Colombia: rechazo popular al candidato presidencial homicida de las FARC

En el Perú como en los demás países de América, la opinión pública no deja de dar señales de estar saciada de lo “políticamente correcto”, es decir, harta de que sus líderes políticos actúen sistemáticamente contra sus sentimientos y deseos, en especial aquellos de índole tradicional y conservadora.

Un botón de muestra lo dio hace pocos días Colombia. Como se sabe, en los últimos años el gobierno del presidente Juan Manuel Santos impulsó unos “acuerdos de paz” con la narcoguerrilla comunista de las FARC, que contenían absurdas concesiones unilaterales de todo tipo a esa organización criminal.

Una vez firmados en 2016, los acuerdos debían ser refrendados por la población en octubre de ese año. Y a pesar de la gigantesca presión ejercida por el gobierno norteamericano de Barack Obama, la Unión Europea, organismos internacionales y hasta la diplomacia vaticana para que esos textos fuesen aprobados, la mayoría de los colombianos los rechazó.

Obstinado, Santos redactó “nuevos” acuerdos que no eran sino más de lo mismo, y esta vez logró implementarlos con apoyo del Congreso, evitando someterlos a consulta popular.

Contra toda lógica, tales acuerdos garantizaban a las FARC poder convertirse en partido político, y otorgaban a sus líderes total impunidad para presentarse como candidatos. Así, el año pasado la organización eligió a su jefe máximo, Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”, como su candidato a las próximas elecciones presidenciales.

Pero sucede que la hoja de vida de este sujeto es una macabra “hoja de muerte”: él acumula en su haber 16 condenas judiciales por asesinato de cientos de personas —incluso del Arzobispo de Cali, Monseñor Isaías Duarte—, secuestro, terrorismo, narcotráfico, reclutamiento de niños, daño al bien ajeno, extorsión, entre otros crímenes, cuyas sentencias totalizan hasta ahora 448 años de cárcel. Además tiene abiertos otros 182 procesos, de los cuales 106 por homicidios. De ellos, 29 transitan en juzgados, y el resto se encuentra en la Fiscalía [1].

Evidentemente el público consideró grotesco que semejante criminal postulase a la primera magistratura del país.

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El sanguinario líder guerrillero Rodrigo Londoño (a) Timoleón Jiménez o Timochenko
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Así las cosas, ya iniciada oficialmente la campaña electoral, el 3 de febrero “Timochenko” realizó un acto público de campaña en la ciudad de Armenia, capital del departamento del Quindío, epicentro cafetero del país, del cual él es oriundo. Siendo su tierra natal, presumía que sería bien acogido por sus paisanos.

Pero las cosas corrieron de manera bien diferente…

Al salir del hotel para iniciar su recorrido proselitista, apenas fue reconocido por la gente el delincuente-candidato comenzó a recibir abucheos e insultos que fueron creciendo a su paso: “¡Fuera asesino! ¡Genocida!”, le gritaban. Se creó un verdadero motín contra él, como puede apreciarse en múltiples videos que circulan por Internet. Su camioneta blindada y otros dos vehículos de custodia casi fueron destruidos, sus banderas pisoteadas, y como su custodia era insuficiente para contener a la multitud, en medio de insultos e improperios debió abandonar precipitadamente el lugar, protegido por una fuerte custodia policial.

Los videos del incidente corrieron por toda Colombia y tuvieron eco inmediato: internautas ya propusieron crearle “Comités de recepción” al jefe de las FARC en las demás ciudades que tiene previsto visitar en su campaña. La iniciativa ha encontrado gran aceptación, al punto que días después, hechos similares de repudio popular se repitieron en ciudades como Cali, Yumbo y Florencia [2].

Ellos constituyen una muestra palpable del rechazo de la población colombiana a esos inicuos acuerdos y a la impunidad con que los terroristas se exhiben en público. Ese rechazo alcanza al gestor de los acuerdos, el presidente Santos, cuya desaprobación por la opinión pública superó el 70% en noviembre pasado [3] y hoy ya ronda el 90%, al punto que no se atreve a salir a las calles ni participar de actos públicos, para evitar las constantes rechiflas que lo persiguen.

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En vísperas del plebiscito de 2016, un pronunciamiento público de la Sociedad Colombiana Tradición y Acción advertía: “…los promotores del proceso pasarán a ser objeto del más profundo rechazo por parte de la mayoría de los casi 50 millones de colombianos. Y la gloria que se atribuyen estos personajes se transformará muy pronto en vergüenza y repudio de todo el País [4].

La predicción no demoró en realizarse plenamente. Para bien de Colombia, y también del Perú, donde senderistas y sus nuevos aliados, los anarco-sexuales de la ideología de “género”, confabulan una aventura presidencial que nuestra población igualmente rechazará.

http://www.tradicionyaccion.org.pe

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