A siete semanas de octubre – Por Rosendo Fraga

A siete semanas de la elección presidencial, Cristina Kirchner se resiste a dejar el centro de la escena política. Sostiene que está tomando parte activa en la campaña para reforzar la elección de Scioli, pero en realidad se está despidiendo con un uso de la cadena nacional sin precedentes y con un discurso que busca quitar libertad de acción a su candidato. Más que facilitar el gobierno de su partido si ganara, ella parece más interesada en preparar su retorno al poder en 2019. Las acciones para retener poder continúan en forma sistemática: el 16 de septiembre el ministro de Economía (Kicillof) presentará en la Cámara de Diputados el proyecto de presupuesto para 2016, que sería sancionado antes de las elecciones e incluye restricciones para el próximo Presidente que no tuvieron los Kirchner; la semana próxima el Senado daría media sanción al proyecto que crea la Agencia Nacional de Participación Estatal en Empresas; el AFSTIC -el órgano autónomo de reciente creación de maneja las telecomunicaciones- ha excluido a los representantes de la oposición en la distribución de fondos del organismo; la renuncia de dos directores santacruceños del Banco Central que subsistían desde la Presidencia de Kirchner -a la que podría sumarse la del Vicepresidente- permitiría a Kicillof dejar la totalidad del Directorio alineado con su postura durante todo el próximo período presidencial; por último, las dificultades para ampliar el Swap con China -del cual sólo restan 2.000 millones de dólares- lleva al Gobierno a buscar otro con Rusia, que será difícil de lograr.

Mientras la Presidenta desarrolla su propia estrategia de poder, Scioli intenta unificar electoralmente al PJ para desde allí salir a buscar el voto peronista anti-K. La realidad muestra que en el 23% que en las PASO votó a Massa, De la Sota y Rodríguez Saá, es donde se disputará realmente la elección. Si Scioli logra uno de cada tres de estos votos el 25 de octubre, evitará la segunda vuelta; en cambio de haber balotaje, si Macri capta dos de cada tres de estos votos, la ganaría. El protagonismo que está asumiendo Cristina en la campaña no ayuda al gobernador bonaerense a captar estos votos. El candidato a Vicepresidente (Zannini) ha dicho públicamente que Néstor y Cristina Kirchner son «los dos líderes políticos más grandes que ha conocido en su vida», una afirmación que Scioli no usa, dado que busca acentuar su perfil peronista para captar el mencionado electorado en disputa. Por su parte su esposa (Rabolini), que cada vez tienen un rol mayor en la campaña, ha dicho que de ganar, su marido «continuará con lo que está bien y cambiará lo que está mal», una posición diferente a la del Kirchnerismo. Pero donde Cristina y Scioli coinciden es en unificar el Peronismo bonaerense para evitar que la candidata del PRO (Vidal) pueda imponerse polarizando contra Aníbal Fernández. Para impedirlo, Scioli se reunió al comenzar la semana con 80 intendentes peronistas de la provincia para alinearlos detrás de la fórmula Fernández-Sabbatella; los candidatos del FPV derrotados en las PASO (Domínguez y Espinoza) públicamente han pedido el voto por esta fórmula, y el sábado Scioli presidió el Congreso del PJ Bonaerense en Mar del Plata, donde se ratificó el compromiso de votar por esta fórmula. Pero la intención de la Presidente de que el Congreso establezca un «fondo del conurbano» que dé independencia económica a Aníbal Fernández si gana, evidencia que el conflicto subyace. Las reuniones que esta semana mantendrá Scioli con Lula -quien ha dicho que «hincha» por él- lo mostrará buscando protagonismo pero sin discrepar con el Kirchnerismo.

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El cuestionamiento del sistema electoral que ha emergido por las irregularidades en la elección tucumana sigue permitiendo a la oposición actitudes de conjunto. Macri y Massa han hecho propia la propuesta de la ONG «Ser Fiscal» para que se establezca una «boleta alternativa» y así reducir las irregularidades. Si bien la iniciativa fue bien  recibida por la Cámara Nacional Electoral, el Ejecutivo se ha negado a aceptarla y por ello se votará sin medidas complementarias que mejoren el control. El acuerdo para fiscalizar en conjunto también ha avanzado y lo mismo ha sucedido con la participación en los debates, a los cuales el oficialismo sigue renuente. A comienzos de octubre tendrá lugar uno organizado por un conjunto de ONGs en la Facultad de Derecho y otro con sólo los tres primeros candidatos (Scioli, Macri y Massa) en TN, pero la participación del primero es motivo de discusión en su equipo de campaña. Mientras Massa y De la Sota han visitando las provincias del norte para apoyar candidatos a gobernador opositores que también apoya Macri, este ha visitado provincias del sur, buscando captar voto peronista anti-K. Pero la posibilidad de una estrategia electoral conjunta entre los dos principales candidatos de la oposición no es viable. Mientras en el PRO hay quienes dicen que la vigencia de Massa como alternativa impide a Scioli reunificar el voto peronista, también es cierto que la división opositora le puede permitir ganar en primera vuelta con menos del 45% si llega a 40% y tiene 10 puntos de ventaja. El fin de semana, tanto Massa como De la Sota y Macri estuvieron en Córdoba disputándose los votos del PJ provincial en la presidencial.

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Al mismo tiempo va surgiendo un núcleo de coincidencias de hecho entre los tres principales candidatos, diferenciado del pensamiento kirchnerista. Cuatro años atrás, el 81% votó por candidatos de centroizquierda (Cristina, Binner y Alfonsín). En las PASO, en cambio, el 90% lo hizo por candidatos de centro y centroderecha (Scioli, Macri y Massa). Este giro ideológico de la sociedad permite que las posiciones de los tres candidatos en algunos temas claves tiendan a asemejarse y en conjunto se diferencien del Kirchnerismo. En materia de defensa y seguridad, los tres van definiendo posturas que apuntan a una coordinación de las fuerzas armadas y de seguridad. Los tres han mencionado la necesidad de crear una «DEA argentina» y en establecer políticas más enérgicas frente a la delincuencia. Acordar con los holdouts y volver al mercado de capitales es otra postura común entre ellos. En política exterior se va imponiendo la idea de que Argentina debe tener una visión multilateral, que dé mayor importancia a las relaciones con EEUU, la UE y Japón, además de las relaciones con China y Rusia establecidas por Cristina. Más allá de quien gane, está claro que se producirá un cambio: menos explícito si es Scioli el Presidente que si lo es Macri o eventualmente Massa, pero que mostrará una orientación diferente en varias políticas relevantes.

En conclusión: la Presidenta asume mayor protagonismo en la campaña supuestamente para apoyar a Scioli, pero en realidad lo hace para despedirse y después volver en 2019, lo cual complica la estrategia para captar voto peronista anti-K; Scioli y el Kirchnerismo evidencian diferencias, pero coinciden en reunificar el Peronismo bonaerense para apoyar la candidatura de Aníbal Fernández a la Gobernación;  el cuestionamiento de las prácticas y el sistema electoral que emergió por Tucumán permite a la oposición unificar las propuestas, pero no avanzar hacia una alianza electoral y  que Scioli, Macri y Massa en conjunto hayan sumado 90% de los votos en las PASO implica que la sociedad ha girado haca el centro y el centroderecha respecto al 2011.

Fuente: http://www.nuevamayoria.com/

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