Lun. Feb 17th, 2020

Prensa Republicana

Con las ideas derechas

Censura e invisibilización. Por Carlos Ialorenzi y Myriam Mitrece

En toda época hubo censuras y tabúes pero nuestra sociedad se jacta de que ya no los hay. El ideal democrático sostiene que todo puede ser dicho y que tanto minorías como mayorías pueden expresarse libremente. Por otro lado se hace alarde de romper con viejos tabúes y creencias consideradas propias de otras épocas. Pero la realidad es que los tabúes y censuras persisten. Simplemente cambió el contenido. Y esto marca la diferencia entre el ideal de sociedad que los sustentan.

EL TABU DE LA HUMANIDAD DEL EMBRION
La palabra tabú designa a la prohibición basada en prejuicios, de algo que es inaceptable por una sociedad o grupo humano. El mural del niño por nacer pintado por la artista argentina Liset Feider en la fachada de la maternidad del Hospital Piñero del barrio de Flores, fue tapado la semana pasada por la dirección del nosocomio y quedó oculto detrás de unas maderas, que luego fueron pintadas del mismo color que la pared, para disimular su existencia. El mural había sido realizado durante los primeros días de diciembre, y como dijimos hace dos semanas en esta columna, apenas se concluyó la obra, un grupo de profesionales de la salud del hospital exigieron que se lo tapara.

Habiendo transcurrido ya una semana de semejante acto de intolerancia, llama poderosamente la atención que ningún medio televisivo capitalino haya mostrado el hecho. Es de público conocimiento que la mayoría de los noticieros tienen una línea editorial favorable a la legalización del aborto, pero tampoco lo mencionaron los que tienen una postura diferente. Respecto de medios gráficos de la ciudad -además de La Prensa- el caso fue nombrado por Infobae, con una excelente nota de Claudia Peiró. También Página 12 y el portal de Radio Mitre hicieron referencia, pero con una postura diferente. Pareciera ser que para los canales que transmiten noticias las 24hs, no es noticia un hecho de esta magnitud. ¿No tienen espacio para incluirlo aunque sea por unos minutos? Raro.

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Vale la pena recordar que nuestra Constitución Nacional además de defender la libertad de expresión, incorporó con la reforma de 1994 el «Pacto de San José de Costa Rica» y la «Convención de los Derechos del Niño» en los que se defiende la vida y se reconoce que la vida humana comienza en la concepción.
¿La humanidad del embrión será el tabú de nuestra época? No se puede hablar, no se puede mostrar. Pero quienes quieren acallarlo, saben que está. Por eso es molesto. Sabemos que la libertad de expresión no es absoluta. Para poder convivir armónicamente en una sociedad diversa es necesario poner un límite a aquellas muestras que agredan a la sensibilidad religiosa, moral o estética. La libertad de expresión siempre tiene un límite. ¿Pero qué ideal propone una sociedad que se ofende frente a la figura de un ser humano en sus primeros momentos del desarrollo que no está haciendo nada, simplemente existiendo?

PROTAGONISTA INVISIBILIZADO
El sentido profundo de la celebración de la Navidad fue desdibujándose, sobre todo en las ciudades. Se vive como en una celebración más. Un momento de encuentro con familia o amigos en donde lo religioso casi no tiene lugar y muy probablemente muchos al brindar no saben cuál es el motivo que los reúne.
Lamentablemente se piensa más en lo que se va a comer, en los regalos, en el arbolito o en Papá Noel, pero no en el hecho y el protagonista de la Navidad: el nacimiento de Jesús Nuestro Salvador, el hijo de Dios encarnado. Como ocurre en muchas partes del mundo, Papá Noel y el arbolito ocuparon el lugar del pesebre con el niño Dios, San José y la Virgen María. Cuesta recordar algún mensaje publicitario de los últimos tiempos en el que aparezcan. Tampoco es frecuente encontrar pesebres públicos fuera de los que están en las Iglesias.
La Navidad moderna, oculta al Niño Dios, detrás de un personaje panzón de barba blanca diseñado hace años por Coca Cola. Una manera de negar a Dios, es no mostrar imágenes que lo representen. Solo se destruye lo que se suplanta.

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DE ESO NO SE HABLA
Quizás esta época del año se presta para estas reflexiones, pero no son exclusivas. ¿Por qué en las reuniones no se habla de las creencias religiosas o cultos tradicionales? ¿Quién se anima a decir en un reunión social que por las noches reza? Sin embargo, quizás sea capaz de comentar alguna situación íntima de la pareja. Para muchos la creencia en Dios suena anticientífico y «medieval». Pero quizás no se tiene inconvenientes en manifestar creencias en las energía, en los duendes o en las hadas. Así como en las épocas de Freud el tabú era la sexualidad, el de nuestros tiempos es la religiosidad y el sentido profundo de la existencia. Y cuando se invisibiliza a Dios, se termina invisibilizando a la humanidad.

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