Con CFK imputada, se instala un clima de campaña sucia – Por Carlos Tórtora

La política nacional acaba de entrar en un terreno imprevisible por una combinación de factores. La imputación del fiscal Gerardo Pollicita a la presidente ocupa el centro de la escena y acaba de cristalizar el fenómeno Nisman como eje de la inminente batalla electoral. El potencial político de este tema aumenta por el estrepitoso fracaso de la investigación sobre la sospechosa muerte del fiscal, que alimenta al malestar contra el gobierno y hace crecer las posibilidades de que, a instancias de la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, ex esposa de Nisman, la causa termine como corresponde en un juzgado federal. Al mismo tiempo los holdouts vencedores en el tribunal de Thomas Griesa, liderados por Paul Singer, reaparecieron en escena dando a conocer una lista de funcionarios de primer nivel del gobierno nacional que se habrían enriquecido ilícitamente. La estrategia de Singer habría variado ante la obviedad de que este gobierno no acordará pago alguno de la sentencia de U$S 1330 millones que lo favorece. La verdadera negociación empezará con el nuevo gobierno el próximo 10 de diciembre. Pero para estar en una posición de fuerza al llegar a esta instancia, los holdouts se proponen antes profundizar las denuncias de corrupción contra la cúpula K. Calculan así que, por ejemplo, Sergio Massa o Mauricio Macri estarán más que interesados en acordar como un modo de sacar a la Argentina de la agenda de los escándalos de corrupción.

El tercer factor que compone el cambio de clima es que el gobierno tiene escasas posibilidades de recuperar los votos que le hizo perder el caso Nisman y que, por tanto, está cerca de no poder acceder al ballotage.

Los esfuerzos para un acuerdo que se base en Daniel Scioli presidente y Florencio Randazzo gobernador no consiguen tranquilizar los ánimos oficiales. Para algunos, si la presidente llegara a la conclusión de que el Frente para la Victoria quedará tercero, terminaría prescindiendo de Scioli o éste renunciando a su candidatura. Un temor real del oficialismo es que haya una catástrofe en las primarias del próximo 26 de abril, o sea, que el kirchnerismo quede cuarto, lo que tendría un gran impacto nacional. Este clima es óptimo para que en las zonas oscuras del poder se estén planificando operaciones para ensuciar el proceso electoral, tratando de hacerle perder votos sobre todo a Massa. Un equipo de inteligencia ad hoc monitorea la primaria del Frente Renovador en Santa Fe el próximo 19 de abril. En la misma, Eduardo Buzzi compite con el diputado nacional Oscar Cachi Martínez. Este último exhibe una solvencia financiera apabullante que muchos vinculan a su presunta relación con sectores del narcotráfico y ya existiría una causa en un juzgado federal. En caso de que Martínez se imponga y sea el candidato a gobernador, el multimedios oficialista desencadenaría una fuerte campaña tratando de vincular a Massa con el narco. Curiosamente, convergería en este punto Elisa Carrió, que hizo ya abundante uso de este tópico. El tigrense sabe que intentarán golpearlo y está tratando de abrir el juego. Sin contar con un candidato propio importante en Capital, estaría tratando de acordar el apoyo a la candidatura de Martín Lousteau, como una salida elegante. A pocos días de que cierre el plazo para presentar alianzas -el 26- algunos intermediarios hasta fantasean con un acercamiento entre Massa y Gabriela Michetti, que está enfurecida porque Macri le pondría todo tipo de trabas para inducirla a que levante su candidatura a jefe de gobierno y le deje el camino libre Rodríguez Larreta.

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Volviendo al escenario de las operaciones negras -o grises- que se avizoran, estaría en prensa un libro dedicado a demostrar los estrechos vínculos comerciales y empresariales entre el kirchnerismo y el macrismo. “Socios” sería su título y su intención sería señalarlo a Macri como el sucesor elegido por Cristina para custodiar una serie de negocios comunes.

A un paso de la violencia

En este repaso de posibles cisnes negros, queda la incógnita de si sectores afines al gobierno, por ejemplo Quebracho, intentarán provocar desmanes durante la marcha del silencio convocada en homenaje a Nisman por un grupo de fiscales para el próximo miércoles. Según analistas de inteligencia, el gobierno poco o nada ganaría desatando la violencia callejera, excepto en un punto: si hay violencia, esto podría servir para atemorizar a la clase media y desalentar una probable escalada de marchas de protesta.

Otro factor sorpresa podría ser la aparición de revelaciones resonantes sobre el asesinato de Nisman, que estaría en poder de un servicio de inteligencia extranjero que seguía muy de cerca los pasos del fiscal. De ocurrir esto último, la pésima investigación que lleva adelante la fiscal Viviana Fein podría naufragar del todo.

A todo esto, el lunes el gobierno tendría una buena noticia, como es el lanzamiento de la candidatura presidencial de Hermes Binner, con el apoyo de Margarita Stolbizer y Humberto Tumini, que casi oficializaría la ruptura del FAU, ya que Ernesto Sanz seguirá adelante con su alianza con Macri y Carrió.

La fragmentación de los votos del Frente de Centro Izquierda sería funcional a los objetivos del oficialismo. El otro proyecto útil para la fragmentación sería la candidatura presidencial de José Manuel de la Sota, que algunos votos le sacaría al massismo.

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Fuente: Informador Público

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