Adonde estamos. Por Andrés MacLean

Últimamente accedimos a pensamientos de contemporáneos que se encuentran en un proceso de transformación importante y a obras de auténticos pensadores libres de otras épocas. A ellos, se suman los cambios ocurridos en el país, luego de una larga experiencia de una democracia jaqueada por una asociación ilícita e izquierdista.

Sofocados por la incomprensión de aquellos políticos que no lograban consolidarse en una verdadera oposición, muchos de nosotros nos refugiábamos en el periodismo que estuvo a punto de ser asfixiado mediante la censura y las investigaciones más duras que se han visto en nuestra historia, con “carpetazos” incluidos, por parte del Estado mafioso.

Y entre todo eso, trabajamos con dedicación y especial interés intelectual en los eternos problemas de nuestro país. Asistimos con sorpresiva alegría al derrumbe del socialismo del siglo XXI, primero en la Argentina y, esperamos que pronto, en el resto de la América hispana. Aprendimos lo básico de la ciencia económica, sin desearlo, y encontrando soluciones realistas en la Escuela Austríaca.

La economía kirchnerista, como la de todo populismo, fue una barrera de contención, como un enorme dique, para frenar el furioso caudal de pobreza y marginación que provocó con medidas anticapitalistas. Es decir, con medidas contrarias al crecimiento de los capitales privados que son los únicos generadores de trabajo.

Pero este dique se construyó con el relato, con mentiras, con tarifas congeladas, un tipo de cambio atrasado y trabajo inútil engrosando las filas de la burocracia estatal que se sumaron a una deuda pública impagable postergada por varios motivos. Y mucho pero mucho robo descarado con la complicidad del poder judicial.

LEÉ TAMBIÉN:  VIDEO: La cultura progresista busca empobrecer el lenguaje. Por Giuliana Caccia

Pero llegaron las elecciones y cambió el gobierno: la mayoría finalmente eligió el proyecto de Cambiemos e hizo presidente a Mauricio Macri, ya fatigado de las lecciones semanales por la cadena nacional.

Macri vino a sincerar la economía y el sistema republicano bajo una normalización que en el año 2016 después de Jesucristo, debe repetirle al país entero cómo funciona el mundo, qué es la inflación y también la separación de poderes. Volvimos a encarar el trayecto de las naciones que intentan disminuir cada vez más la pobreza y el desempleo con esfuerzo y sin “magia”. Como todos. De a poco.

Ya no creemos que nos deben “regalar” los servicios. Nada es gratis. Siempre que alguien recibe algo es porque otro se lo está financiando sin su consentimiento. Y por eso mismo, no va a ser gratis haber despojado a la asociación ilícita de la Casa Rosada ocupada por doce años. No es sólo discurso, la “herencia” ahora la sentimos en el bolsillo y, sobre todo, los que menos tienen. Este camino doloroso, como todo aprendizaje, quizá nos brinde la lección definitiva para salir adelante. Estemos atentos.

http://debatime.com.ar/

Deja un comentario

Más en Cultura, Opinión y Actualidad
Desechar las convicciones. Por Alberto medina Mendez.

Parece que los principios ya no importan mucho a la hora de hacer política. Al menos eso...

Cerrar