“Cambio de sexo»: Imposibilidad biológica, rebelión contra Dios – Por Luis Sergio Solimeo

El movimiento homosexual ha añadido a su sigla “LGB” la “T” de “transexual,” para significar un nuevo “frente unido” revolucionario englobando todas las anomalías de comportamiento sexual. Incluso esa sigla ya esta haciendo “metástasis” de iniciales, por ejemplo LGBTTQQIAAP (Lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros, travestis, “queers”, dudosos, intersexuales, asexuales, aliados y pansexuales). ¿Hasta dónde irá este elenco alucinado de desórdenes? Hasta estrellarse contra la realidad, como lo muestra el excelente artículo del Prof. Luis Solimeo, de la TFP norteamericana, que aquí reproducimos.

La inclusión del llamado “transexualismo” o “transgenerismo” en la campaña homosexual muestra el papel ideológico que esa anomalía, propalada por la ideología de género, desempeña en la actual “guerra cultural” anticristiana, que está destruyendo el propio fundamento de nuestra civilización, la moral basada en la Ley natural y divina.

Ahora bien, ¿es realmente posible el “cambio de sexo”?

Imposibilidad biológica

“Es imposible fisiológicamente cambiar el sexo de una persona”, porque “el sexo de cada uno está codificado en sus genes —XX para la mujer, XY para el hombre”, explican los especialistas Richard P. Fitzgibbons, M.D., Philip M. Sutton, Ph.D., y Dale O’Leary. En un documentado estudio titulado La Psicopatología de la cirugía de reasignación sexual, explican: “La cirugía puede crear solamente una apariencia del otro sexo” pero no cambiarlo. Esta imposibilidad radica en que la identidad sexual “está escrita en cada célula del cuerpo y puede ser determinada por medio del test de ADN, no pudiendo ser cambiada” [1].

Lo mismo constata el Dr. Joseph Berger, psiquiatra y neurólogo de renombre: “La cirugía cosmética no hará que un hombre se torne mujer, capaz de menstruar, ovular y tener hijos. La cirugía cosmética tampoco hará de una mujer un hombre, capaz de producir esperma que pueda ser unido a un óvulo de una mujer fertilizándolo para producir un niño” [2].

El deseo de “cambiar de sexo” tiene su raíz en disturbios psicológicos, problemas de personalidad o morales. Es por eso que el Dr. Paul McHugh, ex director del departamento de Psiquiatría del Hospital Johns Hopkins, de Baltimore, después de muchos estudios en cooperación con otros psiquiatras, llegó a la conclusión de que “realizar alteraciones quirúrgicas en el cuerpo de esas desafortunadas personas era colaborar con su desorden mental en vez de tratarlo” [3].

“En el núcleo del problema del transgenérico hay una confusión sobre su naturaleza”, afirma en otro documento el mismo especialista. Y añade: “El ‘cambio de sexo’ es biológicamente imposible. Las personas que se someten a operaciones de reasignación de sexo no pasan de ser hombres a ser mujeres ni viceversa. Más bien, se tornan hombres feminizados o mujeres masculinizadas”. Por tanto, concluye, “sostener que se trata de un derecho civil y estimular tales intervenciones quirúrgicas es, en realidad, colaborar con un desorden mental y promoverlo” [4].

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La “Teoría de Género” y el transgenerismo

La difusión de la “teoría de género” (gender theory) no sólo ayudó enormemente al progreso del movimiento homosexual, sino que además tiende a dar visos de normalidad a los así llamados “cambios de sexo”.

Esto porque, según esa teoría, el sexo de una persona no sería determinado por su componente biológico y genético, sino por el modo como ella se considera a sí misma. El “género sexual” sería fruto de “una elección”, de una “orientación” asumida por una persona. Entonces, ¿por qué no adaptar el propio cuerpo, mediante operaciones y hormonas, para asemejarlo al del sexo escogido?

La Dra. Marguerite Peeters, profesora de la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma, refiere que “en 1955, un psiquiatra norteamericano, John Money, introdujo el concepto de ‘rol de género’ (‘gender role’) para distinguir la identidad sexual biológica del papel social que el individuo escogió representar, independientemente de su identidad biológica. Inmediatamente, hubo dos corrientes que llevaron el concepto a su entero desarrollo: la corriente feminista y la corriente homosexual”. A través de esa teoría, concluye ella, “se está desconstruyendo la identidad masculina y femenina” [5].

