El tema no es pedir que se baje una candidatura, sino advertir que no es un proyecto liberal. Por Roberto Cachanosky

De antemano sé que esta nota va a generar reacciones en mi contra de los fanáticos de siempre que agreden pero no argumentan. Los insultos no me van a llevar a autocensurarme. Si me aguanté durante 12 años que los k me mandaran la AFIP en 7 oportunidades, ahora no voy a aflojar ante un grupo de llamados liberatarios que con sus modos guarangos pretenden difundir las ideas liberales. Y menos voy a arrugar a los que durante los 12 nefastos años k se escondieron y ahora salen desde el púlpito a dictar cátedra como si creyeran que todavía mandan los patrones de estancia. Dicho esto va mi nota y no voy a contestar agravios. Solo voy a hacer uso de mi libertad de expresión.

En los últimos días se ha producido un debate entre diferentes liberales sobre si José Luis Espert debe bajar su candidatura a presidente y quienes dicen que no debe bajarse. Los que sostienen la primera posición, argumentan que los puntos que pueda obtener Espert se los quitarían a Macri y podría darse el caso de, en caso de pasar las PASO, facilitarle la victoria a Cristina Fernández en la primer vuelta si hubiese más de 10 puntos de ventaja entre Fernández y Macri. Sin duda que esta situación podría darse, pero en todo caso serían los propios errores de Cambiemos en materia de política económica los que habrían generado esta situación y/o un pueblo que prefiere mirar para un costado si hay corrupción con tal de vivir una fiesta artificial de consumo. De todas maneras, es cierto que Espert, sabiendo que no tiene chances de llegar a ser elegido presidente, salvo que ocurra un milagro, está dispuesto a arriesgar un mal gobierno por un proyecto autoritario. Solo él sabe qué lo motiva a tal comportamiento, pero saber lo sabe. En este contexto se entiende el pedido de los que le sugieren que baje su candidatura. No obstante, cuando Espert rechaza ese pedido, no tiene por qué ofenderse dado que decidió lanzarse a la política y, siendo así, la gente tiene derecho a opinar sobre sus acciones. ¿O acaso él mismo y sus seguidores no se la pasaron criticando al kirchnerismo y a Cambiemos? ¿O es que ellos pueden criticar a otros partidos políticos y nadie puede criticarlos cuando ellos incurren en la política?

Antes de continuar con el tema de la candidatura es importante resaltar un punto. Muchos de los fanáticos seguidores que tiene DESPERTAR pretenden descalificar a quienes no estamos en la contienda electoral diciendo que no hicimos nada para presentar un proyecto liberal. Lo cierto es que un país se cambia desde la política, pero también desde las ideas. Alberdi tuvo una gran influencia en la generación del 80 pero antes en el espíritu de la Constitución Nacional de 1853/60, y salvo un muy breve paso por el Congreso, no hizo actividad partidaria. ¿Alguien puede a negar que Alberdi, trabajando en el mundo de las ideas, no hizo nada por cambiar Argentina?

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Hayek no participó en política y tuvo una fenomenal influencia sobre Margaret Tatcher. Keynes no participó en contiendas electorales e influyó sobre el mundo de la economía de una manera fenomenal. El mismo Marx, con quien uno puede estar en las antípodas del pensamiento, no participó en política y solo un necio puede negar su influencia en la política. De manera que eso de que solo son útiles a las ideas liberales los que participan de un armado político es de una superficialidad absoluta.

Por otro lado, hay muchos testigos que durante meses trabajé en intentar armar una opción de listas cortas sabiendo que para una presidencial hace falta una estructura que no disponíamos ni dispone Espert salvo que se junte con el kirchnerismo. Me refiero a la fiscalización. En Argentina hay 95.000 mesas que escrutar y se necesitan fiscales para ese número o una verdadera legión de fiscales que traten de fiscalizar en forma volante. Además, detrás de ese batallón de tiene que haber toda una logística que acerque boletas a los fiscales que detectan falta de boletas de su partido porque se las robaron o porque lo están votando en grandes cantidades. Esa estructura no se arma en meses como es el caso e DESPERTAR, salvo que pacte con el kirchernismo para que le cuide los votos, no se me ocurre cómo van a lograr una fiscalización eficiente de la votación. Y si no fiscalizas, nadie cuenta tus votos.

