Acorralado, el sciolismo se replantea romper en marzo – Por Carlos Tórtora

Luego de la última ratificación de su candidatura presidencial ante 500 funcionarios de su gobierno, Daniel Scioli reunió su mesa chica en los últimos días para evaluar las perspectivas electorales. Las conclusiones del encuentro fueron marcadamente pesimistas. De acuerdo a las encuestas disponibles y al análisis de los consultores que trabajan para la gobernación, en caso de llegar Scioli a un ballotage perdería contra Sergio Massa o Mauricio Macri, visto que el lastre de tener listas de legisladores puramente cristinistas sería para él una hipoteca imposible de levantar en una segunda vuelta. En tal caso, su misión habría consistido en recaudar diputados, senadores e intendentes para el cristinismo. En lo que hace a él, se quedaría prácticamente sin legisladores propios y cargando con las culpas de la derrota, que CFK aprovecharía para acusarlo de ser un pésimo candidato. Por otra parte, el creciente apoyo presidencial a la precandidatura de Florencio Randazzo le hace sentir al sciolismo todo el rigor de la falta de calor oficial. La jugada extrema de Cristina y Kicillof para llevar la negociación con los holdouts hasta el límite de la cornisa es toda una señal de cómo podría funcionar la futura estrategia electoral del cristinismo. Esto es, que Scioli sólo sería aceptado como candidato en condiciones de máxima debilidad, sin poder ubicar a sus hombres en las listas de candidatos y obligado a realizar una campaña netamente oficialista.

Un Plan B aggiornado

Con este panorama por delante, una vez más en el riñón del sciolismo se estaría trabajando en el Plan B, o sea, la ruptura del Frente para la Victoria no antes de marzo, para evitar que la Casa Rosada desencadene sobre el gobierno provincial represalias financieras que serían difíciles de soportar. Siguiendo con esta hipótesis de crisis, el sciolismo estaría convencido de que José Luis Gioja y una medida docena de gobernadores peronistas más se plegarían a la operación de fractura. En el caso de José Manuel de la Sota, en La Plata se habla de que podría ser el compañero de fórmula de Scioli. El Plan B, al menos en teoría, le permitiría a éste intentar captar votantes que hoy apuestan a Massa y a Scioli. Aun así, a este último le sería muy difícil ganar el ballotage, teniendo en cuenta que el cristinismo seguiría adelante poniendo todos los recursos del Estado nacional para la candidatura de Randazzo y que la existencia de múltiples candidatos peronistas le haría el juego a UNEN o a una alianza entre éste y Macri. En efecto, si el kirchnerismo se partiera entre sciolistas y cristinistas y además se presentaran Massa y Adolfo Rodríguez Saá, la alianza no peronista que se logre conformar estaría en excelentes condiciones de imponerse en el ballotage. Pero Scioli al menos sacaría de todo esto un resultado positivo: se quedaría con bloques de diputados y senadores nacionales propios, además de intendentes y algún que otro gobernador, posicionándose para la batalla por el control de un peronismo derrotado por primera vez desde el ‘99.

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Alentados por esta posibilidad, un reducido equipo de operadores sciolistas ya estaría recorriendo las provincias para tantear un armado electoral fuera del Frente para la Victoria. En Capital, por ejemplo, Graciela Ocaña sería la principal alternativa para disputar la jefatura de gobierno e intentar posicionarse segunda detrás del PRO. En Santa Fe, el sciolismo confía en que a último momento Carlos Reutemann estaría dispuesto a alejarse de Massa si ve que varios gobernadores se embarcan con Scioli. Además, la idea sería lanzar en Santa Fe una nueva estrella a la política. Se trata de Soledad Pastorutti, a la que le ofrecerían encabezar la lista de diputados nacionales.

Luego de múltiples operaciones de despegue que jamás se concretaron, la credibilidad de que Scioli dé el portazo sigue siendo baja. Sin embargo, hay dos factores que empiezan a aumentar esta chance: su baja posibilidad de ser presidente cargando con CFK sobre sus espaldas y el agotamiento de los tiempos, el único factor capaz de conmover al hierático gobernador.

Fuente: http://site.informadorpublico.com/

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