Rebelión contra Dios

La imposibilidad de cambiar el sexo con que se nació no contraría solamente la realidad biológica; sobre todo atenta contra de la voluntad de Dios. Nadie nace hombre o mujer por mero acaso, sino en virtud de los inescrutables designios de la Divina Providencia, conforme se puede leer en el profeta Jeremías: “Antes que en el seno fueses formado, Yo ya te conocía” [6].

Por tanto, está en los planes de Dios, de la Sabiduría divina que ordena con acierto todas las cosas [7], que unos nazcan varones y otros mujeres. E ir contra los designios divinos es un acto de rebelión contra el Creador.

La diferencia de los sexos es un reflejo de la perfección divina y tiene por finalidad la realización de los planes de Dios con relación a la humanidad:“Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer. Y los bendijo diciéndoles: ’Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla’” [8].

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Así, con relación a quienes están con problemas de identidad sexual, la caridad cristiana impone que se les ayude, con respeto y compasión, no para aumentarles la confusión mental en que se encuentran, o darles una falsa solución quirúrgica, sino para que puedan verse libres de ambas. La caridad“se regocija con la verdad”, dice San Pablo [9], y por tanto la misericordia nunca puede contraponerse a la verdad, pues sólo la verdad nos hace libres [10].

Casi 80% de los “trans” ha pensado en suicidarse y cerca de la mitad lo han intentado

El 78% de “transgéneros” pensaron en suicidarse y cerca de la mitad – el 44% – lo intentaron al menos una vez, reveló un estudio sobre salud mental encomendado a la “Transgender Equality Network” por los transexuales de Irlanda.

La investigación abarcó 164 personas con ese desvío, con el apoyo da Iris O’Brien Foundation. Según el periódico “Irish Times”, el estudio confirmó los resultados de trabajos anteriores a nivel internacional, dotados de una base de análisis mucho más amplia.

Entre las causas de esas tendencias suicidas figura o “estrés extremo”ligado al hecho de que el individuo ostenta un sexo que no es el suyo natural.

A eso se añade el horror que sienten sus familiares, el estigma que acompaña esa torsión violenta de la naturaleza, y las incertidumbres psicológicas que persiguen al individuo que funge de un sexo que no es el propio, observa el informe.

El vicio contra naturaleza en cualquiera de sus formas es una fuente de infelicidad para quien se entrega a él. Bien lo dice el refrán popular: “el demonio nunca da lo que promete”.

Fuente: http://www.irishtimes.com/news/health/study-finds-almost-80-of-transgender-people-have-considered-suicide-1.1613871

[1The Psychopathology of “Sex Reassignment” Surgery – Assessing Its Medical, Psychological, and Ethical Appropriateness, The National Catholic Bioethics Center,http://ncbcenter.org/document.doc?id=581

[3] PAUL R. McHUGH, Surgical Sex, Why We Stopped Doing Sex Change Operations, “First Things”, Noviembre 2004,http://www.firstthings.com/article/2004/11/surgical-sex.

[4] PAUL R. McHUGH, Transgender Surgery Isn’t the Solution – A drastic physical change doesn’t address underlying psycho-social troubles, “Wall Street Journal”, 12/6/2014, http://www.wsj.com/articles/paul-mchugh-transgender-surgery-isnt-the-solution-1402615120

[5] MARGUERITE PEETERS (autora de “Le gender, une norme mondiale ?”): Je suis contre le ministère du Genre, “Le Mauricien”, 18/11/2013, consultado el 26/2/2015 en
http://www.lemauricien.com/article/marguerite-peeters-auteur-gender-norme-mondiale-je-suis-contre-ministere-du-genre

[6] Jer 1, 5.

[7] Cf. Sab 8, 1.

[8] Gen 1, 27-28.

[9] 1 Corintios 13, 6.

[10] Ju 8, 32.

Fuente: http://www.tradicionyaccion.org.pe/

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