Belgrano y la historia oficial. Por Eitan Benoliel.

La historia oficial relegó a Manuel Belgrano al papel de “creador de la bandera nacional”, a tal punto que hasta en el calendario la fecha de su muerte quedó asociada al símbolo patrio. Fue la forma de ocultar, por mucho tiempo, el pensamiento y la acción de uno de los más lúcidos innovadores y revolucionarios de nuestra historia.

Con estas palabras introduce Felipe Pigna a su reciente libro “Manuel Belgrano, el hombre del bicentenario”, y hay mucho de cierto en ello. A Belgrano se lo ha simplificado en la imagen del creador de la bandera y quizás un buen patriota, cuando fue mucho más que eso: un militar decisivo en la historia de la independencia argentina, y un hombre de letras, del derecho, de un complejo pensamiento económico, y de profundas ideas liberales basadas –como en el caso de la mayoría de su contemporáneos- en los ideales de la revolución francesa.

En lo que respecta a lo político, Belgrano es primero un defensor del Carlotismo, corriente que impulsa un monarquismo parlamentario en el Río de la Plata, y que abandona al poco tiempo por colisionar contra la realidad, ya que la infanta Carlota Joaquina de Borbón, a quien se proponía al trono, nunca hubiese permitido una monarquía parlamentaria, por su firme pensamiento absolutista. Es por eso que más tarde Belgrano opta por proponer a un inca como rey, continuando su defensa de la monarquía parlamentaria, proyecto que es planteado en el Congreso de Tucumán de 1816 y respaldado hasta por el mismísimo General San Martín (entre otros), pero que no tiene éxito.

En cuanto a lo económico, decimos que el pensamiento de Manuel Belgrano es complejo porque de lo que se entiende de sus escritos, no se desprende un auténtico liberalismo, sino por el contrario, un marcado proteccionismo1: “El modo más ventajoso de exportar las producciones superfluas de la tierra es ponerlas antes a obra o manufacturarlas”; “La importación de mercancías que impide el consumo de las del país, o que perjudican al progreso de sus manufacturas y de su cultivo lleva tras sí necesariamente la ruina de una nación”; “La importación de las mercaderías extranjeras de puro lujo en cambio de dinero, cuando este no es un fruto del país, como es el nuestro, es una verdadera pérdida para el estado” (Belgrano, 1963, p. 208).

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Pero sin dudas se destaca en la independencia argentina, en la cual su participación fue decisiva y fundamental para alcanzarla. Fue, junto a Mariano Moreno, un enérgico impulsor de la inmediata independencia de España, y un hombre admirable que sin ningún conocimiento militar decide dejar los libros para entregarse a la liberación de su amada tierra. Un hombre que no se queda en sus ideas, en la filosofía política y en el derecho que tanto lee y admira, sino que sale a combatir por esos valores en los que cree. Un hombre de pensamiento y de acción.

Al no contar con experiencia militar, no logró ser un gran estratega ni un genio de la guerra, pero con su perseverancia, compromiso, entrega, y patriotismo consiguió algunas victorias que fueron decisivas para el desarrollo de la guerra. De hecho, así lo describen algunas de las figuras más importantes de nuestra historia:

“Es el más metódico de los [generales] que conozco en nuestra América; lleno de integridad y talento natural, no tendrá los conocimiento de un Moreau o Bonaparte en cuanto a milicia, pero créame Ud. que es el mejor que tenemos en América del Sur.”

General José de San Martín a Godoy Cruz.

“Belgrano no tenía, como él mismo lo ha dicho, grandes conocimientos militares, pero poseía un juicio recto, una honradez a toda prueba, un patriotismo puro y desinteresado, el más exquisito amor al orden, un entusiasmo decidido por la disciplina y un valor moral que jamás se ha desmentido.”

General José María Paz.

“General sin las dotes del genio militar, hombre de estado sin fisonomía acentuada… Sus virtudes fueron la resignación y la esperanza, la honradez del propósito y el trabajo desinteresado.”

Domingo Faustino Sarmiento

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Mitre explica que «la vida de Belgrano está tan identificada a la vida del pueblo a que consagró su existencia toda, que es imposible escribir la una sin historiar la otra. Sin pertenecer precisamente al número de aquellos grandes hombres que dominan y resumen una época, a la que imprimen el sello de su genio, Belgrano es una de aquellas figuras simpáticas, que, bajo cualquier punto de vista que se miren, se destacan en relieve, haciendo converger hacia ellas, los rayos luminosos de la historia”.

Si bien lo que Alberdi critica tan ferozmente2 se hace muy evidente en este texto, (los esfuerzos de Mitre por establecer una historia ideal son innegables); el valor moral de Belgrano trascendió tanto a sus compatriotas, que un relevante contemporáneo suyo, el general inglés John Miller, que sirviera a las órdenes del general José de San Martín, lo describió así: «Belgrano fue uno de los hombres más liberales, más honrados, más desinteresados que ha producido la América del Sud».

Por supuesto que ideológicamente no todos estaremos de acuerdo. La argentina contiene pensadores más liberales y otros más conservadores, economistas a favor del libre comercio, y otros más proteccionistas; pero creo que la reflexión final es que lo que todos podemos y debemos aprender de Manuel Belgrano es su patriotismo, su amor inmenso por la Argentina, y su entrega absoluta, estando dispuesto a morir por sus ideales. Como reza su famosa, no depende tanto de qué modelo ideológico o económico se plantee, sino más bien en tener amor e interés genuino por la patria. Eso es lo que sacará a la Argentina adelante. Tal como lo demostró él mismo.

“Me hierve la sangre, al observar tanto obstáculo, tantas dificultades que se vencerían rápidamente si hubiera un poco de interés por la patria.”

Manuel Belgrano

 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Belgrano, Manuel. (1963) Escritos Económicos. Buenos Aires, Círculo Militar.
  2. Alberdi, Juan Bautista. (2013) Proceso a Mitre. Buenos Aires, Punto de Encuentro.
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