Vuelvo al tema de la candidatura de Espert. Soy consciente que Espert difícilmente baje su candidatura porque antes de lanzarla conversamos en dos oportunidades y claramente no quiere participar del armado de un frente liberal que busque ir colocando liberales en el Congreso. El suyo es un proyecto claramente personalista. Por empezar, ningún liberal usaría su nombre para denominar un frente político. El juego de desESPERTar, usando su nombre como centro del proyecto político se asemeja más a los partidos personalistas que nada tienen que ver con el liberalismo, por ejemplo el peronismo, el castrismo o el chavismo, son movimientos que llevan el nombre su líder. El liberalismo no sigue líderes porque no los tiene, sigue ideas.

En segundo lugar, como he contado en otras oportunidades, su armado político lejos está de tener liberales de trayectoria. Su primer candidato a diputado por CABA no viene del liberalismo. El primer candidato a senador por CABA es peronista y el primer candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires es kirchnerista. Nadie puede afirmar seriamente que este es un armado liberal. Es un armado personalista que se negó a construir una fuerza liberal que fuera con lista corta para comenzar a meter en el Congreso legisladores liberales. Trabajar en un proyecto sólido de largo plazo.

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Además, es falso que desde una candidatura presidencial el discurso liberal tenga más llegada. Por empezar Espert habla de políticas del sentido común y trata de no hablar de liberalismo. En segundo lugar, hasta ahora se han paseado por los canales de televisión acusando al gobierno de no querer dejarlos competir y en rigor hicieron un armado horrible en los papeles. Podrá argumentarse que hay que eliminar tantas trabas, pero justamente una de las razones por las cuales no participe en estas elecciones es que no quería negociar con cualquier sello de goma, ni aceptar candidatos que nada tienen que ver con las ideas liberales. Lo concreto es que su mensaje está más concentrado en enfrentarse con el gobierno por si le autorizan las listas que en difundir las ideas, que son de sentido común según el discurso despertista.

Dicho esto, me parece que más que pedirle a Espert que baje su candidatura, corresponde mostrarle a aquellos que creen que van a votar a un candidato liberal que no es liberal tal ese armado. En primer lugar no construyó un partido político para que lo continúen los jóvenes que vienen detrás. No es un proyecto de largo plazo. Por el contrario es un armado que ya con el nombre del frente apela a una postura antiliberal como es el hacer foco en el nombre de la persona. Un movimiento personalista. Tampoco ese armado está constituido por liberales de trayectoria, es un armado que en los primeros puestos de las listas no lleva a liberales, así que votar esas listas no es votar un proyecto liberal, más bien estarían votando a un kirchnerista, a un ex lilito o a un peronista.

Si vota lista completa, Espert no llegará a presidente y, en todo caso, puede conseguir meter a un kirchnerista, un peronista o un lilito en el Congreso. Si UD. es liberal sale perdiendo en todos los casos. No vota un proyecto liberal, corre el riesgo de meter un antiliberal en el Congreso y, es cierto, le da más oportunidades de ganar al kirchenismo. Si quiere engañarse pensando que su voto a DESPERTAR es un voto para llamarle la atención al gobierno, es su ilusión, la realidad es que estará votando un proyecto no liberal para castigar a Cambiemos.

En síntesis, no creo que sea conveniente pedirle a Espert que baje su candidatura, más bien hay que tomarse el trabajo de mostrar que, vaya uno a saber por qué razón, lo de Espert se transformó en un proyecto que nada tiene que ver con el liberalismo y sí puede contribuir, marginalmente, a que vuelva un proyecto político con claras aspiraciones autocráticas como es el kirchnerismo.

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