A un año y medio de la elección, la campaña toma cuerpo – Por Rosendo Fraga

El plenario del Kirchnerismo realizado el domingo 27 ratificó que busca retener poder en las elecciones del año próximo. Unidos y Organizados (UYO), espacio organizado por La Cámpora e integrado por agrupaciones como Kolina de Alicia Kirchner y Tupac Amaru de Milagros Sala, convocó al resto de la militancia oficialista a un plenario en el Mercado Central, junto con los precandidatos presidenciales y dirigentes sociales. Estuvieron Uribarri, Capitanich y Scioli, aunque este último tuvo una presencia más bien fugaz y no estuvo en la foto final. Fue notoria la ausencia de gobernadores y sindicalistas oficialistas. No estuvo el nuevo Presidente del PJ (Fellner), que asume el cargo en mayo. El único orador fue el Secretario General de la Presidencia (Zannini), un hombre que, proveniente del maoísmo, nunca se ha afiliado al PJ, aunque es quien expresa la línea política de la Presidenta. En un mensaje al gobernador de Buenos Aires, instó a los militantes a “interpelar” a los candidatos oficialistas sobre si continuarán el proyecto; convocó a luchar contra “medios y poderes concentrados” que “todos los días quieren voltear al gobierno” y reclamó “acompañar a la Presidenta en las futuras luchas”. Paralelamente, un diputado de La Cámpora y el apoderado del PJ presentaron un proyecto de ley para que los integrantes del parlamento del Mercosur sean electos en forma directa y por distrito único. La intención es que dicha elección se realice junto con la presidencial, que Cristina Kirchner encabece la lista del oficialismo y que obtenga una banca para tener fueros y a la vez usar su figura en la campaña. La intención de nombrar 300 jueces subrogantes más es una de las acciones para retener poder después del 2015. Buscando potenciar su candidatura, el gobernador bonaerense ha lanzado la agrupación “Scioli 2015” y visitará varias provincias en las próximas semanas.

La presentación de la coalición FAP-UNEN genera una alternativa política competitiva que altera el escenario preexistente, en el cual dos peronistas (Massa y Scioli) estaban en los primeros lugares. En 2009, el Acuerdo Cívico y Social integrado por radicales, socialistas y los partidos de Carrió y Stolbizer, tuvo 30% de los votos; en las presidenciales fueron divididos y Binner tuvo 17%, Alfonsín 10% y Carrió 2%, lo mismo que en la elección anterior pero divididos; y el año pasado, fueron en cada distrito con distintos nombre y diferentes alianzas y sumaron 27%. Cuando este espacio se une, puede tener entre 25 y 30% de los votos. Su suma en los sondeos hoy lo ubica entre Scioli y Massa. Binner y Cobos son sus dos mejores candidatos en los sondeos, quienes competirán en las PASO. En tercer lugar está Carrió, quien ahora dice que iría por la gobernación de Buenos Aires. El problema central del Frente es mostrar durante el próximo año y medio hasta la elección que, en caso de ganar, no fracasará como sucedió con la Alianza en 1999. El 44% de quienes votarían por esta fuerza rechazan un acuerdo con el PRO en primera vuelta y por eso no lo harán. El Jefe de Gabinete (Capitanich), el vocero más frecuente del oficialismo, los calificó de expertos en “hiperinflación, traición y narcotráfico”, en una típica expresión confrontativa del Kirchnerismo.

LEÉ TAMBIÉN:  Descuidos inconvenientes - Por Alberto Medina Mendez

Macri, que ahora quedaría cuarto en los sondeos, seguirá su estrategia de presentarse como lo nuevo y diferente en política y apostando a candidatos “celebrities” en los diferentes distritos. La alianza con Massa es la “natural” para el PRO, como se evidenció el año pasado cuando estuvieron al borde de firmarla y finalmente sólo se incluyeron candidatos de Macri en la lista del Frente Renovador bonaerense. Pero el ex intendente de Tigre, que sigue primero en todos los sondeos, es visto por el Jefe de Gobierno porteño como su adversario más peligroso. Además, disputa un electorado más común con Massa que con el Frente Amplio. Por esta razón, en la visión del oficialismo cada punto que crezca Macri será uno que perderá o dejará de sumar Massa y esto complica al candidato más peligroso para el oficialismo, porque le disputa voto peronista. La proximidad táctica entre el PRO y la Casa Rosada se ha puesto en evidencia en acuerdos como el alcanzado para trasladar la estatua de Colón, un objetivo en el cual persiste la Presidenta. Pero en política nada es imposible, y faltando 16 meses hasta las PASO y un año y medio hasta las elecciones, con un escenario político fraccionado muchas cosas pueden suceder: si hay segunda vuelta, las alianzas pueden ser diversas.

Massa, por su parte, intensifica su campaña, concentrándola en los temas urgentes para la gente. Respecto a la inflación dice que es “una fábrica de pobreza”, en momentos que con la suspensión de la difusión de los índices de pobreza e indigencia el gobierno trata de evitar confirmar lo que más destruye el relato sobre la “década ganada”. En materia de inseguridad, dice que ya tiene los 2 millones de firmas necesarios para poder convocar un plebiscito sobre la reforma del Código Penal inspirada por Zaffaroni. Lo hace al mismo tiempo que la Presidenta pone en marcha una serie de consultas y debates en universidades -que empezó la semana pasada con una exposición de dicho jurista-, postergando y ratificando al mismo tiempo su compromiso con el proyecto “garantista”. Conciente de que necesita organizar una segunda línea para operar en los medios de comunicación, está organizando un grupo de 18 dirigentes para que lo secunden en los medios con un discurso homogéneo. Sin olvidar al Peronismo, Darío Giustozzi -el ex intendente de Almirante Brown que secundó a Massa en la lista de diputados-, realizó con su Agrupación “Perón Vive” un acto conmemorando el aniversario del primer paro contra el último gobierno militar realizado en 1979. Massa es el candidato que dejó mejor imagen en EEUU -dos semanas atrás estuvo Uribarri y la pasada De la Sota- y el único que hasta ahora ha visitado la FIESP de Brasil.

LEÉ TAMBIÉN:  Dislate: ley en defensa de la competencia. Por Alberto Benegas Lynch (h)

En conclusión: el plenario de la militancia K realizado en el Mercado Central y el discurso de Zannini confirman que la estrategia del oficialismo para 2015 es “retener poder”; la coalición FAP-UNEN articula una fuerza política con capacidad electoral de disputar el poder, pero que debe convencer a la gente que, a diferencia de la Alianza, podrá gobernar; Macri sigue adelante sin alianza con el Frente Unen, buscando crecer sólo como alternativa nueva y diferente y quedando para la segunda vuelta o más adelante eventuales acuerdos electorales; a su vez, Massa sigue trabajando sobre los temas urgentes para la gente -inseguridad e inflación- y buscando potenciar su capacidad mediática.

Fuente: http://www.nuevamayoria.com/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Más en Opinión y Actualidad
La mitología del desarme y la defensa propia – Por Kevin Keegan

Mito número uno: Ha cobrado especial relevancia, a raíz de los desafortunados hechos de inseguridad, el concepto...

Cerrar