo perverso montado por Guillermo Moreno tanto en la Secretaría de Comercio como en su INDEK ficticio, muy pocos hubieran esperado ese aterrizaje suave de los mercados sin soportar “crisis de crecimiento” o sacudones típicos de un cambio de raíz.

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Su primer traspié debió soportarlo por el incorrecto asesoramiento de nombrar por Decretos de Necesidad y Urgencia a dos nuevos -y respetables- jueces de la Corte Suprema de Justicia sin enviar previamente los pliegos a la Comisión de Acuerdos del Senado de la Nación ni convocar sesiones extraordinarias al efecto. Con el nombramiento de dos conjueces la desprolijidad se hubiera evitado hasta el tratamiento normal por parte del Senado de la Nación.

Así desperdiciamos una semana de gobierno de reconstrucción nacional.

Luego comenzó la necesaria limpieza administrativa en organismos del Estado que comenzó -con valentía y certeza- la Vicepresidente de la Nación Gabriela Michetti en el Senado de la Nación y fue continuada por Hernán Lombardi en organismos de difusión social como así también en el Centro Cultural del Bicentenario, por ahora llamado Néstor Kirchner.

Todo parecía desarrollarse con prisa y sin pausa, bajo criterios de organicidad de un nuevo gobierno que tomaba posesión de tierra arrasada.

Legitimada por el sufragio popular, la gestión de “Cambiemos” parecía un ejército cívico de ocupación de un territorio ocupado por 12 años, 6 meses y 15 días por una despiadada tiranía populoide.

Pero en la madrugada del 27 de diciembre el gobierno constitucional sufriría su primer inesperado traspié. El narcoestado que resiste en retirarse asestaba un golpe desestabilizador contra la República en su conjunto.

Salvo resabios inconfesables de la banda en fuga que abandonara el poder el 10 de diciembre, la oposición demostró la misma grandeza que supo marcar en el apoyo de la aprobación del presupuesto bonaerense que recién podrá lograrse mañana martes 12 de enero.

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Son conocidos los errores cometidos por el área de seguridad nacional del nuevo gobierno. No por inoperancia, pero sí por absoluta ingenuidad, los poderes legalmente constituidos no dejaron de caer en cada trampa tendida por el conjunto de complicidades mafiosas de organismos oficiales del viejo régimen, incluida la Procuración General bonaerense nacional y provincial.

La mismísima nunca bien ponderada Alejandra Gils Carbó, depositaria del legado de “justicia legítima” incurrió en el error manifiesto de hacer publicar en la página de la Fiscalía la fallida captura de los tres sicarios. Hasta el propio Juez Federal Sergio Torres cayó en la trampa de la operación mediática de desgaste inducida por la Procuradora General y miembros de la Policía de Santa Fe.

Torres puso en conocimiento de la Ministro Patricia Bullrich sobre tal información que burló -en sentido lato- al gobierno en su conjunto.

Ese daño causado -por acción u omisión- de Gils Carbó es causa sustancial de su remoción inmediata, esta vez sí por parte del Poder Ejecutivo a través de un DNU que durante las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación deberá ser convalidado.

Por suerte los tres sicarios han sido capturados y se encuentran bajo órden de Juez competente.

Nadie puede inferir qué se conocerá tras sus nuevas indagatorias que fundamentalmente versarán sobre los partícipes necesarios de su fuga.

Mauricio Macri actúa de buena fe, de eso no hay dudas.

De lo que sí las tenemos es cómo será su capacidad de respuesta para desprenderse de la inoperancia y los “caballos de Troya” aún enquistados en el esqueleto de un Estado ineficiente, amorfo e hipercorrupto.

¡Cuánto antes mejor, Señor Presidente!

Será por el bien de todos los argentinos.

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