Anarquismo o Minarquismo? Por Mayo Von Höltz

Un forista anónimo en las redes sociales -irascible conmigo como si yo fuera un padre que no le compró un regalo prometido- me dice:
-Escuchame una cosa Von Höltz, vos sos anarcocapitalista o minarquista?

Sin ponerme en exquisito al analizar la palabra minarquista, que los minarquistas detestan por considerarla peyorativa, la inferí en su acepción convencional aplicada a quienes creen que el Estado es un mal menor, pero que de todos modos debe existir, llevándolo entonces a su mínima expresión posible; postura menos radical respecto de lo que dicen los anarcocapitalistas, quienes afirman que ni siquiera ese mal menor llamado Estado debe existir; reaccioné profusamente como verá el lector, no sólo inspirado por la pregunta transcripta sino también influido por un clima generado a partir de un diálogo precedente que omito:

-Como yo vivo en Argentina y en Sudamérica, soy anarcocapitalista; si viviera en Canadá, Singapour o Nueva Zelanda, sería miniarquista.

A pesar de la claridad de mi respuesta, con sumo respeto otro forista me pide si puedo argumentar mi postura. Le digo:

-Mirá, yo valoro el trabajo que hace el portero de mi edificio: limpia muy bien los corredores, cambia las lamparitas de los pasillos ni bien se queman, barre y lava la vereda tanto a la mañana como a la tarde y noche, la terraza está siempre impecable y el ascensor en perfecto estado de funcionamiento…

-De qué hablás Von Höltz? – me dice una forista que salta de repente desde la nada; siendo que para mayor comodidad yo iba publicando parcialmente mis comentarios. Impertérrito, prosigo:

-Continúo: Yo, como estoy muy conforme con el trabajo que hace el portero de mi edificio, no tengo ningún problema (sino que por el contrario lo hago gustoso) en pagarle un sueldo con el 1% de mis ingresos, que sumado a la misma suma fija (aunque de variable porcentual sobre los ingresos de los demás) le pagan a su vez -siendo que están parejamente conformes al igual que yo- todos los demás propietarios del edificio; él obtiene entonces un sueldo razonable como paga justa por el trabajo productivo que hace.

LEÉ TAMBIÉN:  Micro-Reformas. Por Alberto Mansueti

-Y la pregunta que te hice? – me pregunta el forista que me había pedido que me explaye (quizá haya sido un error mío publicar parcialmente un comentario que cobra significado en su último párrafo). Yo continúo como un mártir cuyo fin en el mundo fuera la ilustración gratuita de progresistas malhumorados:

-Ahora, si el portero de mi edificio contrata 40 ayudantes, no limpia el pasillo, no barre la vereda, no sube jamás a la terraza, no cambia los foquitos quemados (imperando las tinieblas en los pasillos), y como si esto fuera poco, estoy obligado a subir cuatro veces por día por las escaleras porque el ascensor no funciona nunca; y además, como ahora tiene 40 ayudantes, lo que tengo que pagarle es el 70% de mis ingresos, yo lo mando a la mierda y hago todo lo que debería hacer el portero yo mismo, aunque tenga que destinar parte de mi tiempo a tareas subalternas del todo inapropiadas a mi talla intelectual…. Entendés ahora Alfredo?, el primer caso es Nueva Zelanda y yo soy minarquista, y el segundo es Argentina y yo soy anarcocapitista.

Más en Cultura
Domingo de Ramos. Por Plinio Corrêa de Oliveira

UN DEFECTO que disminuye frecuentemente la eficacia de las meditaciones que hacemos, consiste en meditar los hechos de...

Cerrar