Bergoglio desembarca sus Divisiones. Por Arnaldo de Vilanova

En una nota anterior (Las Divisiones del Papa), publicada allá por el mes de junio, advertíamos respecto de la interferencia directa de Francisco en el escenario electoral de nuestro país a favor de los candidatos del kirchnerismo. Los hechos posteriores avalaron con creces nuestra predicción. La reciente visita a la Argentina de Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo (uno de los principales alfiles del Papa en sus aventuras políticas a nivel internacional) y su reunión, no secreta pero sí discreta, con los líderes sindicales, en particular con el clan delictivo de los Moyano (padre e hijo), no deja lugar a dudas. Ya no se trata de especulaciones sino de hechos concretos que hablan por sí mismos.

De acuerdo con Infobae (y otros medios), la reunión  del enviado papal con los mencionados sindicalistas se realizó en la biblioteca (¡!) del gremio de Camioneros el mediodía del pasado 14 de septiembre. También estuvieron presentes el conocido ocupa Gustavo Vera y el Secretario General de los Bancarios, el archikirchnerista Sergio Palazzo. Siempre de acuerdo con las mismas fuentes, en la charla “se expusieron temas que son prioritarios en la agenda vaticana: la pobreza y el trabajo -dos problemas que cruza a nuestro país- , el cambio climático, las nuevas formas de esclavitud, el problema de las migraciones, la cultura del descarte; y soluciones justas, inclusivas y sustentables para estos dramas mundiales”.

Por su parte, Sanchez Sorondo en declaraciones a esos mismos medios afirmó: “Es providencial tener un Papa argentino y siendo nuestro gran líder tenemos que defender e impulsar su programa que es la defensa de la casa común, la madre tierra como llama San Francisco de Asís, y así luchar por la dignidad humana. Porque el capitalismo salvaje como lo llamaba San Juan Pablo II, pone el centro en el dinero, y no en el ser humano y su casa común”.

Aparte de que San Francisco solía hablar de la hermana tierra, del hermano sol y de la hermana luna (lo de madre tierra habrá sido un lapsus del erudito Canciller de Ciencias Sociales de la Santa Sede, ayer distinguido filósofo tomista hoy devenido correveidile de Bergoglio) no deja de ser llamativa esta convocatoria a seguir el “programa” del “gran líder” (expresión de inconfundible factura peronista). ¿Qué programa es este? Siempre dimos por sentado que en materia política y social lo que la Iglesia propone como guía es su Doctrina Social, elaborada a través de siglos de magisterio continuado. Este “programa” de un Papa “líder” es toda una novedad.

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Como es fácil advertir, ni el aborto, ni la ideología de género, ni la corrupción sexual obligatoria en las escuelas, ni la pavorosa indigencia moral y religiosa de amplias capas de nuestra sociedad, ni mucho menos la salvación de las almas, ocupan la “agenda vaticana” ni forman parte del “programa del gran líder”. Además, el hecho de que la reunión del “enviado papal” se ciñera estrictamente al núcleo más duro del kirchnerismo no deja de confirmar el explícito apoyo vaticano a la fórmula Fernández al cuadrado. Pese a ello, y siempre de acuerdo con las mismas fuentes ya citadas, uno de los asistentes a la reunión no se abstuvo de asegurar que el Papa Francisco “no quiere verse comprometido en definiciones políticas durante el proceso electoral en nuestro país. Por eso el pedido al monseñor fue mantener un bajo perfil, no dar notas a la prensa. Y eso se cumplió”. Como se ve “no dice nunca la verdad ni miente la diplomacia vaticana” como solía recordarnos el inolvidable Leonardo Castellani.

En coincidencia con la visita de Sánchez Sorondo, ese mismo día 14 de septiembre, tuvo lugar la XXII Jornada de la Pastoral Social de Buenos Aires. Allí la convocatoria fue más amplia y variopinta: asistieron, en efecto, desde el oficialismo (el Senador Federico Pinedo y la Ministra de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad de Buenos Aires, la conocida abortista Guadalupe Tagliaferri) hasta las más diversas expresiones del sindicalismo peronista y de la “intelectualidad” de izquierda. En esta ocasión volvieron a oírse los consabidos tópicos del bergoglismo (cultura del encuentro, ecología, cambio climático, inclusión, acogida a los migrantes, etc.) a los que se sumó una extraña convocatoria a un “nuevo pacto social” fundado en el diálogo y la opción por los pobres. No hay duda alguna: las Divisiones papales han hecho formalmente su desembarco en Argentina y se aprestan a consolidar el regreso victorioso de lo peor de nuestra democracia, lo que es decir mucho.

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Acabamos de leer, en estos días, un libro notable: De Perón a Bergoglio. El “catolicismo” excomulgable (Bella Vista Ediciones, Buenos Aires, 2019). Su autor, Antonio Caponnetto, conocido por sus fundadas denuncias de las malandanzas bergoglianas. Decimos que se trata de un texto notable porque con abundantísima documentación su autor pone de manifiesto la existencia de “una línea atroz” que une a los dos personajes mencionados en el título. Ambos se alinean en un doble frente que al decir de Caponnetto es “el de las personalidades anómicas respecto del Nomos por antonomasia, en el que si la vida no se funde, la carcomen hasta los cimientos los enemigos del alma. Y así ganados por tamaños enemigos, si les toca gobernar, no dejan bien por conculcar, verdad por abolir, belleza por afear. Tales ambos casos que así se alinean para nuestra desdicha”.

En lo que sigue del libro el autor demuestra la coincidencia de uno y otro personaje en los mismos puntos esenciales de un catolicismo que aparece entrecomillado y calificado como pasible de excomunión.

La atenta lectura de este libro, que recomendamos vivamente, nos permite entender en su causa profunda los desvaríos de este Pontificado sobre todo en lo concerniente a la política argentina. Duele, y mucho, comprobar a diario que el Papa, lejos de alentar una restauración católica de la Argentina, no hace sino empujar hacia el peor de los abismos a la patria que lo vio nacer.

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