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A un año del cierre de alianzas – Por Rosendo Fraga

Cuando falta un año para el cierre de las alianzas, 14 meses para las PASO y 16 para las elecciones, cuatro alternativas políticas compiten con posibilidades de ganar la elección. El análisis en conjunto de todas las encuestas publicadas desde la elección legislativa que tuvo lugar el 27 de octubre muestra un primer lugar para Sergio Massa, candidato del Frente Renovador -disidente del Peronismo-, con aproximadamente un cuarto de los votos, aunque decreciendo; el segundo lugar hoy lo ocupa el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, con algo más del 20%; el tercero lo tiene el candidato del PRO, Mauricio Macri, con aproximadamente 16% y una tendencia creciente; el Frente Amplio-Unen (FAP-Unen) tiene a Binner como el candidato más votado y a Cobos como el segundo, pero la suma de sus candidatos supera a Scioli y queda muy cerca de Massa. Estas son entonces las cuatro fuerzas que se ubican entre el 16 y el 25% de los votos. Es un escenario en el cual la segunda vuelta parece muy probable y no está claro entre quienes será. Los candidatos que puede impulsar el llamado “Kirchnerismo puro” dentro del oficialismo, como Florencio Randazzo, están muy por debajo de Scioli, aunque algunos sondeos del oficialismo lo ubiquen muy cerca de él. La izquierda, articulada en torno al PO, no llega al 5% de los votos pese a sus buenos resultados en algunos distritos en las legislativas del año pasado y su creciente presencia en los conflictos sociales.

Frente a este cuadro, en el cual el Kirchnerismo parece desaparecer como alternativa, este se encamina a articularse en contra de la candidatura de Scioli. En la visión de la Casa Rosada, el 25% está dispuesto a votar por el candidato del gobierno y el 75% a los diferentes candidatos de la oposición. El porcentaje del gobierno lo tendría el candidato que la Casa Rosada elija. Es que quién gobierna no tiene menos de uno de cada cuatro votos, como lo muestran las elecciones presidenciales realizadas en el pasado. Con dicho porcentaje el Kirchnerismo espera ganarle a Scioli las PASO del PJ y sumar la mitad de los votos que obtenga el gobernador bonaerense al 25% que ya tiene, asumiendo que la otra mitad optará por otros candidatos. En las últimas semanas esta estrategia se ha hecho evidente. Scioli fue sustituído como Presidente del PJ; los intelecuales kirchneristas reunidos en Carta Abierta dijeron que Scioli no los representaba y la Presidenta, el Jefe de Gabinete y la ministra de Industria, criticaron su supuesta falta de gestión en los conflictos laborales de la provincia. Scioli por su parte presentó su equipo económico (Blejer y Bein), con una postura diferente a la del gobierno nacional, y el 10 de junio asistió junto a Massa y Binner a un seminario organizado por el Grupo Clarín, fotografiándose con Héctor Magnetto. El Jefe de Gabinete (Capitanich), el ministro de Trabajo (Tomada), el de Defensa (Rossi), el de Planeamiento e Infraestructura (De Vido), el Presidente de la Cámara de Diputados (Domínguez), el Gobernador de Entre Ríos (Uribarri), el vicegobernador de Buenos Aires (Mariotto), el titular del AFSCA (Sabatella) y dirigentes de La Cámpora (Larroque y De Pedro) lo criticaron por dicha presencia.

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Pero cabe recordar que, un año atrás, Scioli, Massa, Macri y Narváez estuvieron al borde de firmar una alianza electoral en la provincia de Buenos Aires. El cierre de las alianzas era a la medianoche del 12 de junio y hasta pasadas las 22 de ese día habían acordado una lista común, que estaba encabezada por el entonces intendente de Tigre e integraba a candidatos del PRO, Narváez e incluso la esposa de Scioli. A último momento éste desistió y la alianza se desarticuló. Pese a ello, los candidatos del PRO siguieron en la lista del Frente Renovador y fueron electos. Lo que sucedió hace un año no implica que vaya a volver a suceder dentro de un año, cuando en junio cierre el plazo para las alianzas. Que haya estado al borde de suceder significa que no hay diferencias ideológicas ni políticas insalvables entre ellos. Ello implica que este tipo de alianza puede reeditarse total o parcialmente. Si entre Massa, Scioli y Macri, dos de ellos compitieron en las PASO en un espacio común, ello implicaría que las alternativas de cuatro pueden reducirse a tres y el ganador de las PASO de esta alianza puede ser un ganador en primera vuelta. Si los tres compitieran entre ellos, ello daría un caudal electoral que puede superar el 50% de los votos en la primera vuelta. Este sería el peor escenario electoral para el oficialismo, que quedaría relegado al tercer lugar. Ninguno de los tres hoy parece dispuesto a avanzar en esta dirección, pero un año es mucho tiempo en política y lo que fue posible un año atrás puede serlo dentro de un año, y ello modificar el cuadro electoral que hoy plantean las encuestas. El error de cálculo del Kirchnerismo puede ser creer que Scioli finalmente no saldrá del oficialismo, como ha sucedido hasta ahora.

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Mientras tanto, el caso de corrupción que afecta al Vicepresidente perjudica políticamente cada vez más al Gobierno. Institucionalmente no hay posibilidad de que la oposición logre reunir los dos tercios del Congreso para avanzar con el juicio político al Vicepresidente, algo que puede plantearse al margen de la causa. Judicialmente, el probable procesamiento no implica en términos jurídicos que Boudou deba dejar el cargo. Del juicio oral y público y la condena en primera instancia pueden pasar varios meses y definirse entrado 2015. La sentencia de primera instancia será apelada en segunda y luego ante la Corte, y ello sucederá en el próximo período presidencial. Pero el impacto político es grande y puede crecer, pese al centro de atención que genera el Mundial de Fútbol. En el gobierno hay dos posiciones. La Presidenta está dispuesta a mantenerlo en el cargo, percibiendo que su salida debilitará su poder y puede darse un final con varias situaciones como las de Boudou (hay 44 funcionarios con causas por corrupción abiertas en la justicia). Las figuras del oficialismo que competirán electoralmente se inclinan en cambio por forzar su salida para evitar el costo político-electoral que implica su presencia en el gobierno. Las actitudes dentro del oficialismo, así, son dos: la de la Presidente, que el mismo día de la declaración indagatoria se mostró por la cadena nacional junto a Boudou, y quienes prefieren no hablar del tema, como Randazzo.

En conclusión: a un año del cierre de alianzas y a 16 meses de las elecciones, cuatro alternativas que tienen entre 16 y 25% de los votos compiten por la Presidencia; el Gobierno puede tener el 25% de los votos y ello, si bien no alcanza para ganar ni llegar a la segunda vuelta, podría ser suficiente para ganar las PASO del PJ a Scioli; un año atrás, Massa, Scioli, Macri y Narváez estuvieron a punto de llegar a una alianza en la provincia de Buenos Aires y ello podría reeditarse, total o parcialmente, dentro de un año; por último, el oficialismo puede impedir el desplazamiento de Boudou en lo institucional y la causa judicial se demorará meses hasta la sentencia, pero el costo político es creciente pese al Mundial de Fútbol.

Fuente: http://www.nuevamayoria.com/

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