Mié. Oct 5th, 2022

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Categórico rechazo a la Constitución “comunista” de Boric, ¿pero qué se viene? Por Miguel Díaz

Al grito de “el que no salta es comunista”, ciudadanos chilenos defensores del “rechazo” festejaban anoche en las calles cuando los resultados eran irreversibles: el plebiscito le daba la espalda a la nueva Constitución de carácter netamente progresista.

El nuevo texto constitucional proponía, entre otros puntos polémicos, la legalización del aborto, el avance estatal sobre la propiedad privada y la “autodeterminación y autonomía” de las “naciones indígenas”.

Hay varios elementos para tener en cuenta.

En primer lugar, la posición del presidente izquierdista Gabriel Boric, quien llegó a la Casa de la Moneda luego de las revueltas sociales que comenzaron en octubre de 2019 y que dieron paso al comienzo del proceso constituyente.

Boric es, en efecto, un gran defensor del proyecto. Pero, ¿ahora qué hará? El dirigente ya había “abierto el paraguas” meses atrás, cuando las encuestas mostraban el creciente descontento con el texto de la nueva Constitución, declarando que el resultado del plebiscito no debía ser un examen de su presidencia.

No obstante, ya ha convocado a todos los sectores políticos a la casa de gobierno para ver cómo continúa el proyecto constituyente.

Boric plebiscitó su gestión. Y su gestión fue desaprobada de manera categórica por la chilenidad”, comenta el abogado, conferencista y escritor, Nicolás Márquez, quién recientemente ha publicado su libro «La Dictadura Comunista de Salvador Allende».

Justamente, el autor argentino resalta que el porcentaje que votó a favor del nuevo texto constitucional fue aproximadamente el mismo que votó por Salvador Allende en 1970.

“El 70% de la chilenidad es anticomunista, está a favor de la vida, de la libertad y de la propiedad. ¿La Constitución actual me encanta? No, no me encanta. Pero es muy superior a la que proponían los esbirros de Boric. La chilenidad rechazó la Constitución comunista de manera categórica”, resalta Márquez en diálogo con MDZ.

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Y aquí aparece, una segunda cuestión: Luego del amplio rechazo al nuevo texto constitutivo, ¿se debería reformar, de todas formas, la Constitución? ¿Hay que llamar a una nueva votación con nuevos asambleístas constituyentes para redactar otra Carta Magna?

¿O será que los chilenos se arrepintieron de querer modificarla? Hacer esta última pregunta es, por demás, legítima porque recordemos que el actual proceso constituyente tuvo su nacimiento en octubre de 2019 durante unas protestas sociales por el aumento de 4 centavos del boleto del metro (sí, leíste bien).

Esas protestas, lideradas por la izquierda, se transformaron en pedidos de políticas concretas, luego en llamados a la implementación de políticas de Estado radicales y, finalmente, en el pedido de una reforma constitucional.

El descontento social con el presidente de entonces, Sebastián Piñera, acompañó con buenos ojos los pedidos de reformas que se vieron reflejados en la marea de votos que pidió por una nueva Constitución en octubre de 2020. El mismo resultado se vio a la hora de elegir los convencionales constituyentes encargados de redactar el nuevo texto (solo 37 de los 155 miembros electos eran de “derecha” política). Obviamente, el carácter izquierdista se vio claramente impreso en el borrador que se sometió a votación el pasado 4 de septiembre.

Pero, ¿qué pasó en el medio? ¿Por qué los chilenos, que votaron en un 80% por modificar la Constitución, ahora la rechazaron de una forma tan contundente? ¿Será que no los convenció esta nueva Constitución y/o simplemente se dieron cuenta de que todo este “proceso constituyente” es parte de una movida de la izquierda política?

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Cabe recordar que si bien la Constitución data de 1980, durante la época de Augusto Pinochet, solo una mínima parte del texto original continúa vigente, ya que la absoluta mayoría del texto ha sido modificado mediante varias reformas aplicadas durante la democracia.

“La Constitución de 1980, votada a favor por el 70% de los chilenos, fue modificada repetidas veces y en el 2005 de manera gravitante. Y hoy solo prevalece el 23% de los artículos de la Constitución de 1980. O sea que el 80% de la Constitución vigente es democrática. Entonces, cuando la izquierda inmunda habla de ‘la Constitución nueva vs. la Constitución militar’, miente. Esta es una Constitución democrática”, explica Márquez.

El presidente Boric ya ha dicho que planea seguir el “proceso constituyente”, aunque no se sabe a “ciencia cierta” en qué consistiría. El mandatario apunta a anunciar un acuerdo tripartito con las dos cámaras del Congreso y por eso, el lunes 5 de septiembre, se reunirá con el presidente del Senado, Álvaro Elizalde, y el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Soto.

Mientras tanto, los partidos políticos ya cuentan los 125 días establecidos por el Servicio Electoral para convocar a nuevos convencionales constituyentes.

En definitiva, muchas preguntas y pocas respuestas de cara a lo que viene. Pero lo que sí es seguro, es que absoluta mayoría de la sociedad chilena no quiere una Constitución comunista que rija sus destinos y el de sus descendientes.

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